You're the worst boy, the owner of my heart.

You're the worst boy, the owner of my heart.

El destino hace con la gente lo que quiera, pero no puede evitar que dos personas se amen.

Días que subiré capitulo.

¡Hola a todas! Quería deciros que me va a tocar ponerme un horario para subir capitulos, porque ahora tengo colegio, así que me tocará estudiar y hacer las tareas por poco que me guste y no subiré todos los días. Bueno, espero que el horario os parezca bien:


Miércoles: siempre. Por la noche

Sábado: a veces. Mañana, tarde o noche.


Alguna duda, queja o sugerencía, en cualquier entrada a través de un comentario e intentaré solucionarlo :)

Esto lo dijo Justin... Jamás lo olvidaré

Think before you say something hurtful to someone else. It may look like they're ok but they're not. Words are more powerful than you think


Traduccion: Piensa antes de decir algo doloroso a alguien. Tal vez parezca que están bien, pero no lo están. Las palabras son más poderosas de lo que creen.

5 - Me gusta, y lo sé.

Anteriormente....


-¿Se ha ofrecido a llevarte? - Asentí – Me parece bien, se le debe tratar bien a una mujer, sobretodo a ti.

-Si, así debe ser... - Pero, algo dentro de mí, me decía que no había sido educación, si no, simplemente porque quería, que idea más tonta, ¿verdad?


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-Y a ver, ¿porque te has peleado? - Ya sabía yo que no iba a durar mucho.

-Pues porque ella me ha insultado, bueno, lo lleva haciendo durante años como te dije. Entonces hoy me he empezado a hartar... ¡A por cierto! Cuidado, que Veronica quiere ser la novia de tu hijo, y ya sabes, cuando quiere algo... - Pattie hizo una mueca.

-No gracias, esa chica no me parece nada agradable, no la quiero en mi familia. - Dijo algo vacilante.

-Bueno, como te decía, hoy me ha molestado un poco y antes de darme cuenta le había pegado un puñetazo en la cara... - Bajé la mirada, ahora un tanto avergonzada – ella me lo devolvió, pero en el estómago, clavándome su anillo y haciéndome esto – Me levanté la camiseta, mostrando le el moratón, que ahora estaba un poco mejor gracias a la pomada que me había puesto.

-¡Vaya! Eso si que es un moratón – dijo pasando suavemente la mano por mi piel – Bueno, no está hinchado, eso es bueno.

-Si, seguramente le habría arrancado todos los pelos que tiene la chica esa, pero Justin me paró

-Jaja ¿Justin paró una pelea? - Ella sabía como era Justin, no le gustaba, pero no podía hacer nada para pararlo.

-Sí, a mi también me sorprendió, también me dijo que no quería que saliera herida, esa era la razón por la que me paró.

-Vaya, si que le caes bien – Dijo Pattie pensativa. Estuvimos un rato en silencio. Yo miraba hacía los árboles que se movían a causa del viento que se había levantado. Estaba disfrutando como el viento jugueteaba con mi cabello.

-¿Él donde está?

-Eh, creo que es su cuarto... - Parecía que le había cortado algún hilo de sus pensamientos. Miré hacia arriba, donde la ventana de Justin estaba, y allí estaba, asomando medio cuerpo a través de las cortinas, mirándome directamente a los ojos. Parecía que sonreía, pero no podía ver si era cierto a causa de la distancia. Tenía unos auriculares grandes alrededor del cuello e iba sin camiseta. Seguramente si hubiera estado de pie, me habrían tambaleado las rodillas y me habría caído al suelo. Me puse algo nerviosa cuando lo vi sin camiseta. Todos sus músculos perfectamente marcados. Me costó desviar la mirada, y me giré hacia Pattie que me miraba curiosa.

-¿Qué pasa? - Dije riendo

-Jaja nada cariño – Esbozó una gran sonrisa. - ¿Quieres que le llame?

-No, no hace falta. - Vaya vergüenza... no quería tener que levantarme a hacer algo y caerme en el proceso con una distracción como aquella. Estuvimos el resto de la tarde hablando. Se hizo hora de que volviera a casa, mañana no tenía que madrugar, pero si levantarme pronto. Estaba empezando a pasarme factura el no haber comido. Se me había olvidado por completo, y era casi hora de cenar.

-Creo que me tengo que ir – Dije mirando el reloj – Hoy se me ha olvidado comer... ¿Raro verdad? Pero así a sido. Ahora estoy empezando a notar la falta de alimento. - Le dije bromeando a Pattie.

-¡Tonterías! Quédate a cenar aquí en casa por favor – Lo dijo de forma tan amable, que no pude negarme

-Si no te molesto...

-No tranquila, además, estar tanto tiempo con un chico a solas no me sienta nada bien jaja

-Dime lo a mi – Entonces me acordé que tendría que avisar a Jason – Espera un segundo, voy a llamar a mi hermano

-Si claro – Me alejé un poco. Me senté bajo un árbol. Vi como Pattie entraba y hablaba con alguien. Debía ser Justin. Le dijo algo, el se asomó y me miró. Todavía iba sin camiseta, le saludé con la mano y el sonrió. Pattie se giró a verme y después a Justin

-¿Y tus modales? - Logré escuchar a Pattie - ¡Sube y ponte una camiseta! - Dijo indicándole las escaleras a Justin

-¿Sabes que eres muy sexy mamá? - Dijo Justin sonriente.

-Si lo sé – Justin se quedó con la boca abierta, por lo visto eso solía funcionar – Venga sube

-Jaja vale – Le dio un beso en la mejilla a Pattie y desapareció. Pattie me miró sacudiendo la cabeza y luego se metió dentro. Llamé a mi hermano.

-(tn) ¿Qué tal?

-Bien Drake, ¿Que haces con el móvil de mi hermano?

-Ah si, se ha venido a mi casa a cenar, te quería avisar pero no cogías el teléfono.

-Pues no lo escucharía.... Bueno, dile que me quedo en casa de Pattie a cenar, que nos vemos luego en casa.

-De acuerdo – Dijo con tono simpático – Hasta mañana (tn)

-Adiós – Colgué y me levanté del suelo. Entré en casa de Pattie y ella estaba en la cocina. Me acerqué donde estaba. Estaba pelando unas patatas -Déjame, yo te ayudo

-Anda, no te había visto entrar – Dijo sonriendo – Muchas gracias. ¿Le has avisado ya?

-Si, se ha ido a casa de Drake a cenar.

-Si lo sé, le han invitado a Justin, pero por alguna razón no ha querido.

-Que extraño... - Continué pelando las patatas mientras barajaba las posibles razones por las cuales se quedaría en casa

1.No quería ir porque temía que se pasarán todo el rato hablando sobre cosas que harían en el pueblo.

2.Se creía que secuestraría a su madre

3.Por mí.

Esa última era una tontería, la segunda en realidad también, aunque más posible que la última. No creo que se quedara en un lugar por mi. Acabamos de hacer la cena mucho más rápido, ya que estábamos colaborando las dos. Coloqué la mesa y serví la comida en los platos. Pattie había subido a avisar a Justin para que bajara. Puse todo en su sitio y bajó Pattie.

-Muchas gracias por ayudarme y servir la mesa.

-No, gracias a ti por tenerme en tu casa – Le dije sonriente

-Bueno, siéntate que Justin es un poco tardón – Soltó una carcajada – En realidad, se está arreglando un poco para quedar bien delante tuya, sé que no tendría que haber dicho esto, pero me da igual – Dijo poniéndose un poco de bebida en el vaso. - Creo que le gustas.

-Si, tal vez de amiga, me alegro que sea así.

-No, no me has entendido jaja – Hizo una pausa – Gustar, gustar, de luego enamorar. - Me puse extremadamente colorada, como era de esperar. Sabía que Pattie se había dado cuenta - ¡Santo cielo! A ti también te gusta, ¿verdad? - No tuve que contestar. Escuchamos como cerraban una puerta y bajaban por las escaleras algo acelerado. Justin apareció por la puerta del comedor vestido con una camisa negra abierta, dejando al descubierto la camiseta roja que llevaba debajo. Tenía sus pantalones negros de aquel día pero zapatillas rojas. Siempre supe que me encantaba ver a los chicos vestidos de rojo o negro, pero él lo hacía mejor aún. Me miró a los ojos y noté como el corazón me aceleraba de nuevo.

-Hola de nuevo (tn) – Dijo sonriendo. Su voz sonaba increíblemente sexy, parecía que lo hacía adrede. - ¿Que tal estas... dos horas que no te he visto?

-Bien, ya tengo la maleta echa. - No se como, conseguí controlar mi voz para que sonara indiferente. - Tu también vas a un pueblo por lo que me ha dicho Pattie.

-Si, a uno me voy... - Soltó una risa. Parecía tener su propia broma privada, la cual yo no entendía – Siento haber llegado tarde.

-Nada, siéntate – Dije mirando hacia Pattie que parecía entusiasmada. Justin, de todas las sillas que habían, se sentó a mi lado. Teníamos delante a Pattie, mirándolo desde su perspectiva, ahora entendía porque la gente pensaba que eramos novios. Los dos llevábamos rojo y negro, parecía hecho adrede. El comenzó a comer al igual que nosotras. Paró un segundo, saboreando la comida que llevaba en la boca.

-Mamá, no quiero ofenderte ni nada, quiero decir, siempre está buenísima tu comida, pero hoy está mucho mejor.

-Ja ja eso se debe a que (tn) me ha ayudado y me ha dicho algunos trucos.

-Cocinas muy bien – Dijo Justin mirándome de lado – Puedes venir a cenar cuando quieras – Sonrió y se tomó un poco de su bebida. Parecía tener doble sentido esa frase.

-¿Para que cocine? - Dije levantando una ceja.

-¡No! A ver, cuando quieras, me caes muy bien, no me importa que vengas. - Otra vez, parecía que mi corazón se iba a salir de mi pecho.

-Vaya... - Dijo Pattie en voz baja. - Justin, es de mala educación coquetear con chicas en la mesa

-¡MAMÁ! ¡Por favor! ¡No digas tonterías! Vergüenza... - Dijo mirando hacía otro lado. Seguramente sus mejillas estaban igual de ruborizadas que las mías. Tomé un trago de agua para que se me pasara

-Oh, estáis adorables los dos con las mejillas coloradas – Dijo Pattie dulcemente

-Mamá... Por favor, estás avergonzando a mi amiga (tn) – Dijo girándose a mirarme y sonriendo. Él siempre estaba adorable. - Luego soy yo el descortés... Ah cierto, lo siento (tn)

-Sin problemas – El resto de la cena me tocó contar algunas experiencias que había tenido con mi hermano y sus locuras. Pattie y Justin se mostraban interesados, y una chispa de emoción brillaba en aquellos ojos color miel que me miraban fijamente. Miré el reloj, y eran las once y media de la noche. ¡Vaya! Que rápido se pasaba el tiempo cuando te lo pasas bien. - Creo que me tendré que ir retirando. - Justin miró la hora

-Vaya, las once y media ya – Parecía sorprendido, y alguna tristeza abundaba en el fondo. - Te llevo a casa yo, no quiero que cojas el autobús a estas horas.

-Si (tn) no vayas en autobús, no me fío de la gente que hay a estas horas... - Pattie parecía preocupada.

-Muchas gracias por invitarme – Me levanté de la silla y arreglé un poco la falda.

-No hay de qué – Dijo Pattie sonriente mientras se levantaba. Se acercó a mí y me dio un abrazo y un beso en la mejilla – Cuidate cariño

-Tu también, te quiero, felices vacaciones – Esbocé una sonrisa

-Yo también te quiero. - Pattie me miró con dulzura y se metió en la cocina para guardar cosas. Salimos de casa de Justin, el iba detrás mío. Entramos en el coche ahora capotado

-Lo siento, ahora no puedo bajar la capota – Sonrió y me abrió la puerta.

-Ja ja no creo que a estas horas convenga. – Me metí en el coche, que estaba algo frío. Justin entró por su lado, el iba con pantalón largo, en este momento, le envidiaba. Sin darme cuenta, tirité un poco.

-Ahora entiendo porque no te gusta llevar falda jaja, toma, cúbrete con esto, te mantendrá caliente.- Me pasó una manta suave. Me la puse con gusto enrollada en las piernas.

-Mucho mejor, gracias. - Fue cuestión de minutos, antes de que me quedara dormida...

Narra Justin:

Cuando le pasé la manta esbozó una gran sonrisa, aquella que tanto me encantaba.

-Mucho mejor, gracias – Fue lo último que dijo antes de quedar dormida. Era tan hermosa, haber estado tanto tiempo con ella me había echo bien. La verdad, era una muy buena amiga, me sentía genial junto a ella. Cuando mi madre me dijo que se quedaba a cenar, les llamé a Drake y Jason para decirles que no iría a cenar. Ellos me entendieron y me desearon suerte. Llegamos a su casa, y seguía durmiendo pacíficamente. Era lógico, no iba a despertarla. Salí del coche y lo rodeé para abrir su puerta. Su hermosa cara estaba tapada hasta la mitad por su cabello que caía en perfectos tirabuzones alrededor de su cara. Me dio un pequeño vuelco el corazón al verla así. Me agaché y desabroché el cinturón. La cogí delicadamente de la cintura y debajo de las rodillas. Llamé a su casa y Jason me abrió.

-Jope, es la segunda vez que lo hace – Jason rió en voz baja – La última vez me tocó llevarla mi, pero se despertó a medio camino... ¿La puedes subir a su cuarto?

-Si claro tío. No pesa casi

-Ja, lo sé. Le he tirado demasiadas veces a la piscina.

-Lo intentaré alguna vez – Le miré y subí la mirada antes de que Jason se diera cuenta.

-¿Te gusta?

-Un poco... - No iba a mentirme

-Es maravillosa

-Lo sé – Eso lo sabía desde hace tiempo. - Ahora bajo. - Subí las escaleras sin dificultad. Le dejé gentilmente sobre la cama, no quería que se despertara. Cuando me agaché a dejarla, se cogió de mi cuello, atrayéndome a ella. Intenté soltarme, pues más no lo lograba... Me recosté a su lado, saqué mi móvil y mandé un SMS a Jason. 'Tío, tengo un problema'

-¿Que pasa? - Entró en el cuarto y al verme casi se echa a reír – Tío, me tienes que decir tus trucos de ligue, funcionan genial.

-Ja, que gracioso – Dije algo molesto – Ayúdame por favor. - Se acercó a mí y deshizo el abrazo con facilidad, sin despertarla. Le miré sorprendido

-Es costumbre, me lo hace mucho, pero no se coge tan fuertemente de normal...

-Vaya, soy la excepción – Dije bromeando. Salimos de su cuarto y cerramos la puerta lentamente.

-Bueno, ya nos vemos tío – Dijo Jason cuando estábamos en la puerta.

-Si, dentro de poco – Sonreí. - Adiós, cuidala

-Tranquilo Romeo, cuidaré de tu Julieta

-Ja ja, vale, adiós, que estás delirando.

-Jaja Adiós. - Llegué a casa y mi madre ya dormía. Me acosté a dormir, esta chica estaba logrando una de las cosas más difíciles, gustarme.

Narra (tn):

Me desperté con la ropa de anoche puesta. Por lo visto, me quedé dormida en el coche. Debía acordarme de agradecer a Justin o Jason por subirme aquí. Me levanté y me di una ducha. Me puse un vestido de palabra de honor, con el fondo negro y unas rosas rojas pintadas sobre el fondo. Unas sandalias negras. Quería ir cómoda. Me recogí el pelo en una coleta alta. Bajé poco a poco las altas escaleras de mi casa con la maleta. Jason sonreía feliz.

-Ven aquí, te ayudo. - Cogió la maleta y la dejó en la entrada de casa. - Vamos a desayunar, que dentro de unos minutos viene Drake.

-De acuerdo – Esbocé una sonrisa - ¿Quién me subió anoche?

-Justin, te quedaste dormida en su coche... Estas cogiendo la costumbre de dormirte en el coche – Rió un poco – Si que te debes encontrar a gusto en su compañía – Noté el doble sentido que tenía aquella frase.

-Sí, o tal vez estaba muy cansada... - Cogí mi taza de leche con algunas galletas para desayunar. - ¿Qué tal lo pasaste anoche?

-Bien, aunque no mejor que tú eh pilla. - Dijo alzando una ceja.

-Es verdad, la compañía de Pattie es muy agradable. -Sabía que en realidad se refería a Justin, pero lógicamente lo evité.

-Ya claro... ¿Sabes porqué no vino Justin anoche?

-No, no lo sé... - Intenté que no se notara demasiado el interés.

-Pues porque su madre, Pattie, le dijo que te quedabas a cenar en su casa. Nos llamó para avisarnos que no iría, que se quedaba en casa porque quería estar contigo – Casi me atraganté con el trozo de galleta que llevaba en la boca. ¿Justin Bieber quería estar conmigo? ¿Será que lo han cambiado? ¿Será otro Justin? No, no lo era, nadie era tan guapo como él... Vale, estoy empezando a alucinar. (tn) no te dejes llevar... Recuerda, el es malo, no te conviene, pero es tan.... ¡NO! El chico más malo de toda la escuela y ¡bam! justo ese llama tu atención, tonta, tonta (tn) ¿porqué te haces esto? Déjalo correr, busca otra persona, eso me diría si no fuera porque me gusta tanto. De todos los que hay, justo ese, con sus preciosos ojos color miel y su precioso cabello. No parecía malo, pero lo era, el más temido de la escuela, ¡Viva tu gusto! Pero su forma de mirarme, si, una de las cosas que me hacía enloquecer... ¡Por favor! ¿Como puedo estar diciendo esto? Estoy dejándome llevar por una tontería... no debería... - (tn) ¿estás bien? - No me había dado cuenta de que todo este tiempo había estado con media galleta en la mano y quieta como una estatua.

-Si perdón, me ha sorprendido un poco.

-¿Un poco dices? - Soltó una risa - ¿A ti te gusta? - Me libré de contestar otra vez, sonó el timbre y me levanté de golpe. Fui a abrir y estaba Drake con su maleta al lado

-Hola (tn) – sonrió - ¿Qué tal? - Otra frase más con doble sentido.

-Genial, pasa. - Me aparté para que dejara la maleta al lado de las nuestras. Nada más ver a Jason se acercó a verlo. - Voy a llamar a Angela, para avisarle.

-De acuerdo – Jason me miró. En su mirada seguía la pregunta.

Sabía que más pronto o más tarde lo sabría...


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¡Hola! :)

Espero que disfruten el capitulo, no se olviden de darle a me gusta. Pulgar arriba

Un beso cielos, cuidense <3


Toxic ^-^

4 - Preocupaciones.

Anteriormente...


-¡Ja! De verdad te crees que te tengo miedo a ti – Dijo dándome un empujón, me choqué contra Justin que ahora estaba de pie, me ayudó a recomponerme y me dirigí hacia Veronica.

-¡Te lo dije! - Lo siguiente que sé es que estaba Justin cogiéndome de los brazos y yo intentando volver a Veronica a pegarle de nuevo. Le había pegado un puñetazo y ella me lo devolvió en el estomago clavándome su enorme anillo. Intenté cogerla de los pelos pero algo me paró. Y en esa situación estaba. Me tranquilicé al estar en los brazos de Justin que me miraba divertido...


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-Bieber, por una vez quieres ser responsable, ¡Podrías haberme dejado un rato más!

-Si lo sé, pero no quería que salieras TÚ herida, ella me traía sin cuidado, seguramente le habrías dado una buena paliza pero no quería que te pasara nada – El corazón me dio un brinco. Justin se había preocupado por mi. Y en sus ojos reflejaba sinceridad. - Estás bien, ¿verdad?

-Si, estoy perfectamente – Dije asegurándome de no tener ningún rasguño. Me levanté un poco la camiseta, justo por donde me había golpeado Veronica. Estaba rojo y empezaba a formarse un moratón. - Bueno, no perfecta del todo, pero bastante cerca – Dije sonriendo.

-Si que sabes defenderte – Dijo Drake riendo

-Pues claro que sí, ¿lo dudabas? - Dije alzando una ceja.

-No claro que no jaja – Veronica estaba haciendo una escena dramática, con tal de que todos fueran a ver si se encontraba bien, si, para ser el centro de atención, punto. Llamaron a clase, no tenia nada de ganas a decir verdad.

-Em Angela, creo que no voy a ir a clase... - Dije mirándole, ella entendió lo que pasaba

-Claro tranquila, ya diré alguna cosa – Esbozó una sonrisa

-Muchas gracias, te quiero – Le di un abrazo y un beso en la mejilla. - Jason, nos vemos en casa – Me acerqué y le di un abrazo – Felices vacaciones Justin, Drake, Adiós – Me di media vuelta y me fui. Escuché a Justin murmurar algo que no logré entender. No me fui lejos, me quedé cerca de la escuela, en un parque que había al lado. Me senté en la banqueta, no había nadie. Miré otra vez el moratón que ya se veía con claridad. Nada más llegar a casa tendría que ponerme una pomada. Me puse los auriculares y escuché un poco de música. Esperaba que pasara el tiempo rápido para irme a casa. No tenía muchas ganas de volver a pie...

Vi como alguien se sentó a mi lado. No le presté mucha atención e intentaba seguir la letra de la canción que era un rap, y se me estaba haciendo imposible seguir la letra. Me giré un poco, algo en aquel extraño me había llamado la atención. Llevaba unas zapatillas amarillas, muy llamativas. Seguí la mirada hacia arriba y llevaba unos vaqueros negros. Me atreví a mirarle a la cara.

-Hola (tn) – Dijo mirándome de lado.

-¿Bieber? - Dije extrañada. Se supone que tenía que estar en clases. - ¿Qué haces aquí?

-Pues, no tenía ganas de ir a clase, y me vine aquí. Te vi sentada y me acerqué. No tienes transporte de vuelta a casa, ¿verdad?

-No, no tengo.. - Dije sonrojando me un poco. - Esperaré a que salgan de clases.

-Oh no, no te preocupes, yo te llevo si quieres – Dijo mostrando su sonrisa durante una milésima de segundo, últimamente sonreía mucho Justin a comparación con las otras veces.

-Pues si no te molesta, me ahorras un largo rato de espera – Dije lo más amablemente posible, intentando ocultar mi sorpresa.

-No, no me molesta tranquila. - Dijo sacando las llaves de su coche – Digamos, que me gusta bastante conducir.

-No haces carreras ni nada por el estilo, ¿verdad?

-Jaja no, de verdad, me gusta conducir, me siento relajado – Guay, iba a ver a Justin más relajado de lo que ya estaba... - Así que, te vas a tu pueblo a pasar las vacaciones – No era una pregunta.

-Sí, un tiempo. Iré con Jason y Angela, y bueno Drake – No se porque, pero hablar con él se me hacía extremadamente fácil. - Tú no vas – Tampoco se lo preguntaba.

-Si ya – Dijo estirándose un poco y recostando se contra la banqueta – Aunque no te creas que te vas a librar todas las vacaciones de verme – Dijo mirándome directamente a los ojos. No se porque pero noté un alivio repentino dentro de mi.

-Pues entonces tú tampoco te librarás de verme a mi. - Dije siguiéndole el juego.

-Créeme eso no me molesta para nada. - Esa respuesta, no me la esperaba. Tardé un poco antes de reaccionar, y ni si quiera dije algo coherente.

-¿No te molesta? - Genial, justo lo que no quería preguntarle

-Para nada, me caes bien – Dijo sonriendo. Inmensamente perfecta belleza, era lo que tenía aquel chico. Estaba segura que no era tan malo, pero no podía dejarme llevar. - ¿Yo te caigo bien? - Dijo el curioso.

-Sí, claro que me caes bien – Le dediqué una sonrisa a la que el correspondió. Si el supiera, que no solo me caía bien. Estaba sintiendo cosas, las que jamás pensé que sentiría.

-¿Vamos ya al coche? - Dijo levantándose

-Eh si claro – Dije algo distraída. Fuimos hacia su coche. Tenía un coche descapotable, de color perla. Precioso a decir verdad. Me hizo un poco de ilusión ver la capota del coche bajada. Jamás había ido en un coche descapotado. Justin abrió el coche y me abrió la puerto del copiloto

-Las damas primero – Dijo indicando el asiento. -Muchas gracias – Me senté y cerró la puerta. Nada mas estar unos cinco segundos metida, y ya estaba nerviosa. El se sentó a lado.

-¿Te gustan los descapotables? ¿O prefieres que suba la capota para no despeinarte? - Dijo bromeando.

-Bueno, jamás he ido en uno, pero lo del pelo no me importa, no soy tan... ¿coqueta? Si eso.

-Jaja entonces vale – Me sonrió y arrancó el coche. La música no la llevaba tan alta como otros jóvenes la llevaban. Tenía una radio de éxitos actuales. La mayoría de las letras de las canciones las cantaba en voz baja mientras el viento acariciaba mi cabello. Me giré a ver a Justin. ¡Santo cielo! ¿Era legal ser tan guapo? Yo creo que no. Miraba al frente y sus ojos caramelo debido al sol se habían echo más claros, los más hermosos que había visto en mi vida. Tenía media sonrisa formada en la cara, mientras el viento le despeinaba todo su cabello, que igualmente se veía suave. Me giré con miedo a quedarme sin darme cuenta mirándole, cosa que con facilidad, podría. Me intenté concentrar en la música. Imposible. Me giré de nuevo y Justin me miraba por el rabillo del ojo.

-Mirada al frente – Le dije bajando la mirada.

-Tranquila, no pasará nada. - Quedaba ya pocos minutos para llegar a mi casa. El sabía perfectamente donde estaba, demasiadas veces había ido... - ¿Te ha dicho ya el profesor la nota? - Ayer habíamos entregado el trabajo que nos había tocado hacer juntos. Todas las tardes habían transcurrido igual que la primera. Menos la última, que después del trabajo había hablado un rato con Pattie.

-Pues no, todavía no.

-Nada más saberla, mandame un mensaje, por favor – La segunda vez que le había escuchado decir por favor, al menos, delante mía.

-Si claro, dame tu número – Saqué el móvil y el me lo dictó. Lo guardé. Jamás había visto a Justin tan interesado en saber las notas.. - ¿Te guardo el mío, o no?

-Si claro, guarda lo. - Me pasó su móvil. Me costó un poco encontrar el modo para guardarlo. Justin suspiró y puso los contactos, a partir de ahí, me aclaré. - Gracias. - Dijo Justin mientras cogía el móvil y se lo guardaba de nuevo. - Ya estamos – Dijo parando y girándose a mirarme.

-Muchas gracias – Dije desabrochando el cinturón. - Me has ahorrado una buena caminata, porque no habría aguantado tanto tiempo esperando.

-De nada, no me cuesta nada. - No se como me atreví, pero me acerqué a él y le di un beso en la mejilla. Noté como se ruborizaba un poco. No más que yo. El se giró y me dio a mi un beso. El corazón casi se me sale del pecho en ese momento. Tan simple pero tan dulce había sido.

-Felices vacaciones – Dije casi en un suspiro

-Igualmente – El miraba al frente, todavía un poco ruborizado. Se giró hacia mi. Adorable. Eso era lo que estaba con sus ojos color caramelo expresando dulzura, y sus mejillas de un color rosado poco habitual en su piel. - Sabes, eres muy valiente, hace mucho tiempo que una chica se atreve a darme un beso, aunque sea en la mejilla, buena a parte de mi madre – Soltó una risa – Me ha echo sentir bien.

-Yo, solo recibo besos de mi padre y mi hermano – Dije haciendo una mueca – Es un pesado. Pero gracias – Dije sonriendo. Abrí la puerta y bajé del coche. - Hasta luego.

-Adiós – Se despidió de mi con la mano cuando abrí la puerta de mi casa y se fue. Subí a mi cuarto para preparar la maleta. Estuve al menos una hora larga para organizar todo. La mitad de las cosas estaban a planchar, por lo cual, me había tocado planchar muchas prendas. No se como lo logré, pero pude cerrar la maleta, parecía que de un momento a otro iba a explotar. Decidí no preocuparme por eso, seguramente escucharía todo si pasara algo.

Bajé y tan solo quedaban diez minutos para que llegara Jason. Me senté a ver la tele y sin darme cuenta del tiempo que pasó, entró Jason por la puerta feliz. Vino donde estaba yo me dio un abrazo.

-¡Sí! ¡Vacaciones! - Dijo elevando las manos al aire.

-Jaja vale, esto es el drama en persona. - Dije mirando mi móvil, iba a mandarle un mensaje a Angela, que pasaríamos a las once a por ella. Iríamos todos juntos en el coche de Jason con él y Drake, que irían delante y nosotras detrás. Estaba por mandarlo cuando Jason me cogió el móvil.

-A ver, a ver... - Dijo mirando los contactos - ¡Ajá! Sabía que encontraría algo interesante – Dijo señalando el nombre de Justin en la lista. - ¿O acaso es otro Justin y no el que conozco?

-Me has pillado... Yo y Justin llevamos siendo novios desde la semana pasada y nos vemos todos los días para darnos besos y cariños... - Dije bromeando

-¿De verdad? - Dijo Jason sorprendido

-¡Que dices! Era broma jaja, me he guardado su número, me ha pedido que le mande un mensaje cuando sepa la nota del trabajo... Una tontería, ¿verdad?

-Vaya, creo que me voy a copiar esa técnica. - Dijo Jason pensativo

-¿Qué técnica? - Dije confusa

-Pues la que ha utilizado Justin. Pedirte que le mandes un mensaje para saber la nota, pero en realidad para guardarse el número de tu móvil. - Dijo Jason como si fuera algo de lógica. Yo jamás habría llegado a esa conclusión, pero, ¿quien entiende a los chicos?

-No creo.. - Cogí mi móvil y le mandé un mensaje a Angela – Además, para que iba a querer él mi número, es una tontería.

-A menos que le gustes – Dijo Jason alzando una ceja.

-¡Venga ya! No digas tonterías Jason – noté como el calor subía hacia mis mejillas. Me levanté del sofá antes de que se diera cuenta – Tienes que hacer la maleta.

-Si, lo que tú digas – Dijo con un tono no del todo convencido - ¿Dónde vas?

-Pues a ver a Pattie, no podía hablar con ella cuando estábamos haciendo el trabajo.

-¿Esa frase no será por casualidad 'A ver a Justin' ?

-Claro que no – Dije riendo – Necesito hablar ya con una chica, porque estás volviéndote loco hermanito – Salí de casa. Por suerte, había un autobús para ir a casa de Pattie. Cogí el autobús y llegué bastante pronto a su casa. Cuando bajé la vi regando unas flores de la entrada de la casa

-¡Pattie! - Dije saludándole con la mano. Ella levantó la vista y nada más verme sonrió. Era una mujer muy hermosa, justificando toda la belleza que tenía su hijo. Sus ojos color verde eran los más dulces que había visto, y siempre mostraba su preciosa sonrisa. Tenía un tono de piel rosado y cabello ondulado de color castaño. Hoy vestía unos vaqueros cortos azul marino, y una camiseta de tirantes con unas sandalias. Había tenido a Justin muy joven, por lo cual, le quitaba al menos 8 años a las demás madres.

-¡Cariño! - Dijo acercándose a mi - ¿No vendrás a hacer el trabajo verdad? Porque si es en ese caso, me da igual, Justin se queda sin compañera, quiero pasar un rato contigo

-Jaja no tranquila, vengo a verte a ti – Dije sonriendo.

-¡Mejor me lo pones! - Me abrazó dulcemente – Acabo esto y vamos dentro a tomar algo

-Si claro, te ayudo – Le ayudé a regar todas las flores de la casa. La entrada era preciosa, toda decorada con césped y cientos de flores de diferentes colores. Entramos dentro, y fuimos a la cocina. Sacamos unos vasos con zumo al jardín trasero, enorme y con al menos una docena de árboles diferentes. Ahí había una mesa, en frente de la piscina. Nos sentamos.

-¿Qué vas a hacer estas vacaciones?

-Pues, Jason, Drake, Angela y yo nos vamos a mi pueblo a pasar un tiempo.

-Eso está muy bien, nosotros también iremos al pueblo, quiero decir Justin y yo.

-Si, te he entendido – Jeremy se había ido con mi padre a hacer unos negocios, volverían justo después de las vacaciones. - ¿Qué tal Jeremy?

-Bien, hablé con el hace poco.

-Yo también con mi padre. Creo que ahora están en... ¿Londres podría ser?

-Si creo que si..

-Vaya, si que estamos enteradas – Dije riendo, ella se unió a mis risas en seguida.

-Oye, ¿tú sabes porque ha venido hoy Justin pronto?

-Ah si, bueno es que yo hoy en el recreo me he peleado con Veronica – No me daba miedo hablar de esto con ella, era como mi segunda madre. - Y me encontraba un poco mal. Entonces me he ido de la escuela al parque está cerca. Estaba sentada escuchando música y Justin se sentó a mi lado. Me dijo que no tenía ganas y que al verme sentada se había acercado – En ese momento, Pattie pareció incluso más interesada, y un poco pensativa. - Se ofreció a llevarme a casa, porque si no me tocaba esperar a mi hermano o ir andando. Y debe ser por eso.

-¿Se ha ofrecido a llevarte? - Asentí – Me parece bien, se le debe tratar bien a una mujer, sobretodo a ti.

-Si, así debe ser... - Pero, algo dentro de mí, me decía que no había sido educación, si no, simplemente porque quería, que idea más

tonta, ¿verdad?


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¡Buenas!


Me a alegrado tanto volver a tener comentarios vuestros ^-^

No saben lo feliz que me hacen, pero más que nada, me alegro tantísimo que os guste la novela.

Disfruten el capitulo,

un beso, que dios les bendiga.


ToxicCorazón

3 - Mi corazón no me corresponde.

Anteriormente...


-¿Sabes que?

-Dime – dije girándome para mirarla.

-Anoche Bieber, desde el coche, se quedó mirándote. - ¿Porque cada vez que pronunciaban ese nombre tenía un escalofrío?

-¿Ah si? No me di cuenta... - Me giré para buscarlo por la clase, estaba dos filas más hacia atrás. Él me miraba, y quedé unos segundos mirando sus ojos color miel.


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Aparté la mirada apenada y sonrojada. El profesor entró a clase y empezó la explicación, tal vez alucinara, pero sentía la mirada de Justin clavada en mi. Si debía estar volviéndome loca, esto de aburrirme tanto en clase me hacía mal... Al acabar, me atreví a mirar hacia donde Justin, por suerte no me miraba. Cuando iba a alzar la mirada, la esquivé. Cuando salimos al recreo, intenté esquivar contacto con Justin, dándome más prisa de la normal, para guardar las cosas en la taquilla y ya. Las guardé y cuando la cerré estaba el, guapísimo, no, no me gustaba, eso es claro, pero su belleza me abrumaba cada vez. Estaba guardando sus libros

-Hola Bieber – Dije sonriente

-Hola (tn) – Se giró y me sonrió un segundo. - Espero que hoy tus amiguitos no decidan toquetear te más. Y menos quitarnos la mesa...

-Jaja no creo, estarán un tanto asustados, como el resto de la escuela. - Pasó un chico que se quedó mirándonos fijamente

-¿Que miras chaval? - Dijo Justin poniéndose a la defensiva – J*der mira hacia delante, no vaya a ser que te caigas, ¿que tan raro es ver a dos personas hablar? - El chico se giró y rápido se fue.

-Lo ves

-Es mi naturaleza – Dijo el sin mirarme – Es imposible no hacerlo – Se giró a mirarme – Bueno ¿vamos a almorzar o nos quedamos aquí?

-Pues almorzar obviamente, no quiero peleas – Me adelanté un poco y fui hacia la mesa. Vi a los chicos de ayer, y al que Justin había pegado, llevaba el ojo morado. No muy hinchado, pero si ligeramente. Justin al pasar por su lado, aceleró el paso y se puso al mío. Mostró una cara poco agradable que el chico tomó con temor. Parecía a la defensiva, e iba demasiado cerca de mí para mi gusto

-Que era lo que te dijeron ayer, que dijiste ''Ni pensarlo''o algo parecido? - Dije intentando traer la atención de Justin

-Ah si, pues que le escuché a uno de ellos, el que te cogió de la cintura, decir algo un tanto subido de tono sobre ti, y te miraba de forma muy perversamente... - Paró en seco y me miró a los ojos – No sabes cuánto me molestó... - Se quedó mirándome más tiempo del normal, si seguía así me quedaría hipnotizada para el resto de mi vida. La gente empezó a mirarnos, entonces intenté desviar la mirada y seguir andando, Justin me seguía.

-¿Conque tu novia? - Dije divertida

-Si bueno, así tendría asegurado que no se acercaría otra vez a ti.

-Ah vale.. - Me senté en la mesa al lado de Angela – ¡Dos horas más y fin de semana!

-Si, ¿Que haremos?

-Pues no lo se... - Tomé un poco de zumo que había traído de almuerzo, pues no tenía nada de hambre – Se te ocurre algo?

-Em... Si, algo se me ocurre, que te parece salida al cine? Mañana

-Si, eso está bien – Dije sonriendo, me acabé mi zumo y levanté de la mesa

-¿Donde vas con tanta prisa? - Me dijo Jason des concentrado

-Perdona hermanito, pero es que tengo que hacer unos recados.

-¿Pero vas a ir a clase? - Dijo Angela

-No, podría alguien avisarle a la profesora que tengo que ir al médico? - Tenía que irme a ponerme una vacuna o algo parecido.. Vaya gracia.

-Si claro, yo aviso – Dijo Justin, me quedé paralizada un segundo, rápidamente mire hacia otro lado para que no se notara mi sorpresa.

-Gracias – Dije mientras me acercaba a Angela- ¿Mañana a las doce?

-Si perfecto, paso a por ti ¿verdad?

-Si, gracias – Le dí un beso en la mejilla a Angela y un abrazo con un brazo a mi hermano – ¡Adiós! - Salí de la escuela, y me dirigí hacia la clínica que no quedaba muy lejos. Llegué y había algo de cola, aunque no tuve que esperar mucho. Me pusieron la vacuna y me sobró tiempo, si volvía al colegio todavía podría llegar a la última clase, pero a decir verdad, no me apetecía. Me fui a uno de mis lugares favoritos, era un parque cerca de un río, pero siempre me metía en el bosque que había cerca, para que nadie me molestara...Me sentía genial ahí, el sonido del agua me hacía relajarme instantáneamente. Me senté en mi lugar usual, y comencé a dejarme llevar por el sonido. Pronto serían vacaciones de pascuas, tan solo quedaba una semana de escuela, no se porque, pero algo en mi corazón no quería que acabarán las clases, todavía no sabía que era. Me iría a mi pueblo en vacaciones, con Angela por supuesto y mi hermano. No tenía amigas ahí, todas eran muy antipáticas y pijas, algo verdaderamente insoportable. Me quedé ahí el resto de la tarde, y cuando anocheció me fui a casa, me di una rápida ducha y me acosté...

Una semana más tarde (viernes):

Me levanté animada, pero con un vacío en mi corazón, el porque, no lo sabía. No debía preocuparme por no volver a la escuela, pues solo iba a ser una semana de vacaciones y estaría en mi pueblo con Angela, eso me hacía sentir bien. Me vestí con una falda a cuadros rojos y negros, que me llegaba bastante por encima de la rodilla. O solía ponerme faldas, pero ese día me entraron ganas. Mi camiseta de tirantes negra quedaba genial y por encima, me puse una torera de un color rojo pasión, parecido al de los cuadros de la falda. Me miré al espejo, y me gustó el conjunto que había ideado. Mi pelo, lo recogí en una coleta alta, dejando que todas las ondulaciones cayeran recogidas en el coletero. Me puse una diadema roja para que no me molestara el flequillo. No me maquillé, como siempre. Bajé a desayunar y mi hermano se quedó algo sorprendido

-¡Eh! Tampoco es tan raro que una chica lleve falda – Le dije mientras dejaba la mochila en la silla del lado. - Pasa me una tostada por favor. - Jason me pasó la tostada

-La verdad, es que te quedan muy bien las faldas – Dijo sonriente

-Muchas gracias – Dije mientras vertía un poco de zumo en mi vaso. Tomé un sorbo.

-Creo que hoy, tendré que ir con más cuidado con los chicos... - Dijo algo molesto

-No creo, me verán como siempre

-No, tu no llevas falda siempre... Me encargaré de ellos – Sonrió ante la idea.

-Jason, no seas exagerado anda. - Me comí el últimos trozo de mi tostada y me levanté – Vamos – Cogía la mochila

-Wow.. Justin hoy si que va a alucinar. - Lo dijo para si mismo, pero lo alcancé a escuchar, sonreí ante la idea, cuando me di cuenta de lo que hacia, cambié mi expresión. Entramos en el coche y enseguida Jason se puso a hablar sobre lo que haríamos en el pueblo.

-Bueno, ya sabes que puedes venir cuando quieras con mi amigos, Angela y tú estáis invitadas en cualquier momento.

-Gracias, pero no creo, no queremos molestar, además, las chicas esa pijas tontas ricas... - Me callé y suspiré – bueno, ellas, se pasan el día intentando coquetear contigo.

-Ja! Pues no creo que me fije en ellas, no me gusta ninguna. Son tan... no sé. - Hizo una mueca y puso la radio. Sonaba una canción que por lo visto le gustaba mucho, sin darme cuenta, comencé a cantar – Ya no cantas mucho..

-Ya lo sé, es que, necesito estar a gusto para cantar... - Dije sonriendo, el coche se paró y me di cuenta de que habíamos llegado al colegio. Bajamos y Jason se acercó a darme un abrazo y un beso en la mejilla – No te metas en muchos líos.

-No tranquila – Dijo esbozando una sonrisa – Nos vemos en el recreo

-Claro, ¡adiós! - Le sonreí y me alejé a mi clase. Conseguí un asiento al lado de Angela, cosa que me venía muy bien, pues tenía que decirle todo lo que debía llevarse. - ¡Hola Angy!

-Si que pareces hoy feliz – Me dijo sonriendo, me miró a los ojos e hizo un mueca- ¿Qué te pasa? - Había notado una nota de tristeza en los ojos, si, aquella tristeza que no sabía a que se debía, entonces todo encajó. Entró por la puerta vestido con unos vaqueros negros y una zapatillas amarillas, la camiseta negra y en letras amarillas ponía: F**K YOU AND F**K HER si, era Justin. No se porque, pero mi corazón se puso acelerado y noté a que se debía la tristeza. Estúpido, ¿verdad? Estaba triste porque no iba a ver a Bieber en vacaciones... Esto no era normal. - Wow (tn) no me lo digas

-No, no te lo digo, miralo en mis ojos y dímelo tu por favor- Le miré directamente

-Dios mio... - Dijo Angela bajando la mirada y echando una rápida ojeada hacía Justin – Él te mira.

-No pienso girarme... - Dije arrepintiéndome de llevar coleta, pues ahora no podría taparme la cara para evitar mirarlo- ¿Sigue mirando?

-No, ya está... - Me miro sonriente - ¡Llevas falda! Llevo mucho tiempo sin verte con falda

-Eres igual de exagerada que Jason... - Dije algo molesta.

-Pero es verdad, te queda genial, mejor que antes a decir verdad – Me miraba con sonrisa cálida, definitivamente, Angela era de las mejores en hacerme sentir bien. Me fijé en lo que ella llevaba puesto. Unos pantalones cortos vaqueros de color amarillo, y una camiseta azul. Las zapatillas eran de color blanco y llevaba su pelo liso de color avellana suelto, con flequillo recto. Era muy guapa a decir verdad. - Bueno, ¿qué tengo que llevarme a tu pueblo?

-Ah sí, pues en tu maleta tiene que haber lo típico, pantalón corto, camisetas de tirantes y de mangas, y llevate un par de pantalones largos y chaquetas, por la noche refresca bastante ahí. A parte de eso.. Creo que nada importante. - Aunque fueran vacaciones de pascuas, en la zona donde vivía yo, siempre hacía calor, y mi pueblo solo quedaba a una hora de coche, claro está, que por la noche tocaba abrigarse más. - Tengo muchas ganas de ir – Dije sonriendo, intentando no concentrarme en Bieber que estaba tan solo a dos mesas más lejos de mi.

-Yo también, eso queda más que claro – Dijo dándome un abrazo.

-¿Mira otra vez? - Dije mirando a Angela que se había quedado mirando a un lado

-Sí, me está incluso comenzando a molestar, haber si en el recreo va a pedirte que seas su novia

-Ja! No creo, no digas tonterías Angela – Fue lo último que dije a lo largo de las dos clases que se pasaron lentas, no se si era porque me aburría demasiado, o porque notaba cada cinco minutos la mirada de él sobre mi... Un poco de los dos. Salí rápido de clase y dejé las cosas en las taquillas pero el ya se encontraba ahí. Me sonrió y yo intenté desviar la mirada hacía otro lado, pero tan tonta como lo era, me quedé embobada mirando sus ojos, dulces, dulces... El notó mi mirada, y me miró directo a los ojos, me molestó un poco, pues estaba disfrutando mirar a sus ojos sin que se diera cuenta. Cerré la taquilla y me agaché para atarme las converse que llevaba puestas. Cuando me levanté estaba Justin, apoyado contra las taquillas, mirándome de lado e increíblemente sexy. Me tuve que concentrar para no soltar una barbaridad. Me miró y después desvió la mirada al suelo

-Vaya, llevas falda – Dijo extrañado – Jamás te había visto con falda

-¡Jope! ¡Tampoco es tan raro! Sabes, las chicas llevan faldas... Sois todos muy exagerados – No tenía la culpa Justin de que todos reaccionaran de forma exagerada, pero ya me estaba cansando – ¡Es una falda, ya está!

-Jaja tranquila – Dijo poniendo sus manos delante suya – No me pegues – Dijo mirándome divertido. - Yo solo llevo un año en esta escuela...

-Si, un año y eres el más temido... -Añadí en voz baja, pero está claro que me escuchó.

-Si bueno, es mi carácter. - Me miró a los ojos – Te queda bien la falda - Era lógico que me sonrojé, pero bajé la mirada, no quería que viera que sus cumplidos me afectaban. Rió por lo bajo y se irguió. - ¿Vamos?

-Si claro... - La gente nos miraba, era inusual que una chica anduviera tan cerca de Justin, aunque candidatas no le faltaban, eso lo tenía más que seguro, pero el no parecía interesado en tener novia, por lo cual, era una estupidez que sintiera, aunque fuera lo mínimo, cariño hacía el. Caminaba a tan solo cinco centímetros de mi. Aunque su carácter era malo, en rechazar a chicas, era buenísimo eso sin duda. Se comportaba educada mente, y les decía que no le interesaba tener novia. Si, a veces me preguntaba el porque, pero sabía que jamás sería desvelado el secreto, pues yo jamás se lo preguntaría. Nos sentamos en la banqueta y a Angela casi se le cae la boca de la sorpresa. Cuando me senté a su lado sonrió feliz.

-¿Qué? - Dije algo molesta.

-Nada... Ya sabes, vas paseando con Justin por ahí pero nada – Dijo moviendo las manos en el aire.

-No es tan raro, además no vamos 'paseando' solo hemos ido hacia la mesa – Era yo, o estaban todos últimamente exagerando todo, me estaba comenzando a hartar... Angela y yo estuvimos planeando cosas que hacer en el pueblo. A veces decíamos tonterías y yo me reía, enseguida Justin se giraba, me miraba y luego continuaba hablando con Drake y Jason.

-Ey (tn) vais a ir al pueblo, ¿verdad? - Dijo Drake sentándose a mi lado

-Si claro que si, Angela viene también – Dije sonriendo

-¡Bien! Podéis venir con nosotros si queréis.

-No gracias, me lo ha ofrecido ya Jason pero no creo... - Jason había invitado a Drake a venirse a pasar la semana con él, no se porque no había invitado a Justin, pero no iba a preguntarle, si no se daría cuenta que pasa algo...

-Ah de acuerdo, bueno como os decía, el juego este... - Dejé de escuchar a partir, de ahí la conversación, no pude evitar echar una mirada hacia Justin, que también hizo lo mismo. Me giré hacia Angela, pero ella estaba girada hacia otro lado. Seguí su mirada y me di cuenta de que miraba a ellas... Era un grupo, el típico grupo de chicas ricas que se meten con todos, y expertas en humillación pública. Claro estaba, eran unas niñas pijas de papá, acostumbradas a tener todo lo que quieren en el momento que ellas quieran. Su 'líder' por así llamarla, se llamaba Veronica. Era más baja que yo, pero sus enormes tacones se lo compensaban, y también muy delgada, diría yo casi esquelética. Tenía melena corta y recta de color negro como el carbón y el flequillo a un lado, tapándole un ojo. Sus ojos era marrón oscuro, casi negros y su piel blanca como la nieve. Tenía un carácter insoportable, y era una auténtica quejicas. Solía vestir de distintos colores, pero siempre tenía alguna cosa de color rosa. No la consideraría enemiga, no quiero enemigos, pero ella se acercaba peligrosamente. Desvié la mirada fastidiada, no me gustaba nada cuando se sentaban tan cerca de nosotras, porque normalmente estaban preparando alguna cosa para humillar a Angela y a mi. Le di un leve golpe en el hombro a Angela para que dejara de mirarles. Ella se giró hacia mi con expresión molesta.

-¿Porque narices vienen?

-No lo sé, pero por algo bueno no será, eso te lo aseguro – Eran solo tres chicas, se acercaban hacia nosotras, la razón, no lo sé...

-Hola (tn) y Angela – Dijo Veronica con su 'sonrisa' pues no lo parecía...

-Hola Veronica y... compañía – Dije mirando a las dos chicas de atrás.

-Jaja, tú y tu buen sentido del humor – Dijo Veronica moviendo la cabeza y señalándome – Te quería decir que tu y Justin hacéis buena pareja

-No es mi novio Veronica. - Dije seca.

-Pues mejor, así me lo quedaré yo

-Ya sabes que no quiere novia, pero bueno, como eres tan tonta no te das cuenta.

-Ya veremos, yo lo quiero, lo quiero a él – Dijo señalando a Justin. Eso me hizo enfadarme un poco a decir verdad. Justin se giró y me miró, algo confuso. Otra vez, yo tan tonta como siempre me quedé mirando sus preciosos ojos color caramelo. ¡Mira que sabía como hipnotizarme! Hasta que me di cuenta de la persona que estaba a mi lado.

-En serio, (tn) ¿te crees que no lo conseguiré? - Dijo Veronica llamando mi atención – Con lo guapa que soy y lo fea que eres tú.

-Vale, ¡Allí te has pasado de la raya z*rra! - Me puse de pie, hoy no llevaba tacones muy altos por lo cual le sacaba unos centímetros – Callate la boca o te juro que hoy te vas a casa con un ojo morado.

-¡Ja! De verdad te crees que te tengo miedo a ti – Dijo dándome un empujón, me choqué contra Justin que ahora estaba de pie, me ayudó a recomponerme y me dirigí hacia Veronica.

-¡Te lo dije! - Lo siguiente que sé es que estaba Justin cogiéndome de los brazos y yo intentando volver a Veronica a pegarle de nuevo. Le había pegado un puñetazo y ella me lo devolvió en el estomago clavándome su enorme anillo. Intenté cogerla de los pelos pero algo me paró. Y en esa situación estaba. Me tranquilicé

al estar en los brazos de Justin que me miraba divertido...


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Hola chicas!

Aquí tienen el tercer capitulo de mi novela, espero que disfruten con él :)

Cuidense mucho, os quiero, y gracias a todas aquellas que siguen leyendo mi novela! <3


ToxicCorazón

 

2 - La novia

Capitulo 2:

 

 

-Hola chicos – Dije poniéndome las manos en los bolsillos de atrás – Sería mejor que os fuerais de aquí, os lo recomiendo.

-Ah si? Porque – Dijo uno de ellos mirándome de arriba a abajo – ¿Acaso arás algo tu preciosidad?

-No, pero tal vez ellos si – Señalé a Justin, Drake y Jason que se dirigían hacia la mesa, no del todo contentos

-Uy mira que miedo – Si, eran nuevos, eso lo tengo asegurado – Ven aquí a divertirte un poco – Se acercó uno a mí y me cogió de la cintura

-¿Qué haces? - Me intentaba soltar de el – ¿Acaso te crees que quiero algo contigo? Te lo digo en serio – Por más que intentara, el no me soltaba – ¡Basta! - Ahora si me estaba molestando. Llegaron los chicos

-Tío, ¿que haces cogiendo a mi novia? - Dijo Justin cogiendo bruscamente del brazo al chico que me cogía la cintura. - Suéltala – El chico miró a Justin algo asustado, pues era una cabeza más alto que el, y mucho más musculoso. - Además, estás ocupando nuestro lugar

-Eh vale de acuerdo... - Se fueron todos, pero sabía perfectamente lo que les esperaba a todos a la salida de colegio.

-¿Estás bien verdad? - Dijo Jason sentándose a mi lado – No te habrá molestado porque...

-No tranquilo, no ha llegado a tocarme más de lo que has visto – Me giré hacia Angela para hablar con ella, le hablé en voz baja, no quería que nadie me escuchara – ¿Has visto lo que ha dicho Justin?

-Si, me ha dejado bastante sorprendida...

-Más que a mi lo dudo... - Me giré a mirarlo y por casualidad, el me miraba a mi, no duró más de un segundo antes que el bajara la mirada. El resto del día, aburrido, como cada día. A la salida, vi como Justin y Drake se acercaban al grupo de chicos que esta mañana habían ocupado la mesa. Estos al verlos se asustaron un poco, Justin dijo algo, que hizo que todos dieran un paso atrás. Drake continuó y todos se giraron hacía mí, me miraron un tiempo y Justin me miró y algo alcancé a escuchar ''Ni lo penséis'' fue lo último que dijo antes de pegarle un puñetazo al chico que antes me había cogido, Drake se acercó a otro de ellos y le cogió de la camisa, le dejó volando en el aire y luego le dejó caer al suelo con fuerza, este tropezó y quedó en el suelo. Mi hermano, Jason, fue a por el tercero, pero a este le pegó un puñetazo en la barriga, pues Justin le dejó un moratón en el ojo al que él golpeó. Jason se acercó a sus amigos y les dijo alguna cosa antes de dirigirse hacia mí. Me tocó ver toda la escena, porque solo podía irme con mi hermano.

-¿De verdad era necesario hacer eso? - Dije cuando se acercó a abrir el maletero para dejar las mochilas.

-Pues si, ya sabes, deben saber a quién respetar. - Cerró el maletero y se metió en el asiento del conductor – Algún día tendrás que ir practicando a manejar el coche, te ayudaré – arrancó el motor

-No me cambies el tema, ¿porque?

-Pues porque se han atrevido a tocarte a ti, eso no se permite

-¿Acaso tenéis un libro de reglas, en el cual, pone que debe hacer para permanecer en el grupo?

-No, pero parecido, tenemos reglas, respeto mínimo a la gente que nos rodea, y siendo tu mi hermana, pues te incluye, si tuvieras un problema, cualquiera de los tres te ayudaría

-Y si a Angela le pasará, ¿también verdad?

-Si claro, sobretodo porque...

-Dime lo, sabes que de aré decirme lo.

-Pues tu eres mi hermana, y a Drake, te lo creas o no, le cae genial Angela por lo cual, se incluye. Además es tu mejor amiga.

-Wow me alegro de ser la hermana de uno de los más matones de la escuela – dije en tono de burla

-Pues me gusta que por fin te des cuenta – Esbozó una pequeña sonrisa – Ah te tengo que dejar en casa de Justin, ¿verdad? - Vaya lo había olvidado – Podrías haber ido con él en el coche... - Esa idea me aterrorizó

-Si podría, pero no, se me olvidó. - Llegamos pronto a casa de Justin, eran las cuatro menos cinco. - ¿Puedes venir a por mi a las seis? Tengo un par de cosas que hacer

-Si claro, aquí estaré – Infló su mejilla y la señaló – ¿Un beso a tu hermano?

-Jajaja si claro – Me acerqué y le di un beso – ¿Feliz?

-Si, te veo en dos horas, no hagas nada malo con Bieber – Dijo alzando una ceja

-¡Uy si! Deberías decírselo a el, recuerda el es el malo.

-Ay que chistosa que eres. ¡Cuidate!

-Igualmente – Me bajé del coche y fui al maletero a recoger mi mochila. Me dirigí hacia la puerta y llamé una sola vez al timbre. Justin abrió y me invitó a entrar, me giré y saludé a mi hermano con la mano, pues seguía allí. Dio la vuelta al coche y se fue. A solas con Bieber. Entré en su casa y estaba como siempre. Era grande y espaciosa, tenía las paredes de colores vivos y muebles perfectamente conjuntados. Había un gran salón y una sala de estar con una tele grande. La cocina no tenía puertas, simplemente cruzabas a través del salón y estaba allí

-¿Quieres hacer el trabajo arriba o abajo? - Me preguntó Justin

-Me da igual...

-Pues entonces arriba – Se dirigió hacia las escaleras y las subió de dos en dos, yo tardé un poco más en e llegar hasta su cuarto. Sabía donde estaba, pues cuando me quedaba allí a comer con Pattie me tocaba subir a des viciar a Jason y Justin de la Xbox. Entré y como de costumbre estaba desordenada. Me senté en una silla que había cerca de la mesa y Justin a mi lado. Estuvimos haciendo el trabajo en silencio, la única comunicación era cuando teníamos que repartir alguna parte del proyecto. A las seis menos diez le dije a Justin que empezáramos a recoger, pues pronto vendría mi hermano. No nos dio tiempo de terminarlo, sabíamos los dos que nos iba a tocar encontrarnos como mínimo todos los días durante una semana . Eso no me agradó, pero tampoco me disgustó...

-Vale, pues si te parece a las... ¿Cuatro y media en mi casa? - Le dije a Justin

-De acuerdo, nos veremos en el colegio – Llegó mi hermano y llamó al timbre

-Ey Justin – Saludo de chicos – ¿Se ha portado bien mi hermana?

-Uy si, como soy tan mala – Dije mirando molesta a Jason

-Jaja si, no hemos discutido – Dijo Justin posando la mirada sobre mi y luego sobre mi hermano – Mañana a las cuatro y media en tu casa

-¿Si tío? Nos echaremos unas partidas verdad – dijeron chocando las manos, me interpuse entre medio de los dos

-¡Perdona! Si mañana viene a casa es porque tiene que hacer el trabajo.

-Es verdad... el trabajo primero – Dijo Jason mirando al suelo – ¡Que dices!

-Me da igual lo que digas, si no hace el trabajo a las cuatro y media, no continuaré haciendo el trabajo con el – Dije alzando una ceja mirando a Justin

-Brava tu hermana, esta jugando sucio – Dijo Justin

-Vivo con ella, se como es, lo hace cada vez.

-¡Parar! Vale, que tengo que hacer algunas cosas ¡mueve tu culo hermanito!

-Jaja vale, adiós Justin – Estaba dispuesta a irme cuando Jason me cogió del brazo

– Ey donde vas, venga, tienes que despedirte como toca de tu compañero de trabajo – Le eché una mirada asesina. Me dí la vuelta para mirar a Justin, que me miraba divertido. Me acerqué y le dí un beso en la mejilla, me iba a ir – un abrazo le gusta a cualquiera... - Dijo Jason sonriendo. Fui a darle un abrazo a Justin que lo correspondió, no duró más de dos segundos

-Vale ya está – Me fui hacia el coche, cuando iba a entrar en este, me giré hacia Jason que todavía estaba donde Justin – Por cierto, si quieres cenar, hazte un bocata

-¡Jo tía! ¿Acaso tu no vas a cenar?

-Yo si, tú si no te lo haces no.

-Adiós Justin – Se fue cabreado y entró en el coche – Gracias

-No gracias a ti por hacerme darle un beso a Justin y un abrazo

-De nada – Sonrió. Suspiré y me giré hacia la ventanilla. Me quedé dormida de camino a casa, no se porque, no estaba cansada ni nada por el estilo... Me desperté cuando Jason estaba cargando me en brazos hasta casa – Tranquilo, no hace falta que soportes más mi peso – Dije sonriendo, este paró y me dejó en el suelo – Gracias – El me miró con cara de suplica – ¿Que?

-Venga va...

-No, no te pienso hacer la cena

-Por favor, si no te aré volver a darle un beso, pero mañana delante de TODA la escuela.

-¡Ja! Luego dicen que yo soy la que juega sucio... Pero te la aré, porque... Pues porque a mi me da la gana no porque tu me lo pidas, ¿vale?

-Si lo que tu digas – Dijo levantando las manos en el aire. - ¿Que cosas tenías que hacer?

-Pues primero, limpiar la casa, segundo, ordenar mi cuarto y tercero, regar las plantas...

-¿Quieres que te ayude?

-¡Si!

-Pues sigue soñando – Dijo despeinando me el pelo.

-Gracias eh... - Dije mientras este subía las escaleras – ¡Al menos limpia la parte de arriba!

-¡No te oigo!

-¡Dios mio! ¿Sabes quien acaba de llegar?

-¿Quién? - Dijo gritando desde arriba

-Ah claro, eso si lo oyes, ¿verdad? - Subí arriba y entré en su cuarto – Aquí me oirás. Me gustaría que limpiaras la parte de arriba.

-¿Porque?

-Pues porque tu también vives en esta casa, por lo cual, tienes que colaborar. Venga, levanta tu culo de la cama y limpia. - El me miró fastidioso pero se levantó. Yo bajé abajo para coger la mopa y comencé a limpiar todo. Me tocó quitar el polvo a todas las mesas y decoraciones. Subí a mi cuarto... ¡Madre Mía! ¡Eso parecía más una leonera que mi cuarto! Recogí toda la ropa que había por el suelo, y bastantes prendas me tocó planchar las. Cuando acabé de guardar la ropa recogí los papeles de encima de mi mesa. Entre ellos encontré una hoja doblada. No me acordaba de que era, así que la abrí y me encontré con esto:

Yo te esperare...

Nos sentaremos juntos frente al mar...

Y de tu mano podre caminar...

Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare

Se que en tus ojos todavía hay amor...

Y tu mirada dice volveré...

Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare...

Si tu te vas no queda nada...

Sigo cantando con la luz apagada...

Por que la tierra me quito tu mirada...

Y aunque se pase toda mi vida yo te esperare

Fue una canción que escribí hace un año al menos, no llegué a terminarla pero si recuerdo a quien se la dedicaba. A Justin se la dediqué. Tuve una pequeña atracción hacia él, el día que llegó al colegio. Sabía que era malo, por lo cual me inspiré mucho en escribirla. Esos sentimientos desaparecieron rápidamente, no se donde acabaron, solo se, que hacía el ahora no sentía nada. Llevaba los ojos húmedos no se porqué. Me los sequé y continué arreglando toda la habitación. Metí la canción en el fondo del baúl que tenía en mi cuarto, no quería volver a verla, y no volví a pensar en ella en toda la tarde. Mientras regaba las plantas, sonó el timbre. Fui a abrir, era Angela.

-Hola (tn) ¿Que te parece si hacemos una salida de chicas?

-Eso me encantaría! Paso demasiado tiempo con mi hermano ¬¬

-Jajaja pues venga vamos, que mis padres me han dado algo de dinero para salir a cenar, además, mañana es viernes! Y no tenemos exámenes ni tareas

-Es verdad! Además ya hice algo del proyecto.. Una pregunta, con quién te ha tocado hacer el trabajo?

-Ah, si, con Drake

-Jajaja parece que nos han puesto adrede con ellos

-Si bueno, el profesor me ha explicado que es porque van algo mal en las notas y le gustaría que les ayudáramos un poco.

-Y que tal la tarde con el?

-Pues como las mañanas, es bromista ya sabes, pero tampoco hablamos tanto, y tu con Justin?

-Yo hablo menos que tú seguramente. Es algo incómodo estar cerca de el, más que nada, por su...

-¿Que? - Dijo Angela mientras subíamos a mi cuarto a por dinero. - ¿Su que?

-Agh su belleza...

-¡Dios mio! - Se echó las manos a la cara – ¡te gusta!

-No, no me gusta, es solo que es insoportable mente perfecto, en tema de belleza claro.

-Eso es cierto, es muy guapo. - Se quedó pensativa – ¿Que te parece Drake?

-Atractivo, pero a mi me atrae más la belleza de Justin...

-Ah, pues a mi me gusta mas Drake... en eso, porque de carácter...

-Si, igual que Justin. ¿Adonde vamos a cenar?

-¿Que te parece al Mc Donald's?

-Jajaja ¡bien! - Fuimos en su coche, pues ella si se había sacado el carne de conducir. En el coche íbamos escuchando música a máximo volumen y cantando. Siempre lo pasaba genial solo con estar cerca de ella. Llegamos al Mc dondald's, estaba bastante lleno. Entramos y ¡sorpresa! Estaba mi hermano y Justin comiendo se una hamburguesa. Intenté querer ignorarlos, pero me acordé que mi hermano no me había dicho que se iba.

-Hola Jason – Dije acercándome – No dijiste que te ibas.

-Tu tampoco – Dijo el a la defensiva

-Si lo dije, me acerqué a tu puerta y te lo dije, no quise abrirla para no molestarte, también te dije que te hicieras tu la cena – Dije sonriendo

-Ah, pues llevaba la música puesta

-Es tu problema. Hey Bieber, cuánto tiempo sin verte – Dije irónicamente

-Huy si, unos años... - Dijo el divertido y sonriendo. Si, su belleza me abrumaba de nuevo

-Bueno nosotras nos vamos... - Dijo Angela. Nos dirigimos a una mesa no mucho más alejada de ellos, pues no habían más sitios. Angela fue a pedir y me quedé en la mesa. Llegó con los pedidos y le di el dinero necesario. Empezamos a comer, y no duró más de un minuto antes de que nos pusiéramos a reír. Estábamos al lado de la ventana, y todos los que pasaban con los coches se quedaban mirándonos. Nos reíamos y gastábamos bromas a los conductores, en un momento me giré hacía la mesa donde Jason y Justin estaban, Justin me miraba fijamente, parecía disfrutar de la escena. Cuando acabamos de cenar, tiramos todo en el sitio que tocaba y salimos de ahí. Detrás nuestra iban Jason y Justin, por lo visto habían venido en el coche de Justin. Entré en el coche de Angela y ellos nos seguían. Llegamos a mi casa y entré rápidamente, quería evitar que mi hermano me obligara a volver a darle un beso a Justin. Me cambié mi pijama y entró Jason en mi cuarto a decirme buenas noches, le dí un abrazo y un beso. Me metí en la cama y quedé inmediatamente dormida. Algo raro, me desperté de buen humor, pues era mi segundo día sin pesadillas. Me levanté animada y me puse una camiseta de tirantes roja intensa, unos shorts muy cortos grises y zapatillas rojas y grises. Me puse una coleta muy alta y una diadema para echar mi pelo hacía atrás. No me maquillé como de costumbre, pero me lavé un poco la cara. Cogí mi mochila y bajé a tomarme un bol de cereales

-Wow, si que estás tú feliz – Dijo Jason

-Si bueno, es que como llevo dos días sin pesadillas me siento genial – Acabé todos mis cereales y lavé el plato – ¿Ya has acabado?

-Si claro – Dijo Jason levantándose y desperezándose. - Vamos - Cogió las llaves del coche y cerré la puerta. Llegamos... ¡PRONTO! Si yo también alucino. Entré a clase apurada, no quería volver a ir al lado de Justin... Me senté al lado de Angela que también estaba felizmente

-¡Es viernes! - Dijo cuando puse el libro sobre la mesa

-Si jaja, que ganas tenía la verdad, ya sabes lo que odio ir a clase... - Dije mientras buscaba la página del libro.

-¿Sabes que?

-Dime – dije girándome para mirarla.

-Anoche Bieber, desde el coche, se quedó mirándote. - ¿Porque cada vez que pronunciaban ese nombre tenía un escalofrío?

-¿Ah si? No me di cuenta... - Me giré para buscarlo por la clase, estaba dos filas más hacia atrás. El me miraba, y quedé unos

segundos mirando sus ojos color miel.

 

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Aquí está el segundo. Igual que el anterior, disfrutarlo! ^-^

1 - El comienzo.

Capitulo 1:

 

 

Narras Tú:


Bien, ahora toca ir al colegio, vaya alegría... Me vestí con unos pantalones cortos de tela vaquera rojo y desgastados, una camiseta de tirantes negra sin dibujo, y unas deportivas parecidas a las supras en color negro, pues el rojo y el negro me encantan. Bajé con mi mochila y la dejé sobre la silla para desayunar, mi hermano ya estaba allí desayunando.

-Buenos días hermanita – Dijo sonriendo, era malo, pero un buen hermano

-Buenos días – Dije cogiendo unos cereales – Que tal has dormido?

-Fatal, me ha tocado hacer todos los deberes tarde...

-Eso te pasa por no venir conmigo ayer a la biblioteca, te dije que luego te tocaría hacerlos por la noche – Dije mientras esperaba que la leche se calentara

-Bueno, vale... Te aré más caso la próxima vez – Dijo bebiendo su zumo – Y tu, como dormiste?

-Sin pesadillas – Últimamente tenía muchas pesadillas, simplemente era un chico alto, nunca lograba verle la cara, pero siempre me perseguía...

-¿No se te ocurre nada que tenga que ver con las pesadillas?

-No nada... Bueno da igual, vamos que ya llegamos tarde – La gente del colegio me tenía miedo, a causa de la reputación de mi hermano, pero me daba igual, yo tenía a mi mejor amiga Angela a mi lado y me hacía sentir bien. Si, ha decir verdad, me había metido en alguna pelea, pero no de pegar, simplemente de chillidos y gritos, nada más. Esas peleas las causaba Veronica y sus amigas, esas si que sabían como sacarme de mis casillas. No me gustaba nada pelear, por eso me molestaba que mi hermano lo hiciera... Pero allá él... Entré en el coche de Jason y llegamos al colegio, todos estaban entrando a clase y nosotros los seguimos

-Te veo luego en el recreo – Mi hermano, a pesar de tener dos años más que yo y ser de los malos siempre estaba conmigo. Me tocaba estar con sus dos amiguitos Drake y Justin, pero como estaba con Angela me daba igual, simplemente no les prestaba atención. - Cuidate! - Mi hermano era muy protector, pero mucho! Me daba miedo que se enfadara con alguien de la escuela, encima no quería ser yo la razón de una de sus peleas... Fui a mi clase, y ya estaban allí ellos dos... Justin y Drake, habían repetido curso una vez, tenían la misma edad que mi hermano, pero iban conmigo a clase... Se preguntarán, como es que se llevan dos años y ellos solo han repetido una vez? Pues yo voy un curso adelantada, con Angela, somos dos de las 10 chicas más listas de la escuela, raro verdad? El hermano mala y la chica lista... Me senté en mi asiento y la clase pasó rápida como siempre, me aburría mucho. Cuando menos me dí cuenta, ya estábamos en el recreo. Angela vino a darme un abrazo, pues no habíamos tenido tiempo antes

-Buenos días (tn) – Dijo sonriendo

-Jajaja si que estás tu hoy feliz – Le dije mientras guardaba las cosas en el casillero, casi no le oía, había mucho alboroto, pero de pronto la gente se calló de golpe, sabía que era porque venía él – Hola Bieber – Dije cuando abrió su taquilla

-Hola (tn) – Dijo casi esbozando una sonrisa, como cada día, nunca sonreía.

-Ey (tn) me han contado que Jackson está colado por ti – Dijo Angela sonriente

-Ah si? - Mostré interés durante un corto segundo – Pues me da igual -.- - En ese momento, me pareció ver a Justin sonriendo, raro verdad? Pero no me giré – Ya sabes lo que opino de ese chico

-Si, pero le gustas mucho

-Me da igual, el no me gusta – Cerré la taquilla – Además no necesito novio

-Si! Si lo necesitas – Me apoyé sobre el casillero, dándole la espalda a Justin, me crucé de brazos

-Vale, no me lo digas más, ya tendré novio cuando me apetezca...

-Bueno vale... Vamos a coger mesa

-Vale, hasta ahora Bieber – Dije girándome hacía el.

-De acuerdo – dijo el cerrando la taquilla. Nuestra relación era rara... Yo no le tenía miedo, para nada, opinaba que no era tan malo, claro que ese sentimiento se iba cada vez que llegaba un chico con un ojo morado, mirando a Justin atemorizado. Nos fuimos hacía las mesas de madera, cogimos la mesa que solíamos coger, la que estaba bajo el árbol con sombra, pues nadie se atrevía a ocupar ese lugar.

-Sabes que? - Dijo Angela sentándose a mi lado

-Dime

-Pues que Justin te miraba, todo el rato que hemos estado hablando, incluso parecía celoso cuando he dicho lo de Jackson

-Jajaja! Anda no me hagas reír...

-Le he visto sonreír...

-De verdad? - Eso me habría gustado verlo a decir verdad – Cuando?

-Cuando has dicho que no te gustaba Jackson... - Me quedé callada, como reaccionar a eso. Unos segundos después llegó Jason con Drake

-Hola (tn) – Dijo Drake

-Que tal Drake? - Dije sonriendo, Angela y yo, eramos de las que más sonreíamos, sin necesidad de reír, pues los chicos solo sonreían al reír... (obvio)

-Bien, pero no mejor que tu – Se echó a reír, vaya ¬¬ - Me han dicho que a Jackson le gustas mucho

-Si me alegro por el – Dije indiferente – Como lo sabes...?

-Bah ya sabes... a la vieja manera lo he descubierto -Jo Drake otra vez! - Vieja usanza... siempre utilizaba esa frase cuando había sido con amenaza- Que le has echo

al pobre?

-Nada! - Dijo inocentemente – Nada de verdad...

-Bueno vale... Te creeré – Llegó Justin y se sentó encima de la mesa – Vaya muy caballeroso...

-Calla (tn) – Dijo Justin sin mirarme

-Hazme – Dije mirando hacía otro lado, el se giró hacía mí

-Basta! - Dijo Jason – Tíos, ni un día que no discutís!

-Eh (tn) tienes suerte que me caiga bien Jason, si no te...

-Me que? Acaso también pegas a chicas?

-Tu no eres una chica, exactamente – Allí si, allí si que me dolió, de pequeña me gustaba muchísimo jugar al fútbol y basquet, y me pasaba el día con mis compañeros de equipo, todos eran chicos. Entonces, no habían muchas chicas jugadoras, y las pocas, no iban a mi equipo. No siempre tuve el dinero que tuve, antes cuando vivía con mi madre, el dinero escaseaba. Casi no lo recuerdo, pero llevaba siempre ropa muy amplia y grande, parecía un chico, tenía el pelo corto y llevaba gorras... eso cambió cuando vine con mi padre, vivía cerca de mi madre, por lo tanto no tuve que cambiar de colegio ni nada por el estilo, pero mi padre si tenía dinero, intentaba ayudar a mi madre, pero esta no le dejaba. Un día alguien se enteró de como fui en el pasado y desde entonces, la mayor ofensa que me pueden hacer es decirme que NO soy una chica, me traen recuerdos a esos tiempos de sufrimiento, y a mi madre, que me hacía sentirme mal. Y justo Justin decide decirme eso. Me levanté con furia, e inevitablemente me salieron lagrimas de los ojos, le miré a Justin que me miraba indiferente, pero en el fondo, muy fondo, apenado y arrepentido. Me fui de allí rápido.

-Mira lo que hiciste imbec*l! - Dijo Angela antes de venir tras mío – (tn) Espera por favor! - Paré bajo un árbol lejos de las mesas, todos se habían quedado mirando, pero cuando les miré todos se giraron hacía otro lado. - Por fin te alcanzo! - Se sentó a mi lado

-Lo siento, debí ser mas fuerte pero... - Miré hacía otro lado con rabia mientras me volvían a caer las lagrimas. - Ese Bieber sabe perfectamente mis puntos flojos – Dije sonriendo, pero con molestia.

-Si bueno, se sabe el de todos – Dijo Angela, las dos echamos a reír y me sequé las lagrimas

-Gracias por animarme – Me levanté y ella me imitó, todos los ojos miraban curiosos otra vez, entonces todos giraron hacia un mismo lado, había alguien caminando hacía allí diciendo algo

-Que miráis? Para de mirarla j*der ¿no veis que le molesta? - Entonces todos se giraron hacia sus platos de comida y empezaron a hablar entre ellos, si, esa persona que había gritado era el causante de mis lagrimas. - Angela te puedes ir, ¿por favor? - Lo dijo mirando al suelo, pero lo que más me sorprendió, por favor... Angela educada mente se retiró. Justin se acercó a mi, hasta que me dejó acorralada contra el tronco del árbol, puso uno de sus brazos a un lado de mi cabeza. Yo apoyaba la cabeza contra el tronco para tener la máxima separación posible – Siento de verdad lo que he dicho, no me acordaba que te hacía tanto daño. Si suena raro, pero eres la hermana de uno de mis mejores amigos, y no te quiero hacer daño. Perdóname – Posó sus ojos color miel acaramelados sobre los míos. Me quedé un tiempo mirándolo, y sonó la campana de clase, yo bajé la mirada y me escapé de su mirada

-Perdonado, ahora déjame ir – Dije caminando hacía clase

-¡Dios! ¡De verdad sabes como desquiciarme (tn)! - Dijo Justin, no le hice caso y caminé hacia clase. Las clases se me pasaron aburridas, pero rápidas, y acabábamos a las tres, por lo cual volvía a mi casa pronto. Salí del colegio con mi mochila, y vi como mi hermano se despedía de sus amigos Drake y Justin, ambos se despidieron de mi con la mano y entré al coche

-¿Que tal estas? - Dijo Jason al arrancar el motor

-Pues, molesta con tu amiguito Justin. - Dije bajando la ventanilla del coche para que entrará un poco de aire.

-Si ya sabes como es el, ¿se disculpó?

-Si, casi entro en shock cuando vino a disculparse.

-Jaja que radical eres – Dijo sonriendo una milésima de segundo para luego ponerse serio otra vez.

- Quieres que vayamos a casa ya, ¿o tienes que pasar a comprar algo de comida?

-Pues sería mejor que comprara algo, ya sabes, la nevera que queda vacía cada vez que invitas a tus amigos.

-Si bueno...

-Por cierto, me vas a ayudar con la compra – Dije mirándole

-Es que, no tengo muchas ganas – Dijo Jason haciendo una mueca

-Me da igual, si no, no comerás

-Entonces vale – Llegamos al supermercado y compramos un par de cosas que necesitábamos. Jason me ayudó a cargarlo todo en el coche y a meterlo en su sitio en la cocina. Me dijo que si necesitaba algo, estaba arriba, yo me quedé abajo haciendo tareas. Cuando al fin terminé salí al jardín. Era mi parte favorita de toda la casa. Echaba de menos tener a una mujer en mi familia, por eso me encantaba ir a casa de Pattie. Pasé mucho tiempo allí fuera simplemente dejando que el viento acariciara mi cabello y pensando en el pasado. Pronto anocheció y fui arriba a dormir. Entré a mi cama de lo más a gusto y quedé pronto dormida. Me desperté con la alarma del móvil y levanté de la cama lentamente. Me metí a duchar y me puse una camiseta de manga corta negra y encima una camisa a cuadros roja y negra también. Unos vaqueros desgastados blancos y unas zapatillas negras y blancas. El pelo me lo dejé suelto con mis ondulaciones naturales. No solía maquillarme, y tampoco iba a hacerlo hoy. Bajé a desayunar y tomé solo un zumo de frutas. Jason tardó más en bajar y solo se tomó un poco de agua, llegábamos un poco tarde. Fuimos en el coche y justo sonaba el último timbre cuando salimos del coche. Gente normal habría corrido al oír el timbre, pero nosotros fuimos andando y hablando, Jason me dio un beso en la mejilla, solo cuando no había nadie delante lo hacía. Entré en clase y ¡Sorpresa! El único asiento libre era el que había al lado de Justin, su amigo Drake estaba sentado en la otra mesa de su lado, quedando Justin entre nosotros. Estábamos al final de la clase, la última fila de todas.

-Hola (tn) – Dijo Justin mirándome, pero sin sonreír, vacilante como siempre

-Hola Bieber – Dije sacando mis libros, abrí el que tocaba y presté atención a clase. Unos segundos más tarde sabía que explicaba, ya lo había dado. Me eché para atrás en mi silla y comencé a jugar con un bolígrafo que tenía en mis manos. Se me resbaló y se me calló al suelo. Me iba a agachar a recogerlo pero el lo tenía en la mano

-Ten, se te ha caído – Dijo devolviéndomelo

-Gracias – Dije intentando captar su mirada, pues más, no lo lograba, el apartaba su mirada hacía cualquier otra parte. Esos ojos que ayer tanto me habían impresionado, ahora vagabundeaban por toda la clase.

-Siento otra vez lo de ayer – ahora mirándome, por fin, sus hermosos ojos – No lo aré otra vez.

-Nada, agua pasada – bajé la mirada – Ya te dije que te había perdonado – Alcé la mirada y esos ojos seguían mirando me.

-Vale, trabajo por parejas – Dijo el profesor, ¡genial! A saber con quien me ponían... No, por favor no me digáis, no quiero ir con ÉL. El profesor empezó a decir parejas – (tn) y... - Miró la lista – Justin

-¿Como? - Dijo Justin en voz alta – De verdad me vas a poner con ella – Me señaló

-Considerando lo mal que vas de notas, consideraría un milagro que ella fuera la que quisiera colaborar contigo para ayudarle con las notas. - Me miró – (tn), ¿harías el trabajo con Justin? - Todos se giraron hacía mí, hacía mucho tiempo que no pasaba tanta vergüenza.

-Em, sí supongo que sí – Dije cruzándome de brazos – Con tal que el trabaje lo justo – Me giré hacía Justin que me miraba curioso, incluso sorprendido – El profesor nos explicó todo lo que teníamos que hacer, un simple proyecto de ciencias, pero lo que me preocupada era tener que estar con Justin en su casa, si, la conocía perfectamente por estar allí horas hablando con Pattie, pero me ponía nerviosa estar SOLA con ÉL . Me seguía mirando, Justin, no me dejaba en paz, de vez en cuando lo miraba a hurtadillas y me seguía mirando curioso – ¿Que pasa? - Dije ya molesta

-Nada, me sorprende que quieras ayudarme – Dijo mirando hacia la libreta – ¿Porque?

-Eres el amigo de mi hermano, nada más, además, con tal de que hagas la mitad del trabajo no me importa con quien ir.

-¿De verdad no te importa? - Alzó la ceja y señaló a Jackson, aquel chico que se creía que algún día sentiría algo por el, pobre chico... - ¿Acaso no te molestaría ir con el?

-Pues entonces si – Dije poniéndome algo incómoda por el rumbo que tomaba la conversación.

-Jaja de acuerdo – Sonrió. Casi me dio un parón al corazón, pero si, lo vi sonreír, si no me quedé con la boca abierta, fue con mucha suerte.

- Entonces, a las... cuatro, ¿en mi casa?

-Si, ¿estará Pattie? - Rogaba que si

-No, tiene que ir a comprar un par de cosas, vendrá más tarde, para cuando llegué, podrás hablar todo lo que quieras con ella – Ya no sonreía, pero grabé en mi memoria ese momento. Habló con un tono indiferente, de nuevo empezaba a ser ese chico que tanto que molestaba.

-Ah de acuerdo – Fue lo último que dije. La clase acabó unos cinco minutos después de nuestra charla. Salí de clase, en el descanso entre clase y clase podías salir a tomar el aire, hoy era el día que deseaba hacer lo. Llegó Angela sonriendo, le devolví la sonrisa

-¿Que tal amiga? - Dije cuando llegó a mi lado

-Bien – Me miró divertida, parecía tener una broma privada

– Conque Justin Bieber...

-¡Dios mio! No me lo recuerdes, solo de pensar que me toca estar a solas con el me pone nerviosa.

-¿Será porque te gusta?

-¡No! Porque no se si seré capaz de no pelearme con el en toda la tarde. - Al menos tendría a Pattie para tranquilizarme si así lo necesitaba.

-Pues te deseo mucha suerte. - Sonó el timbre y entramos a clase. El resto del día me tocaría sentarme al lado de Justin. La clase se me pasó rápida, claro, no sin las miradas furtivas que me echaba Justin. Salí al recreo casi corriendo, fui a mi casillero a dejar los libros, unos segundos más tarde llegó Justin. Angela se incorporó a mi lado y me empezó a hablar sobre lo aburrida que había sido la clase, opinaba lo mismo.

-Hasta ahora Bieber – Le dije antes de darme media vuelta

-Adiós – Nos dirigimos hacia la mesa de siempre, pero había un grupo de tres chicos, nuevos por lo visto, eran de mi misma edad, claro que de un curso menos. Bien, Angela y yo sabíamos perfectamente lo que iba a pasar. Nos acercamos a esos chicos, que al vernos acercarnos empezaron a lanzar miradas coquetas.


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Aquí tenéis el primer capitulo. Para aquellas que ya lo leyeron, espero que os guste tanto como la última vez, y para aquellas que empiezan a leer la novela, espero que os guste el capitulo.

Ahora mismo voy a subir el segundo capitulo, lo habría subido antes pero metroblog no me dejaba subirlos a la vez -.- Me tiene manía.


Voy ha hacer una excepción, y en lugar de subir unos pocos

días a la semana, voy a subir todos los días, dos capitulos, hasta llegar al capitulo 16, que es donde nos quedamos. A partir del capitulo 16, seguiré con el  horario normal.


Un beso, que dios les bendiga.


ToxicCorazón

¡Vuelta de mi antigua novela!

¡Hola lectoras!

Como veréis, he cambiado TODO el estilo del metroblog. Me he renovado ^-^

Siento no haber subido en... ¿un mes? creo que sí, pero la verdad, no tengo escusas, simplemente no tenía ganas de escribir, no he estado muy bien...

Pero bueno, ahora vuelvo con energía y con ganas de escribir. Pero tengo una GRAN NOTICIA: Voy a continuar mi antigua novela!

Sí, sí, lo que habéis leído. Esa novela que tanto quieráis que volviera. Ya os conté que la encontré en la casa de mis abuelos, así que ahora voy a volver a subir todos los capitulos, hasta llegar al capitulo donde me quedé.

Y para todas aquellas nuevas lectoras que no conocen la historia, espero que la disfruten.

 

Un beso enorme, cuidense.

Toxic Corazón

Chapter 6. ''Desastrosa olvidadiza.''

- Pero nos debemos casar. - Otra vez. La rabia dentro de (tn) había vuelto a nacer, pero esta vez fue diferente, le odiaba por quere obligarle a casarse con él, pero en otro modo lo deseaba con todas sus fuerzas. Era una insana obsesión. - Hoy podríamos ir a mirar el vestido, me gusta hacerlo clasicamente. - sonrió con suficencia.

- Que yo recuerde... Clasicamente sería sin haber tenido relaciones sexuales antes de estar casados, ¿verdad? - alzó una de sus delgadas cejas.

- Esa regla - le besó en la mejilla -, nos la saltamos. - los dos rieron.

- Te quiero. - le miró a los ojos. Se esperaba un, 'yo también' pero no.

- Te amo. - Sí. Justin estaba enamorado de ella.


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Desastrosa olvidadiza:



- ¿Que haces loco? - Justin le manchó la mejilla con el helado de vainilla que tenía en la mano. - Ahora me lo limpias listo. - dijo (tn). Justin se acercó y le chupó la mejilla.

- ¡Limpio!

- ¡Pero no de esa manera guarro! - cogió la servilleta para secarse las babas de Justin.

- Venga, vamos que como no nos movamos no llegaremos a tiempo para cenar. - Se levantaron y tiraron los envases vacíos de los helados en una papelera. Miraron en un par de tiendas algunos vestido de novia. Todos eran hermosos pero ninguno acababa de convencer a (tn) - ¿Este? - le mostró un precioso vestido de tirantes, con la falda cayendo hacia abajo.

- Hmm... No sé, es que no me convence. - se encojió de hombros.

- Sabía que tendría que haber venido con mi madre... - dejó el vestido en su lugar y buscando entre otros encontró EL perfecto. La mirada se le ilumnió y cogió el vestido con entusiasmo. Cuando (tn) alzó la mirada de los vestidos que estaba mirando, tuvo que esforzarse por no quedarse con la boca abierta. Era el vestido más hermoso que había visto en toda su vida. No tenía tirantes, era de palabra de honor, toda la parte superior decorada con hermosas rosas bordadas con hilos dorados. La falda caía en forma de campana, con una hermosa tela que dejaba ver las exquisitas decoraciones que habían bajo ella.  a (tn) se le iluminó la mirada. - ¿Que tal este?

- Es... precioso, me encanta. - miró el precio - Dejálo donde estaba.

- ¿Por qué? - lo volvió a coger y antes de que (tn) se diera cuenta, estaba pagando en caja. - Te lo puedes probar en casa, ¿vamos?

- Pero Justin...

- Pero nada, si es el que te gusta, te lo compro. Creéme, el dinero no me importa ni lo mas mínimo, me importa mucho más que tú seas feliz. - (tn) sonrió y susurró ''Gracias'' acompañado de un dulce beso en la mejilla. Entonces vio lo imposible... Justin se sonrojó.


Adorable.


Guapo.


Perfecto.


Suyo.


Fueron algunas de las palabras que pasaron por la mente de (tn) al verlo sonrojado, parecía un niño emocionado porque le habían regalado una piruleta. Era increíble lo que hacía un simple beso en la mejilla, viniendo de la persona adecuada.



- Jamás había visto una chica tan hermosa como tú. - eso es lo que habría dicho Justin cuando ella salió con el hermoso vestido puesto, pero no, lo pensó, y se lo guardó para si mismo.

- ¡Ja ja! Que raro, me queda bien. - sonrió ella como una niña pequeña. ¿Raro? pensó Justin. ¿QUÉ es lo que no le quedaba bien a ella? ¡Incluso las sudaderas de chico le quedaban hermosas!

- Te queda muy bien. - extendió su mano hacia ella. - ¿Bailas conmigo? - tenían la radio encendida durante todo el día, normalmente la ignoraban, pero en esos momentos sonaba una hermosa canción.

- Me encantaría - cogió la mano de Justin y se acercó a él. Este le rodeó la cintura con ambas manos y ella rodeó su cuello con ambas manos. -, no quiero que venga mi padre a la boda, solo mi madre y mi hermana pequeña, son las únicas que deseo ver. - susurró (tn) al oído de Justin.

- Tus deseos son ordenes para mí. - giró la cara de manera que quedaron con las frentes juntas y la nariz rozando. (tn) tenía los ojos cerrados, y cuando los abrió se emergió en los preciosos ojos de Justin, dejándose llevar y investigando cada rincón de ellos. Veía pasar varias emociones por ellos.


Tristeza, que hacía que estos brillaran por la fina capa de liquido que se estaba formando en ellos, ¿por qué estaba triste? Él de veras, quería que ella le amara como el le amaba a ella, que deseara casarse con él y que no fuera una obligación.


Pasión, aquella emoción que solo ella lograba despertar dentro de su ser. La deseaba.


Amor, algo que había estado escondido durante años en el fondo del corazón de Justin, asustado a salir a la superfície.


Frustración, por pensar que ella le odia y realmente no quiere tener nada que ver con él.


Y por último, ternura. Era una chica tan hermosa, tan inocente. Tenía una pizca de niñez en ella todavía, y eso le encantaba, era su niña favorita, la que más había amado en su vida.


- Tus ojos son el armario a tu alma. - dijo ella en voz baja, chocando su aliento contra los labios de Justin. Se movían de una forma perfectamente sincronizada y tierna. Aquellas molestas mariposas volvieron a llenar el estómago de Justin y la sangre se le subió a las mejillas. Amaba tanto la forma en la que ella besaba. No se arrepentía de haberle dicho que la amaba, realmente, lo hacía. Poco a poco separaron sus labios, ella apoyó su cabeza contra el hombro de Justin y él apoyó su barbilla sobre su cabeza.


El amor fluía.


Bailaron hasta el fin de la canción, cuando el comentarista de la radio informó el nombre y el artista que la canta. Ella se separó rápidamente y se dirigió hacia las escaleras, confusa.

- Creo que debería quitarmelo, con lo patosa que soy no me extrañaría nada que me cayera y lo manchara. - los dos rierons y ella subió las escaleras con cuidado, sujetando la falda para no tropezarse. Justin se dejó caer en el sillón, de forma brusca por decir lo mínimo. Tiró su cabeza hacia atrás y se tapó la cara con ambas manos. ''¿Por qué (tn) no quería admitir de una puñetera vez que me ama? ¿Por qué? Si con su forma de besar lo dejaba más que claro, ¿que le costaba decirlo en voz alta? Joder, si tan solo se pudiera hacer una idea de lo mucho que la amo...'' Justin escuchó el sonido de algo cayéndose en el piso de arriba y se levantó rápidamente del sillón para dirijirse a las escaleras. Entró en la habitación de Justin y se la encontró tirada en el suelo, con una aguja clavada en el cuello. La quitó rápidamente de su cuello. Somnífero.


Alguien lo había disparado desde fuera de la casa. ''Joder, no pensé que me encontrarían tan rápido.'' Justin bajó las persianas de la ventana y la cerró con pestillo. Enchufó la pequeña lámpara de la mesita de noche de (tn) y la tumbó con cuidado en la cama. Tardaría unas horas en despertarse. Tenía tiempo.


Cogió su móvil y marcó un número con rapidez.

- Jackson, ¿eres tú? Vamos a tener un poco de acción.

- Dime donde estás.

- En mi casa, pero me voy al Norte. - Jackson sabía perfectamente donde se refería.

- Te veré ahí, cuida la chica. - y colgó. Justin se apresuró a meter toda la ropa de (tn) en una maleta, y dejó el hermoso vestido guardado en un armario bajo llave. ''¿Justo antes de mi boda? ¿En serio? No podiaís esperaros, eh cabrones...'' maldecía mientras metía su maleta y la de (tn) en el maletero de su coche. Subió las escaleras de dos en dos y entró al cuarto de (tn). Seguía ahí, esa era buena señal. La cogió en brazos y la bajó con delicadeza por las escaleras y la metió en el asiento de detrás.



- (tn), despierta cielo, venga, tú puedes... - Justin de acariciaba el cabello y sacudía un poco sus hombros para que despertara.

- Joder, los cabrones se han pasado con el somnífero, que querían, ¿que durmiera un año entero? - La voz de Jackson era seria y profunda. Ella abrió los ojos, y se encontró con los dulces ojos de Justin mirándola de lado, y su mano sujetando la parte trasera de su cabeza. Se giró completamente para poder mirarla de cara.

- Despertaste. - movió una de sus manos a su espalda para ayudarla a incorporarse. - Este es Jackson. - señaló al hombre de su lado. Tendría unos 35 años, era alto y muy fuerte. Tenía la piel un tanto bronceada, y un cabello castaño que le caía por ambos lados, dividido en una raya en medio. Los ojos eran azules intensos. Llevaba puesta una camiseta de manga larga negra, que remarcaba los músculos de tamaño excesivo. Vestía unos vaqueros negros simples y unas deportivas también negras. Estaba jugueteando con las gafas que tenía en las manos.

- Encantado. Tú debes ser (tn). - extendió su mano como forma de saludo. - Justin habla de ti a todas horas. - Una sonrisa se formó en el rostro de aquel enorme hombre.

- Tío, no digas mentiras. Yo no iría promocionando a una mujer tan hermosa como ella, que quieres, ¿que le secuestren? - Justin puso su brazo sobre los hombros de (tn) y le dio un beso en la mejilla. - Además, es mía. - (tn) se sonrojó. La frase ''es mía'' le sonó demasiado sexy.

- Tranquilo, no la tocaré. - Jackson alzó las manos en el aire. - a menos que sea emergencia.

- Me parece bien. - sonrió Justin. Y ahí estaba ella, metida en una conversación donde no se enteraba de la mitad de lo que decían.

- ¿Me vais a explicar algo? - dijo ella con voz tímida.

- ¡Anda! Creo haber oído mi teléfono sonar, ¡tengo que irme! - dijo Jackson, se acercó a Justin y le susurró - siempre se te ha dado mejor las explicaciones a ti. - el se giró y le miró de forma asesina. Jackson abandonó la pequeña habitación, y justo entonces, (tn) se fijó que no era la habitación de la casa de Justin. En realidad, no había ninguna habitación en la casa de Justin como esa. Era de colores verdes, parecidos a los que tenía la cocina de Justin, pero había un enorme armario, una mesa, y la cama donde ella misma estaba sentada.

- ¿Donde estoy?

- Bueno... - Justin se levantó de la cama.

- ¡Habla! Justin, vuelve aquí ahora mismo. - Como él anteriormente había dicho, sus deseos eran órdenes para él, por lo cual, se sentó de nuevo en la cama, y le cogió con ternura ambas manos a (tn).

- Está metida en un lío. - Oh sí, eso no hacía falta que se lo dijera, había una cosa llamada ''Sentido Común'' Que se lo hacía saber. - Tu padre negociaba con una mafia; bueno mejor dicho, con la mafia. La más peligrosa. Realmente, no se que pidió a cambio, pero sé que tú eras la oferta, que lo que fuera que el quería era a cambio de tenerte a ti. El jefe de la mafia quería otra mujer más para su colección, las seis que tiene no parece bastarle. Pero esta vez, quería una joves y hermosa, y tú eras la candidata perfecta. - Le miró a los ojos. - Yo me hice pasar por el jefe, conseguí averiguar donde vivías, y que día iría a visitar te el jefe, para llevarte a tu nueva casa. Os ibáis a casar, por eso me debo casar contigo, creeme a mi no me molesta para nada.

- ¿quién eres? - ella estaba algo asustada. Mafia. Matrimonio. Negocios. Peligro. Pero, ¿quién narices era Justin?

- Agente de la CIA, y uno de tus ex compañeros de clase. Cuando me enteré que eras tú la que estaba en peligro, no me pude negar. - Entonces ((tn) se acordó. Había sido su compañero de clase en el instituto, y también su mejor amigo.

- Justin, Justin Drew Bieber. - recordó el nombre. Había sido su único amigo chico durante años, cosa que le había convertido en su mejor amigo. Pero luego se mudó, perdió su número y ambos perdieron el contacto. Justin siempre la había recordado, pero la música y los estudios en la vida de (tn) le habían hecho olvidar por completo a él, a su mejor amigo.

 

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¡Muy buenas!


Sé que dije que no subiría, pero pensé en haceros essta pequeña sorpresa como regalo de Navidades (de mi parte) y de Año Nuevo.


No saben lo que me ha costado tener el ordenador para escribirlo jaja.

Así que, espero que os guste el capitulo y que disfruten leyendolo :)

Gracias por todos los comentarios y votos positivos, son las mejores <3


Les deseo un buen comienzo de año y que Dios os bendiga.


Un beso,

Toxic Corazón

Chapter 5. Insana obsesión.

- No me toques. - Justin se levantó de golpe de la mesa y se acercó a ella. - ¡Alejáte! ¿Que vas a hacer? ¿Pegarme? - ella también se levantó de la mesa y se enfrentó frente a él.

- Jamás te haría daño (tn) ¿que no lo entiendes? ¡Yo te quiero! - Lo había dicho. Desde el primer momento que la vio lo había sabido, claro que jamás lo admitiría. - ¡Joder! - Se llevó las manos al pelo. - Te quiero, eres insoportablemente perfecta.


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Insana obsesión:

 

 

- Justin, no digas cosas de las que podrías arrepentirte - se dirigió hacia la puerta -, simplemente, no lo hagas más díficil de lo que es. - Salió corriendo hacia su habitación y cerró la puerta con seguro para después echarse sobre la cama a llorar. Deseaba que lo que decía Justin fuera verdad, pero ella pensaba que era uno de sus trucos para conquistarla, para hacerla feliz durante un tiempo y luego causalre más daño cuando le abandonara. Y sí, tenía miedo que Justin le abandonara, ella le quería mucho, a pesar de todo lo que pasaba, y deseaba tenerlo a su lado, pero sabía que Justin no era ese tipo de chicos. Justin llamó a la puerta, pero (tn) no contestó. Pegó un puñetazo contra la puerta de madera.

- Abréme (tn), por favor te lo pido - Se quedó con la frente apoyada contra la puerta. Se giró y se deslizó hacia el suelo, quedando sentado en este y colocó su cabeza entre las piernas. Sus ojos comenzaron a humedecerse, ¿humedecerse? ¿Iba a llorar? Efectivamente. Salieron unas lagrimas de sus ojos, pero su estúpido e insoportable orgullo hizo que las secara de inmediato con su mano. Se quedó ahí sentado, escuchando a (tn) llorar a través de la puerta, haciendo que su estado de ánimo empeorara más. Perdió la noción del tiempo, tal vez fueron horas el tiempo que pasó sentado frente la puerta de (tn). Escuchó unos pasos, y después como abrian la puerta.

- Justin... - se secó las lagrimas que tenía en las mejillas y lo observó, sentado en el suelo con los ojos rojos a causa de las lagrimas, también había llorado por ella. Él se levantó, y recibió una respuesta muy diferente a la que creía que tendría. (tn) le abrazó, enroscando sus piernas por encima de la cintura de Justin y hundiéndo sus rostro en su musculoso hombro. Justin las sujetó con fuerza y hundió su rostro en sus cabellos, aspirando el dulce olor que desprendía. - Lo siento... - las lagrimas continuaban saliendo, humedeciendo el hombro de Justin.

- Perdóname a tí, jamás debería habertelo dicho... Sé que lo debes estar pasando mal y yo lo único que parezco hacer es empeorarlo - le susurró cerca del oído.

- ¿Por qué lo dijiste? No me gusta que mientas. - Se bajó y le miró directamente a los ojos.

- (tn)... Yo no... - Iba a continuar, pero se quedó con la palabra en la boca cuando sonó el timbre. - tengo que bajar... - se separó de ella y bajó las escaleras. ¿Había llorado? Hacía mucho que eso no pasaba... Cuando abrió la puerta, se encontró con una persona que podría ayudarle.

- ¡Mamá! - Le abrazó fuertemente. La mujer, era hermosa. Tenía el cabello negro y tez blanca, unos ojos verdes claros muy bonitos, y aparentaba menos edad de la que tenía en realidad. - no podrías haber venido en mejor momento.

- Cielo, ¿has estado llorando? - Le acarició la mejilla.

- No que va...

- ¿Como se llama?

- (tn)... Es, es preciosa, perfecta, hermosa, y me odia.

- Seguro que no. Me gustaría conocerla, me han dicho que os vais a casar. - Sonrió y entró dentro de la casa.

-Espera que le avise, creo que querrá arreglarse.

- ¡Hijo! No habrás estado aprovechándote de ella ni nada espero....

- ¡Por favor! No, ha estado llorando, no lo pasa muy bien en estos momentos. - Dejó la pesada bolsa de su madre sobre la mesa y subió las escaleras de dos en dos. - (tn), ¿dónde estás?

- Aquí - salió del baño, parecía tener los ojos menos hinchados y tenía un bote de gotas para los ojos en la mano derecha.

- Mi madre acaba de llegar y quiere conocerte. - Se acercó a ella y le acarició el pelo - ¿quieres?

- Si ahora me cambio - Suspiró - Justin, me tendrás que responder algún día, no puedes escaparte para siempre. - Se metió en su cuarto para salir unos minutos más tarde, con el pelo cepillado, un toque de maquillaje para tapar las ojeras y un conjuto con la ropa que compraron hace unas semanas, y por supuesto, una sudadera de Justin

- Puedes ponerte otra sudadera.

- Me gusta esta. - sonrió y bajó las escaleras, y al entrar en la cocina se encontró a la mujer con una expresión amigable. - ¡Hola! Debes ser la madre de Justin.

- Pattie, un placer conocerte (tn). - Se acercó a ella y le dio un beso en cada mejilla. - ¿Habéis merendado?  - No habían ni comido. Los dos negaron con la cabeza. - Hay nene, que todavía tengo que cuidarte. - Le pellizcó a Justin la mejilla, cosa que le molestó mucho porque ponía en duda su 'Macho man Power' (Me hace gracia esas palabras jaja)

- No, no hace falta pero... ¿que has traído? - Pattie rodó los ojos y a (tn) se le escapó una risita.

- Tarta de queso. - A Justin se le abrieron los ojos como platos a causa de la emoción. 'Hmmm, tarta...' Pensó en sus adentros. Pattie sacó un plato tapado por papel metálico de la bolsa que anteriormente llevaba en la mano. Cuando lo destapó, a (tn) se le formó un agujero en el estómago; no se había dado cuenta hasta ahora que estaba hambrienta. - ¿Quieres (tn)? - Ya le había servido un plato a Justin, pero este esperaba cortesmente a que las dos tuvieran sus respectivos platos.

- Sí por favor. - le entregó un pequeño plato blanco un trozo de la deliciosa tarta y se sentaron los tres en la mesa. - ¿Vives aquí cerca? - Pattie tragó el trozo de tarta que tenía en la boca.

- Media hora de aquí, bastante cerca. Me gustaría más, pero creo que mi hijo no quiere lo mismo. - Justin rodó los ojos.

- Mentira, yo te quiero mucho pero... Sería raro - se encojió de hombros -, verte como vecina.

- Ya, excusas. - sonrió amablemente a su hijo. - ¿a que te quieres dedicar cariño?

- Me gustaría ser música, amo la música. - contestó (tn).

- Toca genial el piano, deberías escucharla alguna vez. - Este comentario viniendo de Justin hizo que (tn) se sonrojara un poco.

- Pues me gustaría, si Justin dice que tocas bien no debe ser mentira.

- Si quieres, puedo tocarte ahora, Justin me trajo el piano de mi casa para que continuara tocando. - pero entonces recordó la razón por la cual odiaba tanto a Justin. Matrimonio.

- ¡Por favor! Justin, eso fue muy dulce por tu parte, me alegro que estés aprendiendo a ser un caballero. - Pattie se levantó de la silla a la vez que (tn), Justin se quedó sentado e indicó a las dos que se fueran, que ya hiría más tarde él. - Bueno, ¿vamos? - (tn) asintió. Entraron al gran salón y (tn) se sentó en la banqueta del piano, levantó la tapa y acarició las teclas. Le gustaba recordar cuanto amaba la música cada vez que tocaba. Sus dedos comenzaron a moverse con fluidez sobre las teclas del piano, y ella simplemente disfrutaba el momento. Pattie reconoció rápidamente la melodía que estaba tocando. 'Para Elisa' de Beethoven. Quedó en silencio mientras continuaba saliendo música de aquel hermoso instrumento, cuando acabó la canción, miró feliz a (tn).


- Tocas muy bien, y parece que hayas elegido adrede esa canción, la amo es una de mis favoritas. - Las dos rieron.

- Gracias, intento hacerlo lo mejor que puedo. - Pattie se sentó junto a ella en la banqueta.

- Cariño, Justin no es tan malo como crees. Lo sé que es un poco... - ladeó su cabeza -, no se como explicarlo, ¿molesto? ¿orgulloso? Sí, puede que sí. - rieron las dos. - Le cuesta bastante mostrar sus sentimientos, creo que es más que nada su orgullo quién se lo impide. Pero es un buen chico. Si te ha echo daño, dime lo que ha echo, seguramente no fue adrede. - (tn) agachó la cabeza. Quería desahogarse, y Pattie parecía tan cariñosa y comprensiva.

- En realidad, no es tanto él lo que me ha estado haciendo daño estos días. Es que mi padre me haya 'regalado' por así decirlo a un cualquiera, que su amor hacia mí fuera tan insignificativo que no le importe saber más de mí. Y bueno... cuando Justin me mencinó lo del matrimonio, fue la gota que colmó el vaso.

- ¿Matrimonio? - Pattie estaba incrédula. - ¿Cómo?

- Sí, dijo algo que con el acuerdo que firmó con su padre venía eso incluido, o algo parecido.

- Eso no lo sabía yo... ¿te ha dicho que es por tu bien?

- Algo de eso me dijo, ¿que significa?

- Cariño, ojala te lo pudiera decir, pero eso es algo que solo el te puede explicar. - le acarició cariñosamente la mejilla. - Con lo de tu padre, seguro que te ama, y que hace esto por tu propio bien, tal vez sea cuestión de vida o muerte para tí. - se levantó de la banqueta. - Me debo ir. - le dio un fuerte abrazo a (tn). - Por cierto, eres preciosa. Cuídate, y piensa eso. Justin no es tan malo como parece, es... apariencia. - Sonrió y le besó la mejilla. Era la cosa más cercana a una madre que (tn) había tenido en dos semanas. Se despidió de Justin, que estaba casualmente apoyado contra el marco de la puerta de la cocina. Saludó con la mano a (tn) y desapareció por la puerta. De nuevo solos.


- ¿Por qué mentiste? - Ella se cruzó de brazos.

- Bebé, no te mentí. - se acercó a ella y le cogió de la cintura, juntando ambas frentes. - Yo de verdad, te quiero. - Acercó su rostro al suyo, hasta que sus labios al fin se juntaron y formaron un precioso beso. (tn) se lo siguió, pero, ¿por qué? También le quería en cierto modo, le había odiado durante dos semanas, pero si no hubiera sabido que estaba bajo la escaleras de esa misma casa, habría entrado en un ataque de pánico. Sentía las molestas mariposas en el estómago, revoloteando de lado a lado, cosa que no era buena señal para ella. no quería sentir nada hacía él, pero era prácticamente imposible no sentir nada por él. Le cogió por el cuello, pidiéndo más de él, acercando más su rostro al suyo para no separarse jamás. El notó las ansias que tenía, las ganas que tenía de él. La cogió bajo los muslos y ella enroscó las piernas alrededor de su cintura, tal vez fuera que quería, más bien necesitaba que Justin le hiciera suya. La razón había desaparecido por completo de su cabeza. De una forma increíble, sin chocarse contra ningún mueble ni nada parecido Justin la llevó hasta una de las habitaciones de abajo, donde había una enorme cama de matrimonio con sábanas azules marino. El cayó sobre su espalda, y (tn) quedó sobre el. La erección de Justin estaba por romper los pantalones y eso a ella le excitó de manera increíble. Le fue subiendo poco a poco la sudadera que llevaba puesta y después la camiseta de manga larga, tirándola al suelo. (tn) quedó en sostén y Justin quedó embobado. Eran mucho mejores de lo que el había pensado.

- ¡Madre mía! - se levantó de forma que quedó sentado y (tn) sobre él. - Jamás los había visto tan preciosos. - Comenzó a besar los pechos cubiertos por el pequeño sostén de (tn), cosa que hizo que ella gimiera en voz baja. Sus suaves y dulces labios recorrían cada rincón de sus pechos, hasta que el sostén comenzó a estorbarle, por lo cual prácticamente se lo arrancó de encima y vio los hermosos pechos de (tn) por completo. - Hermosos... - Los volvió a besar. Paró un momento y se quitó su camiseta y los pantalones, dejando ver con incluso más claridad la gran erección a través de los boxers. Ella también se quitó los pantalones de forma apresurada. Tan solo quedaba una molesta prenda de ropa en cada uno. Subió los besos de los pechos al cuello, donde hace dos semanas había dejado una marca roja, y no se le ocurrió otra idea más que volver a remarcarla. Succionó la piel del cuello de (tn) hasta que dejó una marca rojiza. Ya era suya. Masajeó su trasero, hacía tanto tiempo que había deseado hacerlo. Poco a poco, bajó las bragas de (tn), hasta que quedaron a la altura de las rodillas y se deslizaron hacia abajo. (tn) le bajó los boxers de forma repentina, y quedó con la boca abierta a causa del tamaño de 'tal cosa' - Cierra la boca, no sé de lo que soy capaz... - Ella la cerró de inmediato. ¿De veras pretendía meter eso dentro suya? - Preparate. - tenía la respiración agitada. Colocó a (tn) encima suya y la sujetó firmemente de sus hermosas caderas. Y de golpe, toda de una, entró por completo en ella, haciendo que gritara del dolor.



Después de aquella loca noche, acabaron los dos acostados en la cama, ella apoyada contra el húmedo pecho de Justin y este rodeando su cintura con ambas manos. Por primera vez en su vida, tenía miedo de a la mañana siguiente no encontrarsela dormida a su lado. Tal vez fuera amor...

Durmieron hasta bien entrada la mañana, y tal como el había deseado que pasara, se despertó con la hermosa cara de (tn) dormida a su lado. Parecía tan inocente, tan frágil, tan perfectamente diseñada solo para él. De pronto se despertó, abriendo los ojos de par en par y con la respiración agitada. Una pesadilla.


- Tranquila hermosa. Estoy aquí. - Le acarició la mejilla y le abrazó.

- He tenido una pesadilla... - seguía un poco decorcentada. - Justin, ¿Que hago aquí?

- ¿Cómo que que haces aquí? - la mirada de Justin se llenó de confusión.

- Digo, Pattie me dijo algo sobre que tu me tenías que explicar que me habías salvado la vida.

- Ah eso... Todavía no te puedo explicar.

- Pero me prometiste que me lo contarías. -  ella hizo un puchero, y por mucho que le costara, Justin se negó.

- Y así será, algúna día si que te lo diré. - sonrió y ella suspiró resignada.

- Bueno, vale... - Se levantó con una pequeña sábana enroscada. - Justin, ayer fue la mejor noche de mi vida, solo quiero que sepas eso. - luego salió de la habitación para meterse en la ducha. Justin hizo lo mismo, pero en la ducha de arriba. ¿Por qué se sentía así? Parecía que tuviera vergüenza delante de ella. Cuando bajó las escaleras ya estaba ella sentada en el sofá, con el cabello húmedo y vestida con unos vaqueros negros, y una camiseta de manga larga morada que le remarcaba bastante los pechos.

- ¿Quieres algo para desayunar cariño? - Se sentó a su lado y rodeó sus hombros con un brazo, y ella apoyó la cabeza sobre su hombro. - ¿Que pasa?

- Justin, ¿me va a pasar algo malo? - elevó la mirada con los ojos un poco cristalizados. - No se por qué, pero tengo miedo, de algo...

- Si te quedas junto a mí, no te pasará nada. Así que, por favor, amás te vayas de mi lado.

- No planeaba hacerlo - rió.

- ¿Tú no me odiabas? - preguntó Justin.

- Sí, pero te quiero. Estas semanas te he estado evitando e ingorando, pero creeme, si no hubiera sabido que si bajaba las escaleras estarías allí, habría entrado en un ataque de pánico. - rió ante su repentina confesión - Supongo que soy un poco tonta.

- No eres tonta, eres perfecta - le acarició suavemente la mejilla. -, pero entiendo que me odies. - Se partó de ella y apoyó sus codos sobre sus rodillas y se tapó la cara con las manos. - Pero nos debemos casar. - Otra vez. La rabia dentro de (tn) había vuelto a nacer, pero esta vez fue diferente, le odiaba por quere obligarle a casarse con él, pero en otro modo lo deseaba con todas sus fuerzas. Era una insana obsesión. - Hoy podríamos ir a mirar el vestido, me gusta hacerlo clasicamente. - sonrió con suficencia.

-  Que yo recuerde... Clasicamente sería sin haber tenido relaciones sexuales antes de estar casados, ¿verdad? - alzó una de sus delgadas cejas.

- Esa regla - le besó en la mejilla -, nos la saltamos. - los dos rieron.

- Te quiero. - le miró a los ojos. Se esperaba un, 'yo también' pero no.

- Te amo. - Sí. Justin estaba enamorado de ella.


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¡Hola! Antes de nada, sé que no es muy bueno el capitulo, digo, que no es muy 'hot' pero es que es mi primera novela así y todavía no sé realmente como hacerlo... Espero que lo tengan en cuenta :)


Por cierto, no creo que este sábado suba capitulo, y no sé si podré subir el miércoles que viene. Me voy a casa de mis abuelos a pasar las navidades, a ver si puedo subir capitulo :)

 

Y... sonará pesado pero, ¡GRACIAS POR LOS 53 LIKES!

Wow, jamás pensé que gustaría tanto una novela mía :) Estoy super feliz la verdad jaja.

Espero que les guste el capitulo, cuidaros, que dios las bendiga.


ToxicCorazón

Chapter 4. 'No ocurrirá'

 

- ¡Gracias, gracias! No me puedo creer que me lo hayas traído. - Le cogió de ambas mejillas y le dio un pequeño beso en la boca. - Perdón, lo siento, es que estoy tan ilusionada... - Calló cuando Justin alzó la mano.

- No me pidas perdón - sonrió -, creeme, a mi no me importa para nada. Entonces... ¿he acertado?

-¡Vaya que si has acertado! ¡Me has traído mi piano! ¿Cómo sabías que lo quería de vuelta?

- Bueno, tengo mis contactos, te vi algo mal y lo único que quería era que sonrieras. - Le acarició la mejilla. Y entonces, justo en ese instante, Justin se dio cuenta de lo importante que ella era ahora para él.


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No ocurrirá:



(tn) sonrió algo sonrojada, tal detalle viniendo de él había echo que cambiara mucho su forma de pensar respecto a él. Entonces se acordó; en uno de los bolsillos de la maleta, ayer encontró todas sus partituras, las que hacía en sus clases de piano y las que ella había compuesto. Subió corriendo las escaleras dejando a Justin completamente confundido. Cuando volvió a bajar, iba tan rápido que tropezó con su propio pie y calló por las escleras, suerte que solo habían sido dos escaleras, pero se dio un fuerte golpe en la cabeza. Notó como todo se volvía borroso, escuchaba la dulce voz de Justin 'Despierta, (tn) dios despierta por favor.' La voz le sonaba temblorosa, como si estubiera a punto de llorar, la cogió en brazos y la tumbó en el sofá. Se había desmayado.




Se despertó con el frío tacto del hielo sobre su cabeza, que tenía un pequeño hinchazón. Intentó incorporarse, pero sintió como su cabeza daba vueltas y unas dulces manos se posaban tras su nuca para tumbarla con delicadeza sobre el cojín rojo del sofá.




- ¿Que ha pasado? - todavía estaba un poco desorientada.

- Te caiste por las escaleras, te diste un fuerte golpe y llevas media hora inconsciente. - explicó Justin con voz pausada y tranquila.

- Creo que esta noche no dormiré mucho, ¡no he hecho otra cosa más que dormir! - los dos rieron.

- Sí que te has dado un buen golpe. - el tono de burla era más que evidente.

- Ja, ja, eres graciosísimo... - se tocó la cabeza y notó el pequeño hinchazón - ¡Auch!

- No te lo toques. - le colocó de nuevo el hielo sobre el chichón. - He estado pensando, que tal vez te gustaría ir luego más tarde a comprar ropa, todavía son las cuatro de la tarde y no vamos a estar el resto del día encerrados. - por mucho que a él le gustaría que fuera así.

- ¿Por qué? A mi me gusta llevar tus sudaderas. - Se arrepintió  al darse cuenta de lo que había dicho, y se mordió el labio inferior para no seguir hablando. El rió de forma adorable, se sacudió el cabello y entrecerró los ojos, haciendo que estos brillaran de forma increíble. (tn) no pudo evitar quedarse con la mirada fija en él. - Digo, ya sabes...

- Tranquila, te entiendo. Pero cuando salgas por la calle, no creo que quedes bien llevando ropa de chico.

- Ahí tienes razón. - Le señaló. Intentó incorporarse poco a poco. No habían mareos. Se levantó, sin mareos. Caminó un poco; se tambaleó un poco al principio y luego andó sin problemas. - Vale, ya puedo andar, me cambio y vamos. - subió y se puso unos vqueros un poco más gruesos, la misma sudadera y unas botas de suela plana. se cepilló con delicadeza el cabello y se perfumó de nuevo con vainilla, ¿por qué vainilla?




Porque a Justin le gustaba el olor. Bajó las escaleras y ahí estaba él, con un abrigo negro y dos bufandas en sus manos, una roja y otra negra. Le entregó la bufanda negra a (tn) y se puso la roja, que iba perfectamente conjuntada con su sudadera. Después se la puso alrededor del cuello a (tn), de una forma increíblemente cariñosa.




- Afuera hace mucho frío. - sonrió de forma cálida y le guió hasta la puerta. Entraron en el hermoso ferrari negro con el que habían venido. Habían nubes grises en el cielo y unos pocos rayos de sol atravesaban estos, pronto nevaría. Enchufaron la radio y estaba puesta la canción 'All I want for Christmas is you' (La versión con Mariah Carey sola)

- ¡Oh, mi favorita! - Dijo (tn) subiendo el volumen de la radio. Comenzó a cantar al ritmo de la música mientras se movía de lado a lado en el asiento del copiloto. Justin, se contagió de la repentina alegría que esta tenía y comenzó a cantar también, al principio en voz baja y luego fue subiendo el volumen de su voz. (tn) logró escucharle cantar, y la verdad es que cantaba muy bien, tenía una voz muy dulce y era regular y perfecta. - ¡Vaya! Sí que cantas muy bien. - Se giró, y se sorprendió al ver como las mejillas de Justin se sonrojaban un poco.

- Gracias. - ''¿Gracias? ¡Que locura! Eso no se dice...'' pensó Justin. - Ya hemos llegado. - Aparcó el coche en un parking que se encontraba frente a un enorme y hermoso centro comercial. - ¿Preparada para el frío? - alzó las dos cejas a la vez y salió afuera. Antes que (tn) pudiera poner la mano sobre la puerta ya estaba abierta y con una mano esperando para ayudarle a salir. Salió fuera el coche y un frío viento le sacudió todo el cabello y su nariz enrogeció un poco a causa del repentino frío. - No estás acostumbrada a esto. - rió Justin. Le abrazó por la cintura, atrayéndola a su cuerpo, y ella se abrazó de la forma más cercana a él para sentir el calor. Justin quitó el brazo y ella se quejó, acercándose de nuevo a él. - Prefiero que lo lleves tú. - Se quitó el abrigo y se lo colocó a ella. - No vaya a ser que te constipes.

- Muchas gracias. - Sonrió ella. el abrigo olía a su varonil colonia, un olor increíblemente agradable para (tn). Entraron en el centro comercial, y hacía mucho calor dentro, entonces se quitó el abrigo y lo dobló sobre su brazo. Entraron en una tienda y miraron un par de sudaderas de chicas, eran muy bonitas. Una de ellas era morada y tenía un pingüino negro dibujada en ella y otra decía 'I <3 NY' y era roja y con las letras y el corazón en negra. Luego también miramos unos vaqueros de azul marino, grises y negros, algo más gruesos que los que (tn) llevaba puesto en esos momentos. Pasaron por caja, y cuando (tn) sacó su tarjeta de identicada y su tarjeta de crédito para pagar, como era de esperar, Justin posó su mano sobre la suya y negó con la cabeza.




-¡Oh venga! - dijo (tn) cuando salían por la puerta de la tienda con las bolsas. - Eso no es para nada justo, tendrías que dejarme pagar.

- No digas tonterías. - se metieron en otra tienda, para comprar camisetas de manga larga. Compraron algunas de diferentes colores, básicas. Luego (tn) vio un apartado de gorritos de navidad y guantes de lana, y no pudo evitar correr hacia él. En su casa siempre hacia mucho calor para llevarlas y a ella le encantaban. Justin sonrió y fue tras ella. Se probó uno blanco:


- ¡Me encanta! - Se lo quitó para poder pagarlo junto con las camisetas. No le dejó pagarlo a Justin - Al menos dejáme pagar esto. - sonrió y entregó la tarjeta de crédito. No iba a nombre de su padre, ella había trabajado durante unos años como profesora particular de varias niñas y vecinas para poder tocar el piano. Salieron con todas las bolsas y Justin sacó el gorro de la bolsa para ponerselo, y después colocarle la bufanda de nuevo. ''Adorable'' fue lo primero que pensó Justin cuando la vio con el gorrito puesto y una sonrisa de niña pintada en la cara. Caminaron hacia el coche y dejaron todas las bolsas en el coche. Ya eran las siete de la tarde y era oscuro.




- ¿Esto es una cita? - preguntó (tn) cuando entraron en el restaurante.

- Si tu quieres. - Él le miró de lado.

- No quiero que lo sea. - Otra vez su estúpido orgullo ocultando lo que realmente sentía hacia él. Justin sabía perfectamente aquella sensación, de poner el orgullo sobre todo, entonces solo rió y se sentó en la silla que se encontraba alrededor de una mesa redonda de madera.

- Ya, claro.

- Creído.

- Mimada. - Contraatacó Justin.

- Y a mucha honra - (tn) sonrió de forma que lo único que deseaba era irritar a Justin, y si lo logró.

- ¿Por qué no admites que te gusto? - Ese comentario logró que (tn) abriera los ojos como platos.

- ¿Cómo? No cariño, en todo caso eres TÚ el que me desea a mí.

- ¿Quieres que te sea sincero? - Ella asintió con la cabeza. - Lo admito, me muero por tenerte, por poder tocarte y besarte en la cama, hace todo lo que quiera contigo, eres tan sexy, la mujer más sexy que he visto en mi vida. - Y tomó un trago de su vaso de Coca-Cola. Tal sinceridad y descaro había encendido a (tn), pero no de manera positiva.

- Pervertido.

- Provocadora. - Poco a poco, (tn) comprobó que Justin siempre tenía una respuesta.

- Que tu seas tan débil que no te puedas resistir a morirte de ganas de ser el dueño de mi cuerpo no significa que yo sea una provocadora. - Pero por supuesto, (tn) también solía tener una respuesta. A Justin no se le ocurrió nada que responer, pues sabía que ella tenía toda la razón.




- Sexy. - fue lo primero que le dijo cuando cruzaron la puerta del restaurante para volver al coche.

- Guapo. - dijo (tn) con toda la tranquilidad del mundo.

- ¿Crees que soy guapo? - Se paró frente a ella, cortandole el paso y obligándola a mirarle directamente.

- Eres el chico más guapo que he visto en mi vida. - La sinceridad de ella le pilló por sorpresa a Justin. Él le cogió de la cintura y pegó su cuarpo al suyo. Le gustaba tanto estar tan cerca suya, tanto tantísimo, se moría de ganas de estar completamente junto a ella. Recordó una de las partes del contrato que había firmado con su padre.

- Vas a odiar mi belleza el resto de tu vida. - dijo él bajando la mirada.

- ¿Por qué? -  ella pensaba que era imposible odiar tal belleza.

- Debes casarte conmigo. - (tn) notó como su cabeza daba vueltas y perdía fuerza en las piernas. ¿Casarse? ¡Tiene veintidos años! ¿Que locura es esa? Justin tuvo que sostenerla fuertemente para que no cayera al suelo.

- ¿Casarme? ¡Estás loco Justin! - se separó de él y dio unos cuantos pasos hacia atrás.

- Es parte del tratado. - Justin intentó acercarse a ella, pero esta se alejó de nuevo.

- No, no me pienso casar contigo, no te conozco ni de un dos días y ya quieres que me case contigo, pues eso no va a ocurrir. - Quería alejarse de él, pero este le cogió en brazos y la llevó al coche, ignorando de nuevo las quejas de (tn).




Pasaron dos semanas, (tn) solo salía de la habitación para comer, cenar y tocas el piano. Ingoraba todas las palabras que Justin le dirigiera, ya fuera un simple 'Hola' como 'Por favor, no te enfades conmigo' todo era ignorado. Le gustaban las horas en las que Justin se iba a trabajar, hablaba tan poco con él que ni siquiera sabía de que trabajaba, pues tampoco le interesaba. Siempre cerraba la casa con llave, todo, ventanas incluídas, para asegurarse que ella no se fuera jamás de su lado. Se casarían dentro de dos semanas, y (tn) odiaba cada hora que pasaba que hacía que se aproximara más la hora a estar comprometida con él. La 'amistad' que podrían haber ganado en estos días, ahora se encontraba en un nivel bajo cero. Pero siempre que lo veía, sus preciosos ojos, su pelo usualmente despeinado, sus carnosos y suaves labios, su sexy cuerpo, le atraía cada vez más, cada vez se enamoraba más de él. Siempre arrepintiendos de haber dejado revivir ese sentimiento de amor.


- ¿Quieres más zumo? - eran las primeras palabras que sonaban en todo el desayuno.

- No gracias. - Dijo (tn) sin subir la mirada de su plato de huevo revuelto y bacon.

- Venga, no puedes seguir cabreada conmigo el resto de tu vida. - alargó la mano para cogersela a (tn) pero esta la retiró rápidamente de la mesa.

- No me toques. - Justin se levantó de golpe de la mesa y se acercó a ella. - ¡Alejáte! ¿Que vas a hacer? ¿Pegarme? - ella también se levantó de la mesa y se enfrentó frente a él.

- Jamás te haría daño (tn) ¿que no lo entiendes? ¡Yo te quiero! - Lo había dicho. Desde el primer momento que la vio lo había sabido, claro que jamás lo admitiría. - ¡Joder! - Se llevó las manos al pelo. - Te quiero, eres insoportablemente perfecta.


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¡Hasta aquí! Bueno, bueno... Quiero deciros una cosa...

GRACIAS POR LOS 39 LIKES!

Dios mío, os quiero mucho y me alegro tantísimo que os guste la novela :)

Cuidaros mucho y disfrutar el capitulo.


Toxic Corazón

Chapter 3. 'La importancia que ella adquirió'

Entró en la habitación y cuando fue a dejarla en la cama esta se agarró fuertemente de su cuello y negó a soltarse. Quería soltarse pero temía despertarla, por lo cual le tapó a ella con las sábanas y se sentó a su lado, esperando a que soltara los brazos, pero él se quedó dormido antes de que se soltara. Primer día, y ya se había 'acostado' con ella.


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La importancia que ella adquirió:

 

 

Cuando Justin abrió los ojos con los primeros rayos del sol, (tn) seguía dormida y respiraba tranquilamente. Miró su pecho, que subía y bajaba con la lenta respiración, y su perfecta cara, serena y tranquila, con sus morenas ondulaciones cayendo de forma desordenada por su cara; viendo todo esto, no puedo evitar sonreír... Sí, sonreír, Justin sonrió por una mujer. Entonces (tn) se giró sobre ella misma y la sonrisa de Justin desvaneció, apareció una mirada llena de deseo al ver el hermoso trasero que esa mujer tenía, a tan solo unos centímetros de su cuerpo.

- Cielo santo... - alargó la mano, aguantando la tentación de rodear esa delgada y hermosa cintura con sus brazos y acercar su cuerpo al suya hasta que no quedara un centímetro de separación entre ellos. Se giró quedando boca arriba y miró el techo durante unos segundos, seguía con la ropa del día anterior, por lo cual se levantó con cuidado de la cama y se metió en la ducha. Dejó que el agua relajara sus músculos, y salió de la ducha con una toalla enroscada por la cintura y una pequeña toalla con la que se secaba el cabello, y justo, como era de esperar, entró (tn) al baño con la ropa que se iba a poner y la toalla en la mano. Cuando vio a Justin soltó todo de golpe y lo dejó caer al suelo. Era, increíblemente sexy. Tenía los pectorales perfectamente marcados y la tableta, sin ser de forma exgerada, tenía seis perfectos cuadrados. Sus brazos eran músculosos, y su hombros ampliod. Las gotas de agua le caían por todo el cuerpo, haciendo que (tn) derritiera con incluso más rápidez ante aquella imagen.

- Lo siento, tendría que haber llamado... - Se agachó a coger las cosas que había tirado y salió del baño. A Justin le gustó que le hubiera mirado de esa manera. Se vistió con unos vaqueros negros y deportivas negras también, una básica blacna y por encima una gruesa sudadera de color rojo. Se pasó rápidamente el cepillo por el cabello y luego lo sacudió para que las gotas de agua cayeran. Bajó las escaleras y estaba la preciosísima (tn) cambiada de ropa y con una agradable aroma que le llegó a Justin nada más bajar las escaleras.


Vainilla. Él favorito de Justin.


- ¿Llevas colonia? - preguntó él.

- Sí, ¿puedo verdad? - levantó la vista del libro que tenía en sus manos.

- ¡Todo lo que quieras! - se sentó en el sofá y enchufó la televisión.

- ¿Te importa? Estoy intentando leer.

- No, no me importa. - sonrió y subió el volumen de la tele. (tn) rodó los ojos y cerró el libro. - Es mi tele, puedo hacer lo que yo quiera.

- Bueno, vale. Una pregunta, ¿que voy a hacer con mis estudios?

- ¿No estudiar? - ella le lanzó una mirada asesina. No fue una buena idea decir eso. - Lo retiro, vendrá un profesor aquí.

- Genial... - se levantó del sofá. Llevaba una de las sudaderas de Justin que le llegaba a mitad camino de las rodillas; en ese momento, Justin deseó que fuera más corta para ver como los vaqueros se adaptaban perfectamente al contorno de su trasero. Se llevó la mano a la nuca y resopló mirándola de arriba abajo, de normal eso le habría molestado tanto a (tn), pero en esta ocasión pareció gustarle. ¿Gustarle? ¡Que tontería es esa! Debería odiarlo con toda su alma, le ha separado de su familía, aunque no fuera muy buena con ella era su familía al fin y al cabo, de sus amigos, de sus estudios, y lo peor de todo, de su piano, su preciado y hermoso piano. Era un piano de cola blanco, teclas de marfil preciosas y fáciles de tocar. Desde los seis años había tocado el piano y este se lo compraron hace tan solo dos años. Justin seguía mirándola, de una forma tan sensual que hizo que ella se exctara, cosa que no debería ocurrir... Entonces no tuvo otra idea, más que acercarse a él y abrazarle, acercando sus cuerpos tanto que no pasaba ni una sola corriente de aire entre ellos. Al principio Justin se quedó paralizado, pero al final bajó sus manos hasta la cintura, la cual rodeó con fuerza. Ella apoyó su cabeza contra su pecho, era demasiado alto como para llegar al hombro, pero él si se apoyó en su hombro y su respiración chocaba contra en cuello de (tn). Ella notó como poco a poco, Justin iba bajando cada vez más y más sus manos, hasta que quedaron perfectamente acopladas a su trasero. (tn) decidió querer comprobar una cosa; giró la cara hacia el lado donde Justin estaba apoyado contra su hombro, y le dio un corto pero dulce beso en sus labios. De pronto, notó como se formaba un pequeño bulto muy cerca de su feminidad.


Justin estaba excitado. Justo lo que quería comprobar. Se separó de él. ¡Wow! ¿que mediría eso? Unos veinte centímetros como mínimo. Pero no pudo separarsemucho más, ya que Justin la cogió de la cintura atrayéndola de nuevo hacia él, y la besó de forma apasionada. Paró un momento y la atrapó contra la pared, de maner que aunque quisiera no podía irse. Le cogió por debajo del muslo y elevó la pierna, y la otra mano la acopló a la forma del trasero de (tn). La excitación le pudo a (tn), y en mitad del beso le mordió el labio inferior a Justin, haciendo que este se excitará incluso más. Bajó sus labios hasta el cuello, y comenzó a dar dulces besos sobre este, y de pronto comenzó a succionar la piel hasta que quedó una marca roja en el cuello de (tn), solo entonces, ella entró en razón.


- Creo que deberíamos parar... - la voz todavía sonaba entrecortada a causa de la agitada respiración y la oleada de excitación que había vivido.

- No me parece bien, sería mejor que siguieramos. - Comenzó a besar de nuevo el cuello de (tn) y esta no puedo evitar gemir, pero la razón volvió a su cabeza. Debía odiar a aquel chico.

- No, para. - 'No' viniendo de una mujer, era obligación absoluta a seguir para Justin. Se separó con cautela de ella, con los ojos todavía dilatados por la excitación, por mucho que deseaba seguir, jamás le obligaría.

- Pararé. - (tn) salió de la cárcel que habían formado los brazos de Justin alrededor de ella y subió las escaleras para encerrarse en su cuarto. ¿Por qué sentía eso por él? Las lagrimas de rabía comenzaron a salir de sus ojos. Genial. Ya había estado durante unas horas sin llorar, pero le fue imposible contener las lagrimas esta vez. Alguien llamó a la puerta.


-Vete por favor... - no hizo caso, entró y se sentó en el borde de la cama, viéndo como (tn) lloraba contra la almohada.

- Cariño, lo siento por lo de antes. - Le acarició el brazo para reconfortarla.

- ¡No es eso Justin! - se levantó de la cama con los ojos irritados e inchados por las lagrimas. Eso fue una de las peores imagenes que Justin había visto en toda su vida. - ¡Me has separado de mi vida!

- (tn), algún día lo entenderás, esto es todo por ti, te habría esperado una mala vida si no te hubiera traído aquí.

- ¿Me contarás que pasa? - Sus llorosos ojos se posaron sobre los de él, y no puedo evitar más que decir.

- Te prometo que te lo diré. - jamás tendría que haber dicho, estaba totalmente en contra de sus órdenes hacer cualquier tipo de promesa hacia ella, ya sea revelando secretos, como prometiendo sentimientos. - No llores más. - La abrazó y ella quedó con la cabeza apoyada contra su pecho, humedeciendo sus sudadera mientras las lagrimas no paraban de salir. Cuando al fin paró de llorar y respirar de forma agitada, se relajó hasta quedar dormida abrazada a Justin, apoyada contra su perfecto pecho. Él vió que se había dormido, y con cuidado la dejó con la cabeza apoyada contra la almhoada y le tapó con las finas sábanas. Bajó las escaleras y comenzó a preparar la comida. Le gustaba mucho cocinar, así que comenzó a cortar las patatas en trozos y pueso unas chuletas a cocinar en la sartén. Meintras esperaba que las patatas se cocinaran en el horno y las chuletas quedaran bien echas cogió su móvil y marcó el teléfono del padre de (tn).


- Sr (tu apellido) ¿cual es la cosa que (tn) puede echar más de menos en estos momentos? - esperó a la contestación con paciencia. - Perfecto, mande un camión con él y lo dejaré en mi casa. - calló un momento - con tal de que sea feliz, me da igual. - colgó el teléfono. Sonó el horno; las patatas estaban listas y la carne perfecamente cocinada. (tn) entró a la enorme cocina, con el pelo todo cepillado y la cara húmeda a causa de el agua que se acababa de echar para despejarse un poco. Los ojos estaban un poco más desinchados por fuera, y el interior ya no estaba rojo. - ¿Estás mejor?

- Algo... ¿lo has cocinado tú? - señaló los dos platos que habían sobre la mesa.

- Sí - afirmó a la vez que asentía con la cabeza. - ¿te gusta, verdad?

- ¡Mi plato preferido! - claro, que eso Justin ya lo sabía, por eso lo había hecho.

- Pues no se hable más, a comer. - se sentaron los dos en la mesa y comenzarona comer en silencio. Justin miraba de vez en cuando los ojos todavía un poco irritados de (tn), ¿cuando le había dolido tanto que llorara una mujer? No recordaba cuando, pero tan solo hace unos segundos parecía que el mundo se le derrumbara encima. Cuando acabaron el plato lo metieron en el lavaplatos. - ¿Quieres un café o algo?

- No, gracias - sonrió ella. La sonrisa más hermosa que jamás había visto Justin, o eso le pareció, por la simple razón que venía de ella, de (tn). - ¿Te gusta la música? - Era la primera vez que (tn) quería sacar conversación con él.

- Me gusta mucho, toco la guitarra pero generalmente me gusta más cantar.

- ¿Me cantarás algún día? - Al fondo de sus hojos, vió una chispa de emoción encenderse.

- Claro que te cantaré hermosa, todo lo que tu quieras. - y lo había vuelto a hacer. Una promesa más. Entonces sonó el timbre 'sí que son rápidos...' pensó Justin. - Ahora vengo, quedáte aquí. - Ella cogió un vaso y se echó algo de leche, para luego sentarse en la mesa a esperar. - Gracias. - Salió de la cocina y fue a abrir la puerta. Tuvo que ayudar al hombre a bajarlo del camión, era bastante pesado y estaba envuelto por papel de protección. Con ayuda de las ruedas lo movió al centro de la sala de estar, y los colores encajaban perfectamente con la decoración de su casa, parecía hecho adrede. - (tn), cariño, ven aquí. - Ella salió de la cocina, pero nunca esperó encontrarse lo que había en el centro del salón, igual de precioso que siempre. Se tapó la boca con la mano para aguantar el grito que iba a lanzar, miró a Justin y corrió a abrazarle.

- ¡Gracias, gracias! No me puedo creer que me lo hayas traído. - Le cogió de ambas mejillas y le dio  un pequeño beso en la boca. - Perdón, lo siento, es que estoy tan ilusionada... - Calló cuando Justin alzó la mano.

- No me pidas perdón - sonrió -, creeme, a mi no me importa para nada. Entonces... ¿he acertado?

-¡Vaya que si has acertado! ¡Me has traído mi piano! ¿Cómo sabías que lo quería de vuelta?

- Bueno, tengo mis contactos, te vi algo mal y lo único que quería era que sonrieras. - Le acarició la mejilla. Y entonces, justo en ese instante, Justin se dio cuenta de lo importante que ella era ahora para él.


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Hola cielos!!

Antes de nada, GRACIAS POR LOS LIKES

Pensé que todo este tiempo que no estube me habriáis olvidado o algo, pero veo que todavía me recordáis, gracias de corazón :)

Espero que os guste el capitulo, veré si puedo subir el sábado y si no, hasta el miércoles no subiré...


Que tengan una buena semana, que dios os bendiga y cuidaros mucho, os quiero, gracias por seguir a mi lado.


Toxic Corazón

Prólogo, personajes y Chapter 1 & 2.

Prólogo:


¿Por qué...? ¿Que coño dice mi padre? Yo le mato. ¿Cómo me hace esto?

Mi madre no le permitirá que lo haga... quiero decir... no perdón, mi madre si se lo permitirá porque está controlada completamente por él, será cabrón...

¿Que hace? Se hacercan a mi, ese hombre, ¡es enorme! ¿Cuánto medirá? Un metro ochenta, o noventa por lo menos. Que guapo es. Su perfecta cabellera cae lisa sobre su frente, y sus ojos color miel, me observan y analizan una y otra vez. Sus labios, cualquier cosa habría echo yo por besarlos... ¡Tonterías! Un chico tan guapo, siempre trae problemas...


Personajes:

 

Tú: Una chica de alta clase, delante de tus padre la más educada, refinada y enorgullecedora hija que podrían haber tenido en su vida. A solas, más basta, de ideas locas y divertidas y la típica problemática. Tienes veintidos años y eres una feliz solterona que solo quiere pasarlo bien con sus amigas. El cuerpo de una diosa, y la inocencia de una niña de dieciseis años.

 


Justin: Especializado en seguridad privada. Muy serio y profesional en cuanto a su trabajo y algo frío y cruel con los demás, aunque en el fondo sea el chico más dulce y amoroso que jamás hayas conocido. La perfección en persona. Tu peor pesadilla. Tiene 26 años.

 


Tu padre: Hombre de negocios, muy popular, per también habitual negociante con la mafia y traficantes de droga.


Tu madre: Bajo el control absoluto de tu padre, una mujer de mucha clase pero poca dignidad, con dinero de sobra y falta de amor.

 

 

Chapter 1.


Eran las dos de la madrugada, y (tn) estaba completamente desvelada, se movía de lado a lado en la cama y daba una vuelta cada dos minutos. Imposible. Harta de estar tumbada en la cama y no poder dormir nada, se puso sus zapatillas de ir por casa negras y salió silenciosamente por la puerta de su habitación. Pasó por la puerta entre abierta donde sus padres dormían pácificamente y se oía algún que otro ronquido salir de la boca de su padre. Subió las quince escaleras que le llevaban al piso superior.


Entró por la puerta de madera blanca que daba paso a la pequeña habitación rosa, dónde se supone que tendría que haber dormido su hermana pequeña, pero que al final pusieron una cuna rosa pálido en la habitación de sus padres. Tenía un balcón, al igual que la suya, pero le gustaba mucho más este balcón, por la simple razón que estaba más alto y siempre hacia más frío. Le gustaba el frío, raro, pero le recordaba mucho a las visitas que hacía al pueblo de sus abuelos, donde en todas las estaciones del año tenías que ir con chaqueta. Fallecieron. Les echaba de menos, eran los únicos que realmente parecían personas normales, que nunca les había sobrado el dinero pero tampoco faltado, se apañaban con lo que tenían y jamás pedían más. (tn) definitivamente, había salido a sus abuelos, yo no encajaba en su familia. Estar un ratito en ese balcón, admirando el precioso cielo estrellado y la luna llena hizo que le entrara el sueño de pronto, así que silenciosamente bajó las escaleras y entró a su habitación, tumbándose en la cama y quedando inmediatamente dormida.


- ¡Levanta! - ni buenos días, ni nada, esta era la agradable manera de su padre para despertarle. - Preparate que va a venir una visita y quiero que estés bien arreglada.

- ¿Muy formal, o extra formal? - dijo ella en tono de ironía

- Extra formal si es posible. - Eran vacaciones de verano, por lo cual no tenía que ir a sus estudios. Deseaba ser música, compositora para ser exactos y esto requería mucho esfuerzo. Habían comenzado hace tan solo un par de días las vacaciones, y ella estaba deseando pasarlo bien de nuevo. Obedeció a su padre. Deseaba adquirir ya un poco de dinero por su cuenta e irse de esa casa.


Se metió en la ducha y esperó hasta que el agua estubiera tibia para meterse bajo ella. El agua hizo que despertara rápidamente y que sus músculos contraidos por malas posiciones al dormir se relajaran y no dolieran más. Salió y se vistió con algo que ella consideraba bastante formal, y se secó el pelo, mechón por mechón, con suma delicadeza. Se maquilló un poco, no mucho y salió de la habitación, iba algo así:


- ¿Así está bien papá?

- Perfecto. - sonó el timbre y fue a abrir la puerta. Ella entró en la cocina para coger algo de comer, tenía bastante hambre y todavía no había desayunado. Su madre estaba ahí y le había preparado un bocadillo de jamón con mayonesa y lechuga, con un vaso de zumo ed naranja. Se oían los murmullos de su padre, y por lo visto otro hombre, que tenía la voz no tan grave como la de su padre, y parecía ser una preciosa sinfonía para ella. Cuando acabó de comer eso, su madre retriró el plato y el vaso y le dio un beso en la frente. Parecía incluso más tensa de lo normal.

- ¿Te pasa algo madre? - Preguntó (tn) algo extrañada.

- No tranquila... - Sus ojos estaba húmedos, pero (tn) sabía que si le preguntaba de nuevo no le diría que pasaba por lo tanto lo dejó. Se acercaba al salón donde estaba su padre y el otro hombre, y escuchó la conversación que tenían.

- ¿Es hermosa? - decía el otro hombre, que por ahora (tn) solo veía su ancha espalda, que era mucho más alto que su padre y que vestía unos vaqueros azul marino y una camiseta blanca básica.

- Mucho, bastante mejor que en las fotos que te envié, eso fue de unas vacaciones de verano de hace dos años, ahora es mucho más madura y más hermosa. - (tn) No tenía ni idea de quién hablaban.

- Entonces, me la llevo hoy, ¿verdad? - preguntó el otro hombre.

- Ese es el plan, - su padre se metió las manos en el bolsillo - tengo las maletas con toda su ropa preparada, cuando quiera usted puede llevarse a (tn).

¿Por qué...? ¿Que coño dice mi padre? Yo le mato. ¿Cómo me hace esto?

Mi madre no le permitirá que lo haga... quiero decir... no perdón, mi madre si se lo permitirá porque está controlada completamente por él, será cabrón...

¿Que hace? Se hacercan a mi, ese hombre, ¡es enorme! ¿Cuánto medirá? Un metro ochenta, o noventa por lo menos. Que guapo es. Su perfecta cabellera cae lisa sobre su frente, y sus ojos color miel, me observan y analizan una y otra vez. Sus labios, perfectos... ¡Tonterías!


(tn) comenzó a ponerse nerviosa, su padre se acercaba con suma tranquilidad, no parecía importarle mucho que se vayan a llevar a su hija.

- Papá, ¿qué es todo esto? - Dio unos pasos hacia atrás, aumentando la distancia entre aquel hombre y ella.

- Este es Justin.

- Me da igual como coño se llame, no me puedo creer que me hayas echo esto - lagrimas de rabía comenzaron a salir de sus ojos. El chico estaba serio y en silencio al lado de (tn), y ella le miraba con desprecio, odio... - ¿Por qué?

- Es la única solución, te quiero hija. - se acercó a ella para darle un beso en la mejilla, pero ella le esquivó plenamente, chocando contra el pecho de Justin.

- Si de verdad me quisieras, no me harías esto... ¿Y dónde narices me voy?

- A vivir con Justin. - Ella alzó la mirada enfurezida hacia él chico, este le miró con dulzura, claro que ella no notó por que estaba concentrada en aguantarse las ganas de darle una bofetada. - Adiós. - Aquel hombre cogió a (tn) del brazo, forzándola a salir de la casa. Ella gritaba y lloraba como una histérica mientras intenaba deshacerse de la mano de Justin, pero era demasiado fuerte. La pelea para abrocharle en cinturón en el coche fue increíble, ella pegaba patadas y hacía cualquier tipo de movimiento para soltarse mientras lloraba sin control alguno. Justin parecía paciente, resopló algunas veces pero al fin consiguió atarle el cinturón y cerrar la puerta con seguro, rodeó el coche y se sentó en el asiento de delante, ella estaba detrás. El viaje en el coche fue silencioso, solo se escuchaba el sonido del motor y de vez en cuando (tn) decía '' Siempre supe que no encajaba ahí, son un grupo de...'' Una y otra vez, la misma frase. Justin no habló, se mantuvo serio todo el camino y de vez en cuando miraba por el restrovisor a (tn). Era verdad, su padre no había mentido, era mucho más hermosa ahora, parecía la Diosa del amor, su mayor castigo enviado solo para él. Los pechos eran de un tamaño que a él parecían agradarle de forma increíble, su trasero, perfectamente marcado, se aclopaba perfectamente a las manos de Justin, su preciosa cabellera caía hasta debajo de los pechos y sus ojos, ahora húmedo por las lagrimas, eran de un color marrón impresionante. Piel pálida, y mejillas ruborizadas por la cólera que tenía. A él le pareció adorable verla enfadada, le atraía mucho esa mujer. Cuando llegaron a la casa de Justin, ella quedó alucinada. Era enorme, y preciosa. El exterior estaba decorado por muchas flores y altos árboles. Habían estado cinco horas en el coche, y durante dos horas del viaje (tn), entre lagrimas había quedado dormida. Iba a bajar del coche, pero él ya estaba en la puerta con el brazo por detrás de sus rodillas y su otra mano sujetando firmemente su espalda, cogiendola en brazos por si se le ocurría la loca idea de huir.


- Sé andar. - Dijo ella molesta porque le tratara de aquella manera.

- Lo sé, por eso lo hago. - Alzó una ceja. Era increíblemente atractivo - ¿Crees que soy tan tonto como para dejarte escapar? - Había doble sentido en la frase, y (tn) lo captó enseguido, lo único que hizo fue desviar la mirada hacia la entrada de la casa. Cuando entraron en la casa, Justin cerró con seguro la puerta y dejó a (tn) en el suelo, que lo primero que intentó fue darle un rodillazo en la entrepierna, pero Justin sabiendo lo que iba a hacer puso una mano sobre su rodilla y ella paró y se quedó mirando fijamente a aquel atractivo hombre, mientras este subía su mano poco a poco por su muslo y acariciando su sedosa y perfectamente depilada piel. A (tn) le subieron los colores a las mejillas, Justin le intimidaba mucho, pero de una manera... ¿positiva? No, no podía ver nada positivo en estar con Justin...

- Para. - pidió (tn). La palabra de una mujer era sagrada para Justin, por lo cual paró en seco y se separó a una distancia moderada. - ¿Dónde dormiré? - Él se movió el cabello y cogió las maletas para subir las elegantes escaleras de cristal que llevaban al piso de arriba. Pasaron por varias puertas antes de llegar a una hermosa puerta de diseño de madera que tras ella, había una preciosa habitación. Tenía una enorme cama de matrimonio de color lila y con el cabezal blanco y algunos decorados de pequeñas rosas echas con metal. Un escritorio blanco y el armario también blanco, todo eco de manera refinada y preciosos diseños. La pared tenía un color turquesa hermoso y el suelo era de mármol, recubierto por una alfombra que tapaba la mitad del suelo. (tn) dejó caer la bolsa que llevaba en la mano en el suelo. Era mucho más hermosa que su propia habitación y también tenía un balcón pero mucho más grande que el mío, y decorada con rosales de diferentes colores. Ahí hacía mucho más frío que es su antigua casa y la habitación estaba algo fría. Ella tuvo un pequeño escalofrío.


- Debes estar congelada. - Todavía llevaba su corto vestido negro de tirantes, y Justin tenía una sudadera bastante caliente puesta, pero no dudó ni un segundo en quitarsela y ofrecersela a ella.

- No hace falta. - le devolvió la sudadera pero Justin no la aceptó.

- Sí, tardará bastante en calentarse la casa y no quiero que te enfermes por no ir abrigada. - Abrió una de las maletas de (tn) y solo encontró camisetas de tirantes, manga corta y vestidos, alguna que otra chaqueta, pero demasiadas finas como para no pasar frío en aquel lugar. Ella en realidad se sentía genial, en su casa era dificil que hiciera frío y ahora en la de Justin hacia frío. - No se para que tu padre ha insistido en que te llevaras la ropa, aquí no te servirá toda esta ropa hasta agosto, y estamos a principios de diciembre todavía... - Salió un momento de la habitación y volvió con varias sudaderas en la mano. - Los vaqueros los peudes utilizar, pero ponte siempre una de estas sudaderas encima de la camiseta que lleves por favor.

- ¿Son tuyas? - Preguntó ella desdoblando un par de ellas.

- Sí lo siento... No tengo nada de mujer aquí. - Se llevó la mano tras la nuca y se encogió de hombros.

- Gracias. - sonrió. Justin se quedó enganchado con su sonrisa. Era sexy, hermosa, inocente, dulce... ¿Perfecta? Eso no era posible, a él jamás le había parecido perfecta una mujer, atractivas, varias, perfecta, eso era una tontería que se inventaba el hombre para enamorarse, una tontería a la que Justin no quería caer, ¿enamorarse? ¡Ni loco! Salió algo confuso de la habitación, pero dejó a (tn) mucho más confusa. Ella suspiró y cogió ropa interior limpia unos vaqueros simples una camiseta de manga corta y como el había pedido, una sudadera. Ya era la segunda vez que se iba a duchar, pero no encontraba otra manera de realajarse más que esa o gritar, por lo cual, optó a ducharse. Estuvo cinco minutos en la ducha y luego salió con la toalla y nada más a su habitación para vestirse y arreglarse el pelo. Cuando ya tenía el sostén y las bragas puestas entró Justin, sin llamar a la puerta. Al principio miraba el suelo, pero luego alzó la vista y solo pensar lo que podría hacer con ella en ese instante, le excitó.

- Oh dios... - dijo Justin subiendo y bajando la mirada a través de todo su cuerpo sin discreción alguna.

- ¿No sabes llamar a la puerta? - (tn) cogió rápidamente la toallas y se tapó con ella.

- Buuf.... - sacudió la cabeza y salió de la habitación. Tenía una enorme erección causada por tan solo verla en ropa interior. (tn) le ponía, y mucho.


Ella seguía alucinando, ¿será cretino? ¿quién se cree que es? ¡Que mal educado! Se puso los vaqueros y la camiseta los más rápido posible, no quería que Justin volviera a entrar y ella siguiera en ropa interior. Tenía razón con lo del frío, así que, por mucho que en ese momento habría querido ignorar a Justin, se puso la sudadera. Se cepilló el pelo y luego se puso boca abajo para que se secara con la forma natural. Bajó las escaleras y estaba Justin tirado en el sofá viendo la tele, claro que cuando ella bajó desvió la mirada de la tele para mirarla a ella, con sus apretados vaqueros que le remarcaban el trasero, el pelo húmedo y la ancha sudadera, hacían que fuera extrañamente atractiva para él.


- ¿Vas a mirar todo el día? - A (tn) no el caía nada bien Justin, en realidad, le odiaba.

- Si así lo deseo, sí. - Arrogante, creído y orgulloso, así era él. - No se si recuerdas, que eres de mi propiedad.

- Seré de tu propiedad cuando los cerdos vuelen. - Ya eran las 8 y media de la noche, y ella no había comido nada en todo el día a parte del pequeño y último bocadillo que le hizo su madre. - Una pregunta... ¿y la cocina? - Él resopló y se levantó del sofá, justo entonces le rodeó la cintura con el brazo a (tn), pero ella se la quitó y este la guardó en el bolsillo de sus anchos vaqueros. Le llevó a través de unos pasillos y al fin llegaron a una amplia cocina, de colores verdes pistacho y marrones oscuros. Había una enorme ventana que permetía ver el enorme jardín iluminado por unas pequeñas farolas.

- ¿Quieres que te haga algo? - se ofreció Justin.

- Tranquilo, sé cocinar, seré de familia rica pero sé cuidarme sola. - Él se apartó del camino de (tn) que fue hacia la nevera y sacó una caja de huevos para poder hacerse una tortilla. - ¿Quieres que te haga a ti también? - Él se encogió de hombros.

- Si no te molesta...

- Ya que hago uno... - sacó dos huevos de la caja y los enjuagó en el grifo de la cocina, los secó cuidadosamente con una toalla y los partió por la mitad para mezclar los dos. Los echó en la sartén y esperó a que se cocinara la parte de abajo. En todo este proceso, notaba la miraba de Justin, pero no en su espalda, si no más abajo, en su trasero. - Ya se que tengo un hermoso trasero, pero para de mirarlo por favor. - Él abrió los ojos como platos, jamás una mujer le había dicho eso, siempre habían querido que se lo mirara y ella por el contrario se negaba, se quejaba e incluso le molestaba. (tn) buscaba unos tenedores pero uno de ellos se le cayó al suelo, se agachó a cogerlo y cuando se levantó notó la enorme erección de Justin clavada en su trasero, y las manos de este alrededor de su cintura apretándole más a él.

- Te haré mía. - Susurró de forma sensual en su oído mientras ella sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, le atraia tantísimo su voz...

- Sigue soñando, Justin. - Cogió un tenedor limpio y comió silenciosamente en la redonda mesa que había en el centro de la cocina, también de color verde pistacho. Justin se sentó en silencio e hizo lo mismo. Cuando los dos acabaron de cenar, dejaron el plato en el fregadero. (tn) No tenía ni idea de que hacer.

- ¿Te aburres? - dijo Justin cuando vio a (tn) juguetear con uno de los mechones de su cabello. Ella asintió. - Pues jódete. - La mirada de ella fue penetrante, le miró con tanta rabía y enfado, hasta que levantó la mano y le pegó una bofetada en la cara a Justin.

- Eres un cretíno, creído, imbécil, quiero volver a mi vida, te odio... - Él la cogió de la cintura y le besó con tanta dulzura, que ni tan siquiera todo el odio que (tn) tenía hacia él hizo que se apartara. Cuando se separaron a Justin le brillaban los ojos de lujuria, la deseaba. - Te sigo odiando. Se giró y se fue hacia el salón. Justin observó como sus caderas se movían de lado a lado cuando andaba.

- Uff - resopló - me va a matar. - Se dejó caer al lado de (tn) en el sofá y bajó el volumen de la tele. Eran las diez de la noche, no muy tarde pero a (tn) se le cerraban los ojos, al final, a pesar del esfuerzo que hizo, cerró los ojos y quedó profundamente dormida. A las once Justin se hartó de ver la tele, pero no iba a dejar (tn) Ahí abajo. Le cogió en brazos de manera que no se despertara, y subió lentamente por las escaleras. Entró en la habitación y cuando fue a dejarla en la cama esta se agarró fuertemente de su cuello y negó a soltarse. Quería soltarse pero temía despertarla, por lo cual le tapó a ella con las sábanas y se sentó a su lado, esperando a que soltara los brazos, pero él se quedó dormido antes de que se soltara. Primer día, y ya se había 'acostado' con ella.

 

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Hasta aquí!

Wow, como os he hechado de menos!!

Espero que os haya gustado, todavía no está muy hot que digamos pero... Es el comienzo :)

Os quiero mucho, y estoy feliz de haber vuelto...


ToxicCorazón

Capitulo 17 - Los sueños.

Anteriormente...


-Mamá, no hace falta que disimules aquí, no sabes las lagrimas que han caído de mis ojos desde que está aquí metida... – Mi madre se giró, en su mirada se expresaba orgullo y ella me abrazó con fuerza. Pronto, las lagrimas comenzaron a salir.

-Cariño, alguna vez todo volverá a ser como antes o parecido. Pero ella te recordará, de verdad te lo digo, esto es un pequeño bache en vuestra vida... – Y me di cuenta de que era cierto, todo esto era un pequeño bache a los que nos esperaba, yo solo deseaba que aquellos baches los pasáramos nosotros dos juntos, y unidos... Quería que todo se pasara pronto y que por lo menos, despertara, para verla de forma diferente a tumbada en la cama.


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El tiempo pasaba, demasiado lentamente para mí, día a día, semana a semana, mes a mes, y ella no despertaba. Hacía ya unos cinco meses desde que la habían ingresado en el hospital, casi ya medio año sin verla sonreír y abrir esos ojos que tanto deseaba ver de nuevo mirarme de forma enamorada. Estábamos mi madre y yo en casa comiendo, ya casi estaba llegando el verano, dentro de poco tendría de vacaciones y no tendré que ir al colegio, por lo cual podría estar más tiempo con ella. Nada más acabar de comer, sonó mi teléfono y cuando lo abrí vi que era el padre de (tn).

 

-Hola Justin – dijo de forma apresurada – ha despertado. – ¿Había escuchado bien? ¿Ella había despertado? – Y no recuerda nada, está bastante confusa, pero me gustaría que vinieras aquí porque aunque no te recuerde, estoy seguro de que confiará antes en un chico de su edad. – Una sonrisa se formó en mi rostro, con toda la amplitud que podía y desbordando la alegría que hacía tanto que no tenía. Salí corriendo de casa y me metí en mi coche, mi madre me dijo que vendría más tarde a verla pero que fuera yo primero, llegué bastante rápido y entre casi a tropezones a la entrada del hospital a causa de las prisas.

 

Parecía un loco enamorado apunto de ver por primera vez en años su querida Julieta, por así llamarlo, y la verdad, si que lo era, estos meses me habían parecido años, tener que entretenerme cada segundo para no estar tan pendiente de ella era algo difícil. No había vuelto a tocar la canción que compuse, ¿porque? Pues porque me moría de ganas de tocar le la canción a ella. A la salida de la habitación estaban Jason y el padre de (tn), me saludaron y indicaron la puerta para que entrara, jamás me había sentido tan nervioso por ver a una chica, pero es que esta no era un chica cualquiera, ella era mí chica. Abrí la puerta poco a poco, y cuando pude ver algo de lo que había en aquella habitación, lo primero que llamó mi atención fueron las flores, que yo cada fin de semana había renovado y traído nuevas, para que despertara con más colores, y luego estaba ella, la chica que hacía meses dominaba mi vida y mis sueños, mis deseos, y mis nervios.

 

Estaba dormida, pero ahora tenía más color en ella, los labios volvían a ser del color rosa oscuro que me enloquecían y sus mejillas ya estaban un poco más coloradas, la verdad, parecía un ángel, y no quería despertarla, por lo cual me senté en el sofá donde había pasado la mitad del día todos estos meses. Estuve un tiempo sentado, sin hacer nada de ruido para que no despertara, pero ella debió de sentir mi presencia, y poco a poco abrió los ojos. Sus ojos. Expresaban un poco de miedo, un mucha confusión, pero al verme, se iluminaron, y eso me hizo sentirme tan bien. Estaba ahí, y ella estaba tan hermosa como siempre.

 

Narra (tn):

 

No recordaba nada, me sentía la chica más confusa del mundo, pensar y pensar pero no recordar nada, era como una pesadilla echa realidad. Entraron dos chicos, uno era un hombre mayor, y el otro parecía un poco mayor que yo. No me resultaron para nada familiares, eran como dos extraños entrando por la puerta para mí, dos hombres que podrían hacerme cualquier cosa aprovechando mi falta de memoria, ahí es cuando comencé a aterrorizarme.

-Ya sabemos que debes estar confusa – dijo el más mayor de ellos – te lo creas o no, yo soy tu padre, te quiero mucho y estoy tan feliz que hayas despertado – de pronto me abrazó, no se porque, pero eso me hizo sentir mucha más confianza hacia él, así que acepté sin problemas el abrazo.

-Lo siento, me encantaría recordarte, pero no recuerdo nada... – dije apenada todavía abrazándole a mi 'padre'

-Ya lo sé, tuviste un accidente de coche, y el golpe fue muy fuerte por lo cual, has perdido la memoria. – Eso lo dijo el joven, que se acercó y se sentó en el borde de la cama – Soy tu hermano mayor, Jason. – Era bastante guapo, y ahora que me fijaba, se parecía bastante a mi en cuanto a color de pelo y la forma de la cara. Tenía el pelo de color castaño como el mío, pero liso y echado a un lado. Sus ojos eran verdes, y sus pestañas muy negras. Tez blanca bastante clara como yo, y por lo visto, le gustaba ir al gimnasio.

-Te he echado de menos hermanita – se acercó y me dio un abrazo. Lo que me había dicho si que lo creía, nuestro parecido no podía ser coincidencia. Estuvieron un tiempo hablando, en el hombre mayor no confiaba tanto, pero en Jason un tanto más, no del todo. Todas las cosas que me contaban y yo no recordaba ninguna de ellas, era realmente frustrante. El que decía ser mi padre, se levantó y Jason con el, dijeron que debía descansar un tiempo y abandonaron la habitación dejándome sola de nuevo, habría dicho que pensaba en las cosas que me habían ocurrido, pero no podía decir eso porque NO PODÍA porque no recordaba nada.

 

Después entraron unos doctores que me dijeron que tuviera paciencia, y que poco a poco recuperaría la memoria, pero que iba a llevarme un tiempo, después de esto, quedé dormida. Soñé que iba caminando por la calle, con un chico cuya cara no lograba ver, estábamos cogidos de la mano y el me decía una cosas que me hacían sonrojarme de vergüenza. Cruzamos la calle y entonces un coche que venía a toda prisa me llevó con el, haciendo que quedara completamente inconsciente. Luego el sueño quedó en negro, todo el tiempo negro, hasta que sentí la presencia de alguien más en la habitación, al principio estaba un poco asustada a causa del sueño, pero luego cuando miré la persona que tenía delante, pensé, un ángel.

 

Su belleza se salía de lo natural, a pesar de no recordar a los demás, sabía que nadie le superaría, ni mi hermano Jason quedaba la mitad de hermoso que él. Estaba sentado en el sofá de al lado de mi cama, y me miraba tierna mente a través de sus ojos color miel, que podrían conquistar a cualquier chica que se cruzara por delante. Su pelo, un poco más claro era más liso que el de mi hermano y le bajaba hasta media frente, colocado hacía el lado derecho, parecía echo adrede. No sé cuantos años tendría, pero ese chico parecía más mayor incluso que mi hermano, más alto incluso estando sentado y mucho más musculoso. Llevaba una camiseta negra ajustada, que dejaba ver a través de ella la perfecta musculatura que había debajo de ella, y unos pantalones rojos. Estos colores me gustaron mucho, supuse que eran mis favoritos, pero también el los hacía mucho más bonitos. No se que haría ahí, porque yo no me veía capaz de tener un amigo tan guapo, no eso era imposible, además, es que era demasiado guapo.

-¿Quién eres? – Pregunté extrañada. El sonrió. Vaya sonrisa tenía. – Jaja vale, ahora dime tu nombre – los dos reímos, no se porque, solo verle a el sonreír me había echo feliz.

-Yo soy Justin – Extendió la mano – Encantado.

-Creo, que sabes mi nombre, si no, no se que harías aquí la verdad... ¿Que eres?

-¿Cómo? – alzó una ceja – humano lógicamente – No estaba de acuerdo, yo lo veía más como un ángel pero lo dejé pasar.

-No quiero decir – reí – Que eres para mí.

-Un amigo – Vaya , por lo visto si tenía un chico tan guapo como amigo. – Ven aquí – extendió los brazos, y se acercó a darme un cálido abrazo. Me habría quedado en sus brazos por siempre, pero el para mi era un desconocido, a pesar de todo. Me separé un poco de él y entendió lo que pasaba.

-Perdón, es que para mi es como no conocerte sabes... Me siento un poco incómoda.

-Ya, claro, te entiendo tranquila – me regaló una preciosa sonrisa. – Luego vendrá mi madre, no la recordarás, pero ella se llama Pattie, te ha conocido desde pequeña y te quiere mucho.

-Ah, pues me gustaría conocerla, de nuevo – reí. – Una pregunta, ¿era muy bromista?

-Jaja si, mucho, muchísimo – lo exageró un poco más de lo debido – Enserio, lo eras.

-Sí, lo sospechaba, no paro de gastar bromas jaja. Por ejemplo, voy a gastar un ahora, eres muy feo – Wow, eso lo estaba pensando, pero no creí que lo diría en voz alta. Sus ojos se abrieron como platos y sus mejillas tomaron un color más rosado, a diferencia de las mías que tomaron uno rojo. - Perdón, no quería...

-Tranquila, tu también eres muy hermosa – Creí que no era posible que me sonrojara más, pero por lo visto si lo era. – Me encanta cuando te sonrojas – En ese momento, sentí una sensación de deja vu.

-¿Gracias...? Jaja, ¿sabes cuando me dejaran irme?

-Pues... Creo que te va a tocar estar unas semanas... – Hizo una mueca, en eso entró mi 'padre'. Se sentó en el borde de la cama.

-A ver, me han dicho los médicos que te tienes que quedar un par de semanas aquí. Te quiero hacer una pregunta, llegará el verano dentro de poco, y quería saber si te gustaría estar aquí en casa con nosotros o irte al campo con tu tía, hace años que no la vez, y creo que ahí estarías más tranquila y te ayudaría a recuperar antes la memoria.

-Pues... – miré a Justin, estaba con la cabeza gacha y miraba al suelo, no se porque pero no quería dejarlo solo, pero también quería recordar todo cuanto antes para saber que era ese chico tan hermoso para mí, y recordar la persona que yo era. – Yo, me quiero ir con mi tía...

-Vale, pues prepararé tus cosas para que te vayas con ella nada más salir de aquí, te va a hacer bien de verdad – -Me dio un abrazo, entonces vi como de los ojos de Justin salían lagrimas, no me gustaba nada verlo así, pero dentro de tres meses volvería.

Los días pasaban rápidamente, y Justin venía cada día a visitarme y nos pasábamos horas hablando de cualquier tontería, y cada día me robaba una sonrisa con sus encantadores ojos y su amable sonrisa, que me hacían enloquecer cada vez más. Era el último día en el hospital y me moría de ganas de salir de ahí. Me levanté de la camilla, ya casi estaba recuperada del todo.

 

Cada noche tenía un sueño, haciéndome recordar pequeñas partes de mi vida, por ejemplo, sabía que tocaba el piano, que mi madre tristemente había fallecido cuando tenía 7 años, que mi mejor amiga se llamaba Angela, me había venido a visitar un par de veces y era genial estar con ella. En cuanto a Justin, solo recuerdo peleas, peleas y más peleas... Aún así, le quería mucho. Me vestí con una camiseta de tirantes negra con unos vaqueros cortos blancos, unas zapatillas negras y una coleta alta. Salí de la habitación y estaba mi padre, Jason y Justin esperando, me iba directa a casa de mi tía desde ahí.

-Bueno, espero que me llames una vez a la semana como mínimo y contestes los mensajes – me dijo Justin dándome un abrazo – Espero que lo pases bien y obtengas las respuestas que necesitas.

-Jajaja, claro que sí, te contaré todo lo que pasa y recuerde.

-Vale, parar de hacer tonterías – Jason se acercó y me dio un abrazo – Ya nos vemos al final del verano, cuando recuerdes las trastadas que hicimos juntos.

-Vale, adiós, os quiero mucho – Me metí en el coche y mi padre me llevó a la casa de mi tía. Estaba algo lejos de la ciudad, bastante, a dos horas de coche. Era una casa grande y espaciosa, muy hermosa y rodeada de plantas y árboles, verdaderamente preciosa a decir verdad. Me encantó el ambiente que se veía solo desde fuera, quería entrar ya y conocer a mi tía, después de despedirme de mi padre, me metí dentro de la casa para ver si era igual de bonita por dentro como por fuera, y si, lo era. Conocí a mi tía, era muy simpática y se parecía mucho a mi padre, ya que eran hermanos.

 

Tenía un hijo de unos cuatro años y su marido también era muy agradable y chistoso, el hijo igual, un niño encantador pero muy pillo. Mi primo pequeño se llamada Edward, mi tía se leyó los libros de la saga Crepúsculo y se obsesionó un poco entonces le quiso llamar al igual que el vampiro protagonista. Mi tía y mi tío ambos tenían 33 años, ya que habían ido a colegio juntos y por eso se conocían desde siempre. La habitación donde me iba a quedar me gustó mucho también, tenía las paredes de color celeste y pequeñas flores alrededor de la enorme ventana tapada por unas cortinas de encaje blancas que se movían a causa del viento que entraba por la ventana, un escritorio también blanco. Mis maletas estaban apiladas al lado de la cama, por lo cual comencé a desempacar toda la ropa.

-Cariño, vamos a cenar, ¿Quieres que te lo suba aquí? – dijo mi tía asomando se por la puerta.

-Oh no por favor, yo bajaré ahora mismo – sonreí – muchas gracias. – Ella sonrió y se fue para que acabara de arreglar las cosas. Cenamos todos juntos y estuve más tiempo con mi primo y mis tíos, estaba genial la verdad, y cuando fui a dormir, quedé profundamente dormida. No tuve una noche de esas que te quedas en negro y no sueñas nada, por lo contrario, tuve bastantes sueños en una sola noche. Tres para ser exactos.

 

El primero:

 

Estaba teniendo una pelea con una chica, que por lo visto se llamaba Verónica porque la gente de alrededor estaba gritando su nombre junto al mío. Entonces, cuando iba a volver a cogerla de los pelos, unos brazos me rodearon firmemente pero dulcemente, cuando subí mi mirada para ver quien era vi que era Justin, aquel ángel que había visto desde el día que me desperté en el hospital. 'Justin, por una que quieres ser responsable, suéltame' Dije en aquel sueño pero el sonrió y me miró a los ojos 'Es que, no quiero que te haga daño...' Poco a poco desvaneció su figura, me vi metida en otro sueño.

 

El segundo:

 

Un chico estaba encima mío, me cogía del pelo y no paraba de pegarme bofetadas. Me sentí increíblemente molesta, estaba haciéndome mucho daño y no paraba de pegarme y usar su fuerza sobre mí. '¡Déjame, vendrá mi hermano!' entonces se levantó y me cogió una vez más del pelo para levantarme 'Me las pagarás' Y se fue... Sentí el miedo crecer dentro de mi y me empezaba a doler todas las partes donde me había golpeado y me sangraba el labio. Fui corriendo a una casa, grande y hermosa. Cuando llamé a la puerta me encontré con una mujer muy hermosa de cabello castaño con algunas partes morenas y ojos verdes claros, tendría unos 36 años y parecía muy simpática 'Pattie, te necesito decir algo' Entonces recordé que Justin me había dicho que su madre se llamaba Pattie y que ella me había conocido desde pequeña. 'Cariño ¿Que te ha pasado? Ven aquí por favor, cuéntame que pasó...' Me abrazó y eché a llorar sobre su hombro, entonces como el sueño anterior, comenzó a desvanecer todo y se formó otro distinto.

 

El tercero:

 

Tocaba el piano, mis dedos iban de tecla en tecla y se formaba una preciosa melodía que reconocí incluso no acordándome de ella, supe que era la nana de Bella, en la película Crepúsculo. Cuando la música paró, unas manos se colocaron sobre las mías, con tacto dulce y cálido, suave y fuerte a la vez. Era él, que se acercaba lentamente y me daba un dulce beso en la mejilla seguido de un abrazo, entonces pensé algo. ¿A que se debía tanto cariño? 'Te amo (tn)' ¿Había sido novia de Justin? Esa idea me encantó a decir verdad, más de lo debido. Y ahí fue cuando me desperté. Ya era de día y el sol se asomaba entre las cortinas y todo estaba más iluminado. Me encontraba extremadamente cómoda en aquella casa, aunque ya estaba deseando volver a ver a Justin, sobretodo después de haber soñado eso. Lo iba a echar de menos, pero me hacía feliz que el si que me quería de vuelta. No estaba segura del todo, si estaba enamorada, era algo todavía demasiado reciente para mí, y la verdad no creo estar preparada.

 

Un mes más tarde...

 

Edward me había pedido de nuevo que le hiciera una rana de papel. Ya había perdido la cuenta de cuantas le había hecho en esa sola semana. Cada día recordaba cosas diferentes, y poco a poco todo volvía a tener un poco más de sentido, pero no del todo. Los recuerdos no solían durara más de tres minutos, aveces incluso menos, entonces no podía sacar mucha información de tres minutos. No había vuelto a tener ningún sueño ni nada parecido con Justin, cosa que me estaba frustrando un poco, bastante. Otra vez, estaba sentada en la mesa del comedor, doblando el papel de forma que quedara con una rana. Desde que mi primo descubrió que había recordado como se hacía, no paraba de pedirme ranas de papel, una media de tres o más al día.

 

Era encantador, tenía el pelo liso y negro, que le tapaba un poco los ojos, y el color de sus ojos era de un color azul intenso, parecido al color de mar, sus mejillas solían tener un color rosado y sus pestañas eran muy espesas y de un color negro muy fuerte. Me gustaba mucho cuando se reía, eran como cascabeles inundando la habitación y le había cogido tanto cariño, que seguramente mi tía y mi tío tendrían que acostumbrarse a verme en su casa al menos dos veces a la semana. Muchas veces me quedaba de 'niñera' cuidándolo, y no me daba ningún tipo de problemas. Y sí, esta era una de esas veces que me había quedado de niñera. Por fin había acabado de doblar la rana, y Edward se acercó para ver que tal había quedado.

-Teta, las haces genial las ranitas, cada vez te salen mejor. – sonrió – Muchas gracias por hacerla para mí – Se colgó de mi cuello y me dio un beso en la mejilla – Eres la mejor prima del mundo.

-Jaja venga va, pinta la del color que quieras. – Cogió sus rotuladores y comenzó a darle color a aquella rana blanca. En eso sonó en timbre y el paró de pintar y me miró sonriente. Siempre hacíamos carreras para ver quién llegaba antes para abrir la puerta – Vale, preparados, listos ¡YA! – Los dos echamos a correr y no se como, pero el logró llegar antes que yo.

-Jajaja te he ganado otra vez – Y me sacó la lengua.

-Ya te ganaré alguna vez – dije mientras abría la puerta. Esperaba que fuera la señora que venía a limpiar los jueves, que solía llegar sobre estas horas. Pero me equivoqué, delante mía no estaba la señora que vestía con un vestido a rayas, estaba el chico más hermoso del planeta, mirándome con sus ojos color miel y sonriendo abiertamente.

-¡Justin! – Sonreí y me abalancé sobre él.

 

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¡Hola Chicas!

Os voy a decir algo... He llorado con vuestros comentarios, pero de felicidad :) Muchas gracias por hacerme sentir bien, y hacerme ver la realidad de porque hago esto. Lo hago porque amo a Justin y amo escribir, os agradezco por recordarme porque empecé a hacer la novela y me alegra tener  lectoras tan fieles y buenas como vosotras. Espero que os guste el capitulo y subiré más el miércoles :)

Os quiero mucho, gracias de nuevo (L) un beso enorme, cuidense.


ToxicCorazón

Capitulo 16 - La playa

Anteriormente...


-Todos la queremos de vuelta – Jason bajó la cabeza – parece que sin ella no está el equilibrio que se necesita...

-Te creo – dije, sabiendo que el equilibrio en mi cuerpo estaba muy desigualado. – Desearía que ya estuviera aquí. – Después entramos a clase, yo entré en la mía y ni Drake ni Angela entraron durante las dos horas de clase. Verónica me miraba, decía algo en voz baja, que jamás lograba a entender y se giraba, una y otra vez. Cuando acabaron las clases salí el primero de todos, dejando a todos con la boca abierta ante mi repentina prisa. Lógico, nadie aquí sabía que yo la amaba. Y ahora ella, cuando despertara, tampoco lo sabría.


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Entré en mi casa, por más que lo deseaba, hoy no me tocaba estar con ella en el hospital. Cada día iría alguien a quedarse a dormir con ella, asegurando se de que todo esté bien. Hice las tareas en un intento de distraerme, me sirvió, pero nada más cerrar el libro se acabó la distracción. No quería ver la tele, porque no me serviría de nada, así que subí a mi cuarto para ordenarlo un poco, y cuando entré dije 'Aquí si que hay para distraerse' Estaba echa un desastre. Estuve al menos dos horas solo ordenándola, estaba seguro de que mi madre se sorprendería mucho al ver el orden que había ahora en mi habitación. Miré el piano, una y otra vez, recordando lo que había ocurrido ayer, y lo mucho que había cambiado mi estado de ánimo en unas solas horas. Lo miré, otra vez, otra vez, una última vez, y me levanté de la cama para sentarme en la banqueta.

 

Quería componer algo, solo para desahogarme. Pensé en hacer primero la música, y después pensaría en la letra. Comencé a tocar algunas notas, y poco a poco, las fui apuntando en una libreta, formando una hermosa melodía, solo pensada para ella. No me di cuenta de la hora que era hasta que mi madre me llamó para cenar, eran las once menos cuarto de la noche. Bajé a cenar, mi madre y yo comíamos en silencio. Ella le quería a (tn) como a una hija, y esto no le estaba sentando nada bien. Por lo visto, este tiempo que yo había estado arriba, había llorado, porque sus ojos estaban algo rojos y sus mejillas rojas por el roce de las servilletas para secarse las lagrimas. Me dejé medio plato intacto, y me pregunté una cosa, ¿y mi padre?

-Mamá, ¿donde está mi padre? – pregunté cuando ya había metido el plato y el vaso en el lavavajillas.

-Está en casa de... de (tn). Es que, su padre está muy mal, y necesitaba el apoyo de alguien, tu padre se ha quedado para animarle, y hacerle compañía.

-¿Pero y Jason?

-Se pasa el día encerrado en el cuarto de (tn) por lo que he oído. Llegó del instituto, y solo salió para cenar, y después meterse de nuevo. Angela está ahora con ella en el hospital. – no parecía nada cómoda cuando pronunciaba la palabra hospital, y tampoco cuando pronunciaba su nombre.

-Ah vale, bueno yo me voy a dormir, si no mañana no me levantaré para el colegio... – Le di un beso en la mejilla y le abracé, entonces noté como empezaba a llorar mi madre – Mamá deberías estar tranquila, vaya ejemplo me estás dando a mí – los dos reímos una fracción de segundo – Te quiero, duerme bien. – Subí los diez escalones para llegar a mi cuarto y cerré la puerta lentamente. Había acabado la melodía de la canción, ahora solo me quedaba acabar la letra. La haría mañana después del colegio. Era agradable estar en mi cuarto, ordenado a decir verdad... Me tiré en la cama, cuando ya me había cambiado a mi pijama, cerré los ojos y susurré 'Traémela de vuelta, por favor' y después de unas horas, dando vueltas sin parar intentando conciliar el sueño, al fin, lo conseguí.

 

Me desperté a las ocho, según marcaba el reloj. Me tocaba levantarme para ducharme e ir al colegio. Me metí sin muchas ganas en la ducha, y luego me vestí con unos vaqueros negros largos, una camisa negra y roja a cuadros y unas supras color rojo como la camisa. Bajé a desayunar y mi madre me había dejado todo preparado y una nota donde decía que se había tenido que ir pronto por el trabajo. Ella trabajaba en una tienda de zapatos, por eso tenía tantas zapatillas, cosa a favor porque me volvían loco.

 

Cogí mi coche para llegar al colegio, y ya ahí entré a clase. Llegaba tarde de nuevo, pero solo por una par de minutos. Me senté al final de la clase, donde estaban Angela y Drake esta vez. No presté atención a la clase, solo quería que pasara en tiempo rápido. Al salir le pregunté a Angela que tal había estado (tn)

-Pues el ritmo de su corazón va bien, no va ni más rápido de lo que debería mi más lento, está bien de momento... Jason me ha dicho que si quieres ir tu a pasar la noche hoy, porque el se tiene que ir con Isabel, que quiere ayudarle un poco y distraerse un poco.

-Mejor, que yo quiero estar con ella. – El resto del día se me pasaba lentamente porque deseaba ya que llegara la tarde para poder estar con (tn). Salí igual de apresurado que ayer, y me metí rápidamente en mi coche. Llegué al hospital y encontré la habitación de (TN) sin problemas, rápidamente me metí en ella, sentándome en el lugar de la última vez.

 

Llevaba una bolsa con ropa de recambio para mañana, pero con suerte, mañana era sábado, así podría estar bastante tiempo con ella, y no me tocaría ir al colegio, que no me gustaba nada. Me quedé mirándola, estaba igual que la última vez, no habían cambios, pero eso me gustaba, prefería que no hubieran cambios a peor y que se quedara igual . No como la noche anterior, me quedé dormido con facilidad, solo con estar a su lado me sentía mucho mejor.

 

Cuando me desperté el reloj marcaba las once. Me estiré y me duché al igual que el otro día. Cogí mi móvil y me metí en internet, estaba sentado en el borde de la cama, girándome a ver a (tn) cada dos minutos. Entonces me giré y escuché como un pitido más agudo que le anterior, volvió a sonar, y me levanté rápidamente para llamar a un doctor. Entró rápidamente y yo esperé afuera sentado. Cuando salieron y me dijeron la noticia, me puse tan feliz.

-Bueno, hemos chequeado su pulso y ha subido, es decir, que está mejorando. Creíamos que tardaría más, pero por lo visto despertara antes, pero no tenemos fecha fijada.

-Muchas gracias doctor – se formó una sonrisa en mi cara. Cuando entré en su habitación me fijé que en la máquina se mostraba ahora un pulso más rítmico. Estaba feliz de estar ahí con ella, a pesar del estado en el que estaba ella, era mucho mejor que estar sola. En mi bolsa donde había traído mi ropa tenía una libreta con un bolígrafo. Los saqué de la bolsa y me senté en el borde del sofá-cama, dejando rienda suelta a mi imaginación.

 

Quería hacer la letra para que acompañara a la melodía que había escrito con el piano. Hacía mucho tiempo que no componía la letra de una canción, por lo cual me costó un poco hacer el principio de la canción, pero después no me costó nada, mirándola tumbada y con todos los cables, no se como pero me inspiraba. Estuve bastante tiempo, al igual que con el piano, perdía la noción del tiempo y me entretenía mucho.

 

La acabé.

 

Me di cuenta, al mirar la hora del reloj, que la llevaba dos horas ahí junto a ella, simplemente amándola aunque ella no fuera consciente. Eran ya las diez de la noche y a decir verdad estaba bastante cansado, por lo cual decidí coger mi pijama y acostarme ya para dormir. Ya le había mandado un mensaje a mi madre avisándole que me quedaría en el hospital a dormir y que no volvería a casa hasta al menos la hora de comer, porque seguramente después vendría Jason a quedarse con ella me parece.

 

Tenía algo de ganas de probar como quedaban la melodía y la letra juntas, estaba emocionado. Me tumbé con las manos detrás la nuca y mirando al techo, imaginando como sería cuando despertara, como se comportaría y como me miraría, si alguna vez estaríamos juntos de nuevo. Yo le rezaba a dios que fuera así, porque de verdad deseaba volver a estar con ella, con la mujer de mis sueños, aunque técnicamente no fuera mujer todavía, pero lo sería, y una buena. Poco a poco fui cerrando los ojos, dejando que el sueño me dejara llevar. Me quedé dormido y tuve uno de esos sueños que me encantaba tener, y sí, era porque (tn) salía en el sueño, estaba en una playa, no era en la que le había pedido que fuera mi novia, en otra distinta donde yo solía ir con mis abuelos. Entonces me di cuenta de una cosa, todo había comenzado antes de lo que pensaba.

 

En el sueño, yo era un niño de unos seis años, estaba jugando en el jardín de mis abuelos y mis padres me dijeron que nos íbamos a ir a la playa y que preparara mis cosas para irnos pronto. Jugaba en el mar, chapoteando el agua con las manos y riendo porque mi padre me estaba mojando todo el cabello. Entonces, llegó una familia más a aquella playa que de normal estaba vacía. La formaba una mujer bastante más mayor que mi madre, ya que ella me había tenido a mi mucho más joven, después estaba un hombre mayor, también un tanto más mayor que mi padre, y por último, pero la mejor parte de aquella visita, una preciosa niña de unos cuatro años, con cabellos ondulados hasta los hombros y unos ojos hipnotizan tes, del color del caramelo que me miraban fijamente. Me hizo tanta gracia aquella chiquilla, que salí casi corriendo del agua para hablar con ella.

-¡Hola! – Ella me miró y sonrió, vaya sonrisa la suya – ¿Qué tal? – ella rió – ¿Que pasa?

-Jaja nada, estoy bien, ¿tu como estás? – A pesar de tener cuatro años, la niña hablaba con tanta claridad, que si su voz sonara diferente parecería una chica mayor. De pronto vi como su padre saludaba feliz al mío, se acercaron a mi madre y mi padre y comenzaron a hablar. – No sabía que mis padres conocían a los tuyos jaja, me dijeron que veníamos a jugar a la playa.

-Sí, a mi también – sonreí. Parecía un pequeño ángel echo para mí – ¿Cómo te llamas?

-(tn), ¿y tú?

-Yo soy Justin – sonreímos juntos. En tan solo unos minutos, parecíamos mejores amigos y jugábamos sin pausa. Al final de día, nos teníamos que ir cada a uno a nuestra casa. Para despedirme de ella, sin darme cuenta si quiera, me acerqué y le di un pequeño beso en la boca. Ella se sonrojó y me dio un beso en la mejillas. Y yo, con mi mente de un niño de seis años, pensé 'Serás mi novia'

 

Me desperté un poco agitado, ya había amanecido y eran las nueve de la mañana. Vaya sueño... Me giré a ver a (tn), estaba igual que antes, solo que ahora yo le veía de una forma mucho diferente a antes. Con ella había sido mi primer beso, y yo ni siquiera me acordaba de nada, pero ahora que lo hacía, estaba feliz, más feliz que antes. Pensar que desde el principio, supe que era para mí, aunque lo que más gracia me ha echo del sueño, es cuando decía que sería mi novia, extraño, tan pequeño y ya pensando en eso.

 

Reí al pensar eso.

 

Me levanté todavía con aquel sueño en la cabeza, y me metí en la ducha, pensando que eso que yo acababa de descubrir no se lo podría contar cuando despertara porque pensaría que estoy loco, y se alejaría de mí para el resto de mi vida, y eso, no podía permitir que ocurriera. Salí de la ducha, y me vestí con una camiseta celeste con cuadrados negros en ella, y unos vaqueros hasta la rodilla de color vaquero y zapatillas negras. Me senté de nuevo, y revisé la libreta donde tenía la canción escrita, revisando que encajaran bien las palabras, cuando acabé de hacer esto, me levanté para comprar algo de desayunar. Encontré una cafetería justo a la salida del hospital, por lo cual me metí en ella para tomarme un café y algún bocadillo.

 

Me senté a la barra y me trajeron el café y el bocadillo, cuando me acabé el bocadillo y me quedaba un sorbo de café, me levanté rápido y le pagué al chico que trabajaba en el bar. No podía creer lo que veía, corrí hacía ahí y aquel hombre, que estaba pegando a mi madre sabía perfectamente quien era.

 

Julio, un hombre que conocí hace un par de años, cuando mi madre trabajaba de camarera en el bar de al lado de mi antigua casa. Amenazó a mi madre, y por eso, mi padre plantó una orden de alejamiento, hasta entonces la ha estado cumpliendo, pero ahora no parecía decidido a hacerlo. El quería ser el amante de mi madre, decía que era la mujer más bella que había visto en su vida, y que quería hacerla suya cada noche que no estuviera mi padre cerca de casa. Asqueroso, patéticamente asqueroso. Cogí al hombre del brazo bruscamente separándole de mi madre, toda la rabia me consumía y no podía controlarme. Me eché sobre el y comencé a golpearle con toda la fuerza que podía, siendo incapaz de controlar el odio que corría por mis venas, sin pausa, golpeándolo con todas mis fuerzas, hasta que la voz de mi madre hizo que parara.

-Justin por favor, lo harás peor. – Parecía tan asustada, que me levanté de golpe mientras que a el le costó mucho más ponerse en pie.

-No te vuelvas a acercar a mi madre, si no te juro que esto que te he echo no será en nada en comparación con lo que te pasará. – El atemorizado se fue, antes se giró a verme.

-Has crecido. – Y se fue. No me había dado cuenta, del estirón que había pegado esta último mes, había estado tan concentrado en conquistar a (tn) que me cegué del resto. Fui a mi madre y le di un abrazo, ella comenzó a llorar sobre mi hombro y entonces le llevé a la habitación donde (tn) estaba ingresada.

-¿Está mejorando? – dijo cuando nos sentamos en el sofá.

-Algo sí, han dicho los médicos que sus latidos van un poco más rápidos por lo cual se despertará un poco antes de lo que pensaban.

-Ah, eso es una buena noticia – Sonrió, a pesar de que la alegría no llegaba hasta sus ojos, ella sufría también.

-Mamá, no hace falta que disimules aquí, no sabes las lagrimas que han caído de mis ojos desde que está aquí metida... – Mi madre se giró, en su mirada se expresaba orgullo y ella me abrazó con fuerza. Pronto, las lagrimas comenzaron a salir.

-Cariño, alguna vez todo volverá a ser como antes o parecido. Pero ella te recordará, de verdad te lo digo, esto es un pequeño bache en vuestra vida... – Y me di cuenta de que era cierto, todo esto era un pequeño bache a los que nos esperaba, yo solo deseaba que aquellos baches los pasáramos nosotros dos juntos, y unidos... Quería que todo se pasara pronto y que por lo menos, despertara, para verla de forma diferente a tumbada en la cama.


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¡Hola!¿Qué tal están? Espero que genial (L)

Las cosas se están poniendo interesantes verdad... Bueno, como habreís notado, he cambiado el horario, ahora subiré seguro los lunes y miércoles y a veces los sábados, pero no muchas...


Tengo ahora mucho más colegio, y aunque si que me puedo conectar para votar vuestras novelas no puedo escribir todos los días, entonces no subiré tanto.


Espero que os haya gustado el capitulo :) Un beso enorme, cuidaros mucho, os quiero!


Toxic Corazón

Capitulo 15 - No sabrá que la amo.

Anteriormente...


-Yo creí que los ángeles tocaban las arpas, por lo visto este ángel toca el piano. – reí ante el comentario – en cambio, este demonio – se señaló – también toca el piano... ¿Has visto? Los ángeles y los demonios son compatibles – los dos nos reimos

-Jaja no soy tan buena, y tú no eres tan malo, tú eres para mí, mi ángel privado – reí bajando la mirada – te amo, ¿lo sabias, cierto?

-Puede que sí, pero me encanta que lo digas la verdad – me cogió de la barbilla y me dio un lento beso. Ahora por decirme esto, se iba a cansar de que le dijera cuanto le amo.


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Mi padre me llamó cuando Justin se fue a ducharse, me iba a quedar en su casa a dormir. Pattie ya había llegado y estaba haciendo la cena.

-¡Papá! Cuánto tiempo sin hablar – exclamé alegre.

-Sí, mucho cariño. Mañana llegaremos Jeremy y yo sobre las doce, ¿estarás libre para venir?

-Emm me parece que sí, además, también quiere ir Justin, estoy segura – Justo el había salido de la ducha con solo una toalla tapándole el cuerpo, me lanzó una mirada coqueta y bajé la mirada – si, vendrá... – dije pausadamente.

-¿Que tal te llevas con él ahora? – reí ante aquella pregunta – ¿que pasa?

-Papá, tengo novio.

-¿Sí? ¿Quién es? Espero que te trate bien...

-¿Si te digo que es el hijo de tu mejor amigo?

-No podría ser, porque mi mejor amigo es Jeremy y su hijo es Justin, y tu con Justin no... – pausó – ¿Es el tu novio?

-Si papá, Justin es mi novio – el sonrió ante aquella idea.

-¡Me alegro! Lo ves, sabía que cuando decías lo borde que era estabas exagerando, como cuando escribiste esa canción que nunca llegaste a terminar para el, que pasabas horas en el piano buscando la melodía perfecta...

-Papá... – dije entre dientes – Justin está delante...

-¡Ah perdón! Jaja me imagino lo roja que debes estar.

-¡Lo está! – gritó Justin que había oído esa parte de la conversación.

-Gracias Justin... Entonces, ¿vendrás a las doce?

-Sí, tengo ganas de verte pequeña, y a tu hermano... ¿que tal está?

-Jaja ya te contará, tiene alguna sorpresita también – reí – me tengo que ir, te quiero mucho, nos vemos mañana. – el se despidió y colgué. Al alzar la mirada me encontré con la curiosa mirada de Justin. Estaba vestido, y Pattie estaba llamándonos para bajar a cenar. Después de cenar vimos una película de drama, no se como, pero Justin lloró junto a mí, aunque después lo negaba. Los dos nos quedamos dormidos abrazados, no habíamos dormido mucho estos días, así que quedamos rendidos.

 

Al día siguiente me levanté un poco antes que Justin. Me vestí rápidamente, pero cuando me giré el estaba mirándome directamente de arriba a abajo. Llevaba un vestido negro con un pequeño lazo rojo en la cintura. Unos tacones rojos no muy altos y en el pelo una coleta alta.

-Que vistas más buenas para despertarse – se relamió los labios – tal vez, esos labios tan bonitos podrían darme un beso...

-Claro que sí – me acerqué a la cama y cuando me acercaba a darle el beso, puso su brazo detrás de mi cuello rodeándolo y atrayéndome a él, haciendo que cayera sobre el – Que yo sepa, un beso no incluye esto – reí – está loco.

-Lo sé – me dio un montón de besos por toda la cara y yo no paraba de reír – quiero estar así contigo para siempre.

-Yo también quiero que sea así – pero para entonces, no sabía lo que me esperaba... Bajamos a desayunar riendo y cogidos de la mano, solo con estar con el estaba feliz. Después salimos a dar un pequeño paseo, porque todavía eran las once de la mañana.

 

Cruzando la calle, ese fue el momento que me arruinó todo, me borró la memoria, me alejó de Justin... El coche se había salido del carril e iba contra dirección, antes de que me diera cuenta, estaba tirada en el suelo, inconsciente, Justin llorando a mi lado, y yo perdiendo todo lo que formaba mi vida, mis recuerdos junto a el...

 

Narra Justin:

 

Lloraba, casi no podía hablar claramente. La gente nos había rodeado y su cabeza sangraba sin pausa. Llamaron a la ambulancia que llegó bastante rápido. Me metí en la ambulancia con ella. Le pusieron un collarín y una máscara respiratoria, yo estaba horrorizado. La metieron en urgencias y me quedé en la sala de afuera, esperando, esperando, esperando...

 

Le mandé un mensaje a mi madre contándole lo que había pasado, sabía que si la llamaba comenzaría a llorar. No quería que le pasará nada, prefería que me pasara a mi antes que ella. La persona que más amo, y he amado en toda mi vida estaba ahí dentro, con su vida colgando de un hilo demasiado frágil. Deseaba que saliera algún doctor para decirme que pasaba, que iba a estar bien, que volvería a tenerla en mis brazos, que volvería a besar sus labios, que volvería a verla sonrojarse cuando le decía un complemento... La necesitaba, la quería tener junto a mi de nuevo.

 

Eran las doce y media, y llegó el padre de (tn) apresurado y con lagrimas en los ojos. Vino corriendo hacia mí para preguntarme que había ocurrido.

-Íbamos caminando, porque dentro de poco iríamos a veros en el aeropuerto. Un coche se salió del carril, e iba contra dirección, la atropelló y huyó, no me dio tiempo siquiera a ver la matrícula. Ella sangraba sin parar y llamaron a la ambulancia... – Me limpié las lagrimas de los ojos – Deseo volver el tiempo atrás para cambiar esto...

-Justin, no puedes hacer nada, no fue tu culpa eso está claro – me dio unas palmadas sobre el hombro – estas cosas pasan. – Nos sentamos a esperar que alguien saliera. Llegó Jason apurado, no feliz tampoco. Le contamos todo y el se sentó a mi lado. Puse mi cabeza entre mis manos, las lagrimas salían solas, y más no tenía ganas de controlarlas. Jason lloraba sin temor, me miraba e intentaba desviar la mirada para darme ánimos. Estuvimos tanto tiempo ahí sentados sin saber nada, perdí la noción del tiempo, aunque cada segundo, cada minuto, cada hora, me preguntaba y me mataba por dentro: ¿Que habría pasado si...?

 

Tenerla junto a mi, era lo único que necesitaba para volver a ser feliz, incluso eso me lo quitan. Mi madre y Angela llegaron también, mi madre lloraba más discretamente y mi padre intentaba darla ánimos a el padre de (tn) que lloraba sin pausa. Angela lloraba desconsoladamente, apoyada contra el hombro de Jason, que intentaba como todos calmarla, pero ella estaba peor aun que el propio padre. Salió un médico, al principio de ignoramos pensando que el haría lo mismo

-¿Familiares de (tn)? – nos levantamos todos – Está bien – un poco de tensión desapareció – pero está en coma. -Está estable, y despertará en unos meses suponemos... – pausó – esto no va a ser tan agradable noticia, con el golpe, la pérdida de sangre... A sufrido una fuerte contusión, y a perdido la memoria... – ¡No! Me negaba a que fuera verdad, no podía olvidar todos los momentos juntos, sus momentos más felices... No... – La recuperará poco a poco, pero tardará unos años, eso está seguro. Siento tener que informarles esto – Se retiró en silencio. -Angela y yo, casi caímos derrumbados sobre las butacas. Yo miraba a la nada. Todo, lo había olvidado, lo recuperaría, pero tal vez fuera tarde, tal vez se enamorara de otro...

-Todo... No se acordará de mí, seré una extraña para ella, mi mejor amiga, mi casi hermana, aquella que conozco desde antes de que naciera, me miraría con ojos ajenos, lejanos... – susurraba Angela, con la mirada gacha y las lagrimas saliendo de los ojos – Devolvérmela por favor... – miró hacia arriba, supuse que era creyente, al igual que yo. Pero, era lo que ella había dicho que me había causado un efecto desagradable dentro de mí. Sus preciosos ojos me mirarían como si fuera un extraño, lejanos a mi corazón...

 

Sus labios no podrían sonreír por mí, porque no me recordaría... La amaba, la amo. Nos dejaron entrar a verla, uno por uno. Su cabeza estaba vendada, sus labios blancos, sin color, y millones de cables atados a ella, con una máquina que marcaba el ritmo de su corazón. El único movimiento que me hacía creer que estaba viva, era el de su pecho subiendo y bajando al respirar. Todos habían entrado ya a verla, yo era el último. Yo era el que se quedaba a dormir con ella, no quería dejarle sola. Había tenido una pequeña discusión por así llamarla con su padre, porque el deseaba quedarse, pero al final le convencí, porque estaría cansado por el viaje.

 

Me senté en el pequeño sofá-cama que había al lado de su camilla, contemplándola. Otra vez, las traicioneras lagrimas salieron de mis ojos, nublando me de nuevo la vista. Frustrado me sequé los ojos, quería poder mirarla claramente, no a través de la pantalla que formaba mis lagrimas, pero me era imposible, salían una y otra vez. Cogí su mano, y no estaba tan caliente como solía estarlo. La estuve sujetando mucho tiempo, y para cuando la solté ya estaba un poco más caliente. Quería volver a escucharle decir que me ama...

-Te amo, deseo volver a escuchar tu voz y ver tus ojos. Ver tus mejillas sonrojarse cuando te pones nerviosa – reí – enfadarte cuando te tiro a la piscina. Te necesito a ti, despierta pronto por favor, si no, viviré el resto de mi vida en la penumbra, porque tu ya no estarás para iluminarme el camino correcto. – y rompí a llorar sobre la cama, quedándome poco a poco dormido, todavía, cogiéndola de la mano...

 

Me desperté en la misma posición con la que me había quedado dormido. Me estiré y cogí la ropa que mi madre me había traído. Por suerte, en la habitación había un baño, y dentro una ducha bastante grande. Me metí dejando que el agua tibia cayera por toda mi piel, relajándome un poco pero jamás lo suficiente. Me vestí y cepillé un poco el pelo, dejando que se secara el solo, me sorprendí bastante al ver que no tenía más ojeras de las que tenía ayer, a pesar de que casi no había dormido esa noche, estaba perfectamente, no me notaba cansado. Solo, que no tenía ganas de hacer nada, sentarme y no hacer nada, eso era lo que quería hacer.

 

Estuve mucho tiempo sentado en la cama recordando los días que me había peleado con ella, en el colegio, lo mal que lo trataba, y lo mal que me sentaba quererla tanto. Jamás había querido tanto a una chica, y esta se me había resistido tanto al comienzo del curso que incluso me dolió.

 

FlashBack:

 

Me levanté temprano para ir al colegio, pero no lo bastante como para llegar a hora. Me había mudado a principios de verano y me tocaba empezar en un nuevo lugar, nueva gente, pero yo era el mismo, daba igual donde estaba. Me vestí con unos vaqueros negros que me llegaban hasta la mitad de la rodilla, y una camiseta negra con unos auriculares amarillos dibujados en ella. Mis supras amarillas y una gorra. Me molestó bastante cuando llegué al instituto y ponía una señal de prohibido gorras, la ignoré por completo. Llegaba diez minutos tarde, pero me daba igual.

-Tu debes se Justin Bieber – dijo el profesor, asentí – primer día y llegas tarde, tu fama es cierta.

-Si, ¿donde está mi clase?

-Al fondo, a la derecha – Seguí las indicaciones. Cuando entré todas las miradas me observaban curiosas, creo que todos miraban menos una persona. Tenía el pelo largo y ondulado, de un color castaño claro. Sus ojos eran marrones claros, parecían de el color de la miel, claro que no los veía bien porque estaban observando una libreta que tenía sobre la mesa, ignorando mi presencia. Eso ya me comenzó a molestar.

-Llegas tarde

-Lo sé, me he quedado dormido – Miré a todos los que me estudiaban con la mirada – Soy Justin Bieber, el nuevo por lo visto... – Se escucharon murmullos, vaya, no llevaba ni cinco minutos aquí y ya tenía mala fama. Vi a uno de los chicos interesarse más que antes. Estaba en la misma mesa que la chica que me ignoraba, y entre ellos había una mesa libre, la única libre para ser concretos. El se acercó a la chica esta y le susurró algo, que hizo que ella levantara la mirada. Sus ojos se encontraron con los míos y una sonrisa se formo es su rostro, era mucho más hermosa de lo que pensaba.

-Vale, siéntate al lado de (tn) y de Drake – Supuse que la chica se llamaba (tn), entonces fui a sentarme donde el profesor me había indicado. Estaban en la última fila de la clase, al menos así no notaría todas las miradas clavadas en mi espalda. Nada más sentarme el chico se acercó a mi, pero (tn) no se movió para nada, seguía tomando notas, de nada, porque no estaban explicando nada. Entonces comprendí porque estaba escribiendo eso, vi como doblaba el papel y lo tiraba dentro de la mochila de la chica que había enfrente. Tosió y entonces esta se giró a coger la nota de la mochila. Bajo la mesa la leyó y poco después la contestó, tirándola a una lado de la mochila, donde (tn) estiró la pierna y lo cogió sin problemas. Se giró a mirarme

-No digas nada por favor – rió – Me llamo (tn), y tu eres... ¿Justin?

-Bieber, si, ese soy. ¿Que hacéis?

-Es que es muy aburrida esta clase... ¿Cuántos años tienes?

-Dieciséis, tu quince, ¿verdad?

-Jaja no – negó con la cabeza – voy a cumplir catorce en unas semanas. – La verdad, me había parecido una chica de quince.

-¿Y cómo...? – ¿cómo tenía trece años casi catorce, y estaba en tercero de la eso?

-He saltado un curso, Angela, la chica de delante, también – la señaló – digamos que, queremos acabar pronto – rió. En el colegio al que me habían apuntado llegaba hasta cuarto de la eso, luego me cambiarían a otro. Yo había repetido, me tocaría estar en realidad en cuarto de la eso, sería mi último año. Pero no, ahora tenía que estar dos años en este colegio.

-Eres muy hermosa – no me di cuenta de lo que había dicho hasta que sus mejillas se sonrojaron, desde entonces me encantó cuando hacía eso. Había estado pensando en voz alta – Perdón si te ha molestado...

-No pasa nada, tu también lo eres – A partir de ahí, lo intenté, intenté conquistarla pero no valía de nada, siempre me decía que yo no era su tipo, hasta que al final, incluso me caía mal solo por no poderla tenerla para mí...

 

Reí al recordar lo mucho que me había molestado eso. Este era nuestro último año en la escuela, con tan solo unos tres meses para acabar, hacía dos años de aquella conversación, y todavía la recordaba a la perfección.

 

Ella dentro de poco cumpliría sus dieciséis, y yo ya tenía mi dieciocho pero seguía tan o más hermosa como lo había echo dos años atrás. (por cierto, he cambiado, en lugar de tener 17 tendrás dieciséis dentro de poco, es que si no no me encajan las edades, vale ahora volvemos a la novela) Me mandó un mensaje mi madre, avisándome que debía ir al colegio a pesar de que no quería, y que su padre vendría a estar con ella. Me molestó mucho tener que ir al colegio, no tenía nada de ganas.

 

Lleguó a la hora del recreo, estaban Jason, Drake y Angela sentados en la mesa de siempre, me senté con ellos. Angela, había intentado taparse las ojeras con maquillaje pero yo lograba verlas, y sus ojos estaban todavía un poco rojos. Se acercó Verónica de risitas y se dirijo hacia Angela, entonces supe que nada bueno iba a pasar.

-Ay pobre Angela, que su querida amiga (tn) le ha abandonado, ¿Que le ha pasado? ¿Está malita? – Por lo visto, ella no sabía nada del accidente.

-No imbécil... – dijo Angela frustrada, bajando la mirada e intentando controlarse

-Ah bueno, te abandona aquí con esta gente y... – Verónica no acabó de hablar porque Angela ya estaba encima de ella tirándola de los pelos. Todos nos levantamos rápidamente y la separamos como pudimos, pero Verónica ya llevaba todo el pelo desastrado y lloraba del dolor.

-¡Soltarme! ¡Quiero matarla! – Angela intentaba zafarse de nuestros brazos pero no podía – Zorra, ¿acaso no te has enterado? ¡Está en coma! Te voy a matar, eres una... – Se paró y cayó al suelo llorando. Drake se sentó a su lado poniendo su brazo por encima de sus hombros y acariciándole el cabello. – Quiero que vuelva... – Decía entrecortada mente. Tuve que desviar la mirada, pero aquellas traicioneras lagrimas ya habían salido. Tardó varios minutos en calmarse y se fue con Drake para secarse las lagrimas. Jason y yo nos quedamos sentados en el banco en silencio.

-Todos la queremos de vuelta – Jason bajó la cabeza – parece que sin ella no está el equilibrio que se necesita...

-Te creo – dije, sabiendo que el equilibrio en mi cuerpo estaba muy desigualado. – Desearía que ya estuviera aquí. – Después entramos a clase, yo entré en la mía y ni Drake ni Angela entraron durante las dos horas de clase. Verónica me miraba, decía algo en voz baja, que jamás lograba a entender y se giraba, una y otra vez. Cuando acabaron las clases salí el primero de todos, dejando a todos con la boca abierta ante mi repentina prisa. Lógico, nadie aquí sabía que yo la amaba. Y ahora ella, cuando despertara, tampoco lo sabría.

 

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¡Hola!

Quería deciros que gracias por los votos, pero que estoy un poco trsite porque han bajado los votos y los comentarios... ¿Porque? ¿Ya no hos gusta tanto la novela? Por favor, si no hos está gustando decirme lo que pasa.

Vaya, cuántos accidentes en la novela... Pobre Justin, ha perdido lo que más amaba... ¿Aguantará su amor hacia (tn) hasta que se despierte?

Espero que os haya gustado el capi. Un beso enorme os quiero mucho (L) cuidaros :)


ToxicCorazón

Capitulo 14 - Confesiones...

Anteriormente...



-Créeme, incluso si no me coqueteas me tienes agarrado a ti. Aunque ya sabes, que si me coqueteas no me molestará nada – La cogí de la cintura y la acerqué a mi.

-Gracias por la información, hermoso. – Se mordió el labio inferior y me miró pícara mente a los ojos, logrando que me pusiera algo nervioso a decir verdad. Subió su mano a mi cuello y se comenzó a acercar a mi. Me acariciaba el pelo que me llegaba hasta el cuello y eso me estaba haciendo enloquecer, de nuevo. Entreabrió sus labios y cerró los ojos, no se porqué, me parecía de pronto que el mundo iba mucho más lento. Juntó sus labios a los míos, haciendo que todas las mariposas que creí que nunca estarían dentro de mí aparecieran. Ella hacía que todo lo que pensé que no podía sentir, naciera dentro de mi. Era como volver a vivir, como una resurrección. Ella era mi cura a todo lo que pasé.


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Sabía que más pronto, o más tarde me iba a tocar decirle toda la verdad. Ella me había echo tantas veces la pregunta de porque me comportaba de la manera que lo hacía, porque me metía en tantas peleas, porque actuaba a la defensiva. Se había despedido de mi hace unos cinco minutos. Ya eran las diez y media de la noche, y tenía que irse a su casa a dormir. Había entrado una enfermera mayor bastante simpática. Me cambió el gotero y me deseó buenas noches. Me recosté un poco en la cama. Mi madre se había quedado ahí a dormir, la verdad, me parecía una tontería, pero me dijo que el sofá cama era muy cómodo. Suspiré y quedé profundamente dormido

 

Cuando me desperté, (tn) ya estaba ahí. Tenía los auriculares de música puestos y miraba a través de la pequeña ventana del hospital. Me destapé y me di cuenta de que solo llevaba unos boxers. No importa, fue lo primero que pensé. Me levanté de la cama sin problemas, apoyando todo mi peso en el brazo izquierdo, ya que en el derecho tenía el disparo cubierto todavía por un pequeño vendaje. Me puse detrás de (tn) y le cogí de la cintura. Ella se sobresaltó un poco y se quitó los auriculares.

-Hola cariño – le di un pequeño beso en la frente – Si que estás tú aquí pronto.

-No es tan pronto en realidad – miré el reloj – ¿has visto?

-No suelo despertarme tan tarde. – Era la una y media – ¿Me puedo ir ya de aquí?

-Si – Me entregó un papel – Aquí está la autorización para que salgas de aquí.

-Bien – le acerqué más a mí – Así puedo pasar el resto del día contigo.

-Eso suena bien. – Sonrió y me dio un pico – Mi padre vuelve mañana... Todavía no sabe nada de que estamos saliendo – rió. Pues se lo diremos juntos. – Le tomé de la mano – me visto y vamos.

-Sí por favor, no me gustaría que te vieran así – Se giró de nuevo hacía la ventana.

-¿Estás celosa? – Ella se giró sorprendida

-¡No! Que va, claro que no. – Bajó la mirada.

-¡Estás celosa! – Me reí y me lancé hacia su cuello, depositando cortos besos en este – No tienes porque, ellas jamás tendrán la atención que te dirijo a ti.

-Pues me alegro – sonrió aliviada. Vaya tontería, ni yo mismo me creo capaz de poder fijarme en otra chica que no sea ella. La respeto demasiado. Además, de que la amo. Encima de la silla habían unos vaqueros negros y una camiseta roja. Mis zapatillas favoritas rojas ferrari también estaban ahí – Espero que te guste la ropa, me ha toado ir a tu casa a cogerte algo de ropa. Pattie no sabía que elegir.

-Si claro, me encanta. Además, estas son mis zapatillas favoritas. – Me puse los vaqueros y las zapatillas. Mi camiseta y cogí a (tn) de la mano – ¿Me tengo que peinar? – Alzó su mano a mi cabello y me lo removió un poco

-Ya está, perfecto. – salimos del hospital y fuimos andando hasta la casa de (tn) que no quedaba muy lejos. Entramos dentro y nos encontramos a Jason abrazado de alguien.

-¡Hola! – dijo (tn) antes de que ellos se giraran. – ¿Eres Isabel?

-Sí, esa soy. – Se giró y le dio dos besos a (tn). Tenía el cabello largo y ondulado, de color negro como el carbón. Ojos bastante oscuros, se diría que un marrón chocolate intenso. Era un poco más bajita que (tn) y sonreía feliz. – -Encantada – se dieron dos besos y me saludó con la mano.

-Ah perdón, el es mi novio Justin – Dijo (tn), me miró dando a entender que debía saludarla. Me acerqué y le di dos besos. – Me alegro que conocerte. Íbamos a ir al cine, ¿queréis veniros? – Jason se acercó y le dio un beso en la mejilla a (tn)

-Por mi bien, ¿Quieres venir Justin? – (tn) se giró a mirarme, nadie se resistía a aquella sonrisa.

-Jaja claro que si – Me acerqué a ella y le cogí de la cintura

-Vamos en mi coche, porque tu no puedes conducir – Dijo Jason señalando mi hombro derecho.

-Ah sí, me lo ha contado todo, ¿que tal estás? – Isabel parecía buena persona.

-Ahora – Miré a (tn) que me miraba de reojo. Reí – Genial – y le di un pequeño beso en la mejilla.

-Jaja tenías razón Jason – la voz de Isabel interrumpió la intensa mirada que tenía con (tn). – El amor fluye en el aire.

-Si, son los dos unos pesados – Jason puso los ojos en blanco.

-¡Oye! – nos quejamos (tn) y yo a la vez.

-Es verdad, venga tortolitos, vamos ya. – Salimos de casa. Me preguntaba si Jason le había contado la verdad a Isabel, como el era y porque había acabado yo herido.

-(tn) – Me acerqué a ella – ¿Todavía quieres saber porque actúo de esta manera?

-¿cómo? ¿A la defensiva y metiéndote en peleas?

-Sí eso... – Ella me cogió de la mano y me miró comprensiva mente.

-Solo, si tu quieres cariño. – Sonrió y se metió en la parte de detrás del coche. Me metí a su lado e Isabel delante con Jason.

-Sí quiero – se giró a mirarme, ya que se había quedado mirando a través de la ventanilla. Se apoyó sobre mi pecho, ya que estaba en el asiento del medio. Entrelacé nuestras manos y apoyé mi mejilla sobre su cabeza.

 

Llegamos al centro comercial. Bajamos y cuando íbamos caminando me encontré con aquellos chicos nuevos en la escuela, los que nos habían intentado quitar la mesa y uno de ellos había cogido a (tn)... Cuando me vieron comenzaron a reír. Teniendo el carácter que tengo me giré de golpe a mirarlos, y entonces se callaron de golpe y se pusieron serios

-Oh sí, es que hace tanta gracia que a alguien le peguen un tiro en el hombro, imbéciles, ¿dónde está la gracia? – Jason se había girado a defensiva y estaba a poco metros de ellos. (tn) se había acercado conmigo e Isabel estaba detrás de Jason. Uno de ellos se rió Vamos a ver, porque tenga el hombro derecho mal, no significa que con el otro brazo no puedo pegarte un puñetazo – El que había contestado había sido aquel que le cogió de la cintura la última vez.

-Además, de que yo puedo ayudar – recordó Jason. – En serio, ir con más cuidado.

-Vale, vale... – se pusieron nerviosos y se fueron en silencio, solo estaban dos de ellos, el tercero faltaba.

-Justin, pensé que con esto no... – (tn) sonaba apenada. Isabel y Jason hablaban y el la tranquilizaba diciéndole que era normal cosas así.

-Tranquila, no me pasará nada. Pero ya es muy tarde para que yo cambie, el daño ya está causado – Le acaricié la mejilla. – Lo entenderás cuando te lo cuente.

-Pues cuéntamelo ahora por favor

-Es que, están ellos dos y no puedo... digo, no quiero que lo sepan... – Isabel y Jason iban un poco más atrasados que nosotros e iban cogidos de la mano, yo rodeaba la cintura de (tn) con mi brazo.

-Entonces te invitaré después de la película a un helado – sonrió. Nos metimos dentro de la sala de cine. La película todavía no había comenzado. Nos sentamos todos y yo estaba en la punta junto a (tn), que iba al lado de Isabel y al otro extremo Jason. La película era un de acción, ya que nosotros no queríamos una romántica y las chicas no querían de miedo. Al final, como todas, había un romance en la película.

 

En realidad, no me había enterado de nada de la película, estaba muy ocupado mirando a (tn), que de vez en cuando se giraba y se ponía roja y nerviosa. Intentaba que nos se notara tanto que la miraba, hasta al menos la mitad de la película, estuve mirándole de de reojo, pero me harté y me coloqué de manera que la veía mucho mejor. Era hipnotizan te. Cuando quedaban quince minutos para que acabara la película, (tn) se levantó. Estaba curioso por lo que fuera a hacer. Se fue al baño. Isabel y Jason estaban cogidos de la mano, y mirándose directamente a los ojos. Me levanté también y salí de la sala. Esperé un poco y ella salió del baño.

-Hey ¿que haces aquí? – Me cogió de la mano.

-Pues buscar a la chica más guapa, la he encontrado. – Le miré coqueta mente. Y ella se acercó provocativa mente a mí. – No deberías hacer eso, no se si me puedo controlar.

-Tendrás que aprender a controlarte porque... – Me cogió de la camisa y me dio un beso en el cuello – Jajaja – comenzó a reír sin parar – Esto es genial, verte tan nervioso es de lo mejor que he experimentado, no es lo mejor, porque lo mejor es tenerte cerca – Me abrazó apoyando su rostro en su pecho.

-No es que quiera distanciarme de ti ni nada por el estilo... Pero quizá sería mejor que me dejaras un poco de espacio – Ella se apartó espantada, con gesto horrorizado – No, ¡no! No, a ver, que jaja – Bajé la mirada y noté mis mejillas sonrojarse – Tal vez me excite demasiado...

-¡Justin! Dios mío, que pervertido...

-Ya sabes, soy un chico malo – Le guiñé el ojo y ella bajó la mirada sonrojada.

-Cuéntame, lo que me ibas a contar. Le mando un mensaje a Jason y nos vamos, además, querrán estar solos.

-Jaja vale, si así lo quieres – Sonreí y le cogí de la mano. Ella le mandó un mensaje a Jason y nos fuimos a una heladería a comprar un helado. Nos sentamos en un banco alejado de los demás.

-Si no quieres contármelo, no hace falta de verdad... – Ella bajó la mirada, pero yo la cogí de la barbilla y le elevé el rostro. Sus ojos, tan hipnotizadores como siempre, me miraban con tanta dulzura, me hacía querer cambiar por completo, volverme el chico dulce y amigable que antes era, el loco y romántico que soy, cuando estoy cerca de ella.

-Si quiero, es solo, que no me gusta mucho recordarlo... – Suspiré y comencé mi pequeña historia – De pequeño, yo era delgado, y bajito. No teníamos mucho dinero para entonces, y mi padre, me guste o no admitirlo, tomaba drogas... Ahora, ha ido a rehabilitación, pero antes, cuando de verdad nos hacía falta el dinero, el lo gastaba todo en sus 'necesidades'. Yo solía vestir ropa de segunda mano, gracias a mis primos que nos enviaban algo de dinero y ropa que ya no les venía. La gente, se metía mucho conmigo, más que nada porque era bajito y delgado, pero lo de llevar ropa mucho más grande que yo no ayudaba. Un día, a la salida del colegio, estaba de mal humor, mi padre y yo habíamos tenido una discusión sobre las drogas, yo solo tenía catorce años para entonces. Los más grandes de la escuela me acorralaron y comenzaron a golpearme. Volví a casa con varios moratones, y me encerré en mi cuarto para que mi madre no me preguntara que me había pasado... – (tn) escuchaba atenta y me cogía fuertemente de la mano, dándome el apoyo que necesitaba en aquel momento. Le miré a los ojos y ahí encontré la paz y tranquilidad que necesitaba. – Harto de que se metieran conmigo, me apunté a clases de boxeo, no para aprender a golpear, más que nada para hacerme más fuerte. Dos años, dos años tuve que ir a aquel lugar de boxeo, para entonces había cumplido dieciséis. Era mucho más alto, y más fuerte. Los chicos que hacía dos años, de pronto no se metían tanto, les sacaba a todos media cabeza. Uno de ellos, un día quiso una pelea. Yo me negaba, no quería entrar en ese mundo, pero cuando me pegó el primer puñetazo – pausé, recordar la rabia que me hacía causado ese momento me dio ganas de volver a golpear a aquel chico – No me controlé. Desde ese día comencé a meterme cada vez en más peleas, ya nadie del barrio intentaba nada. A mitad de ese mismo año mi madre se enteró de lo que pasaba. Nos mudamos aquí, primera, porque le ofrecían un trabajo a mi madre y mi padre y segunda, porque pensaron que cambiaría. Siento decirles que el daño ya está echo. Ahora tenemos más dinero, y nos vivimos tan mal, pero lo he pasado mal, y aunque puedo olvidar lo, no puedo borrar el pasado. Después llegaste tú – sonreí y ella se sonrojó un poco – Me salvaste de volverme completamente loco. – reí – Bueno, no del todo, porque tu me haces volverme loco, pero en un aspecto que me gusta. – Ella se acercó a mi y me dio un abrazo, aquello que podía curar cualquier herida mientras estuviera a su lado. Sin darme cuenta, varias lagrimas salieron de mis ojos, sin darme cuenta, había sacado mi lado sentimental, sin darme cuenta, había contado aquello que más me dolía contar a (tn). Sin darme cuenta, me enamoré de ella, y jamás la quiero dejar ir.

-Te diría que se como te sientes, pero te mentiría y no quiero hacer eso – Rió y yo junto a ella – te amo, pase lo que pase, siempre piensa eso.

-Claro que lo pensaré. Gracias por escucharme.

-No, gracias a ti por ser sincero contigo, debe haber sido difícil para ti contar esto.

-Lo ha sido, pero tu lo has echo más fácil de lo que pensé – Sonrió. ¿Porque me sentía continuamente encantado por ella? Siempre, hechizando me con sus encantos. – Y para que lo sepas... yo te amo más jaja

-Si más quisieras tú – me sacó la lengua

-¿Eso que ha sido? – me reí y ella también – Jaja mi chica es muy chulita.

-Pues claro que si – se movió el pelo – además soy muy guapa.

-Sí si lo eres... – Le di un pequeño pico.

-Jajaja era broma – Bajó la mirada y yo enseguida, prácticamente me tiré encima de ella. No se porqué tenía tantas ganas de besarle, más bien me parecía una necesidad. La cogí con ambas manos del rostro. Ella primero se quedó sorprendida, pero después me lo continuó con ganas. Subió sus manos hasta mi cabello, acariciándomelo lentamente. Bajé una de mis manos a la cintura acercándola al máximo a mi cuerpo. Entonces ella paró, sus ojos ardían en pasión, al igual que los míos. Me di cuenta de porque había parado, estábamos en un banco, que a pesar de estar alejado de los demás, era un lugar público.

-No deberíamos... – Dijo ella sonriendo vergonzosa.

-Si lo sé – reí – Me acabo de acordar ahora que no estamos solos. – se levantó y yo con ella.

-¿Que quieres que hagamos? – le cogí de la cintura y le acerqué a ella – Jaja bueno no podemos estar todo el día, además, ¿no te duele? – señaló mi hombro

-No claro que no – le di un lento beso.

Narra (tn):

Nos fuimos de el centro comercial. Tuvimos que volver a casa en autobús ya que habíamos venido en el coche de Jason. En lugar de irnos a mi casa nos fuimos a casa de Justin, para ver si estaba Pattie ahí. Llegamos y estaban todas las luces apagadas, así que imaginamos que no había nadie. Teníamos razón. Subimos juntos a la habitación de Justin, hacía un tiempo que no había subido a decir verdad. Era grande y de color azul con decorados negros. Tenía muchas camisetas y gorras tiradas por toda la cama, casi todas eran moradas.

 

No muy ordenado a decir verdad, pero se veía a la perfección aquel piano de cola blanco que tanto me gustaba. Jamás había llegado a tocarlo, pero muchas veces mientras los esperaba, me quedaba mirándolo. Justin siguió mi mirada y cogiéndome de la mano me guió hasta la banqueta que había, lo bastante grande como para que nosotros dos nos sentáramos sin problemas. Yo había ido a clases de piano desde los 10 años, tenía un piano en mi casa, pero mucho más pequeño que el de Justin.

 

Me gustaba mucho tocar, era una forma más de expresarme sin dificultad, de compartir mis sentimientos... Justin levantó la tapa que cubría todas las teclas relucientes. Apoyó su mano sobre estas y comenzó a tocar una canción, la cual no conocía de nada, pero me encantó escucharla. No podía creer, que debajo de aquel chico, estuviera este chico pianista, dulce, cariñoso, debajo del camuflaje de chico malo, había el chico que yo adoraba. Cuando la música paró, se giró a mirarme

-Te lo creas o no, me encanta tocar el piano – rió

-Te creo, a mi también me encanta, llevo tocando el piano desde los diez años, pero nunca había visto uno tan bonita – Apoyé una de las manos sobre las teclas – Tocas muy bien justin – Me giré y le sonreí

-Gracias... Puedes tocar si quieres – Me cogió de la otra mano, y la apoyó sobre las teclas, me moría de ganas de tocar, pero hacía un tiempo que no tocaba. – Tranquila, no es tan delicado, ten en cuenta que son estas manos las que lo utilizan de normal – señaló sus manos, que para mi, eran las más dulces, las que me podían dar las caricias mas agradables, la confianza más necesitada.

 

Antes de darme cuenta, estaba tocando aquella canción que tanto me había gustado hace unos meses. Era la canción, bueno para ser exacta, la nana de Bella en la película de Crepúsculo (si no la conocen, buscarla en youtube, es genial no os miento =P ) Me había gustado tanto, que la había buscado en internet para tocarla en el piano. El piano sonaba mucho mejor que el mío, la melodía era más dulce. Cuando la terminé me topé con los ojos color miel, y el tacto de su mano sobre mi mejilla

-Eso ha sido precioso – sonrió – ¿Que canción es?

-Pues, es de una película, es la nana de la protagonista, me gustó mucho cuando la escuché y me la aprendí para el piano. Desde entonces jamás se me olvida.

-Yo creí que los ángeles tocaban las arpas, por lo visto este ángel toca el piano. – reí ante el comentario – en cambio, este demonio – se señaló – también toca el piano... ¿Has visto? Los ángeles y los demonios son compatibles – los dos nos reimos

-Jaja no soy tan buena, y tú no eres tan malo, tú eres para mí, mi ángel privado – reí bajando la mirada – te amo, ¿lo sabias, cierto?

-Puede que sí, pero me encanta que lo digas la verdad – me cogió de la barbilla y me dio un lento beso. Ahora por decirme esto, se iba a cansar de que le dijera cuanto le amo.

 

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¡Hola!

Gracias por los votos

y me alegro que os haya gustado el comentario anterior

bueno, antes de nada, siento no haber comentado en vuestras novelas, pero es que casi no tenía tiempo, pero ahora voy a comentar en todas (L) Os quiero mucho, gracias :)


ToxicCorazón

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